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Etiquetas:   Cartas a un ex guerrillero   -   Sección:   Opinión

Una nueva perspectiva

Sor Clara Tricio
Sor Clara Tricio
domingo, 6 de agosto de 2006, 21:58 h (CET)
Querido Efraín: ¿Por qué parece que nos esconde el Señor su rostro? Cuando estamos afligidos por algún motivo nos imaginamos que Dios no nos permite distinguir su rostro, porque nuestra parte afectiva está como envuelta en tinieblas que nos impiden ver la luz de la verdad.

En efecto, si Dios atiende a nuestro estado de ánimo y se digna visitar nuestra mente, entonces estamos seguros de que no hay nada capaz de oscurecer nuestro interior. Porque el rostro del hombre es la parte más destacada de su cuerpo, de manera que cuando vemos el rostro de alguna persona es cuando empezamos a conocerla, o cuando nos damos cuenta de que ya la conocíamos, ya que por su aspecto la reconocemos. ¿Cuánto más no iluminará el rostro de Dios a los que él mira?

En esto, como en tantas otras cosas, el apóstol Pablo, verdadero intérprete de Cristo, nos da una enseñanza magnífica, y sus palabras ofrecen a nuestra mente una nueva perspectiva. Dice, en efecto: El Dios que dijo, "Salga la luz del seno de las tinieblas" ha brillado en nuestros corazones para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios reflejada en Cristo. Vemos, pues, de qué manera brilla en nosotros la luz de Cristo. Él es, en efecto, el resplandor eterno de las almas, ya que para esto lo envió el Padre al mundo, para que, iluminados por su rostro, podamos esperar las cosas eternas y celestiales, nosotros, que antes nos hallábamos detenidos por la oscuridad de este mundo.

¿Y qué digo de Cristo, si el mismo apóstol Pedro dijo a aquel cojo de nacimiento: Míranos? Él miró a Pedro y quedó iluminado con el don de la fe; porque no hubiese sido curado si antes no hubiese creído confiadamente.

Si el poder de los apóstoles era tan grande, comprendemos por qué Zaqueo, al oír que pasaba el Señor Jesús, subió a un árbol, ya que era pequeño de estatura y la multitud le impedía verlo. Vio a Cristo y encontró la luz, lo vio, y él, que antes se apoderaba de lo ajeno, empezó a dar de lo que era suyo.

¿Por qué nos esconde su rostro? Esto es: "Aunque nos escondes tu rostro, Señor, a pesar de todo, ha resplandecido sobre nosotros la luz que sale de él, Señor. A pesar de todo, poseemos esta luz en nuestro corazón y brilla en lo íntimo de nuestro ser; porque nadie puede subsistir, si el Señor le escondiera su rostro".

Os envío los mejores deseos, y con la esperanza de que sigáis todos bien, recibir un cariñoso saludo.

___________________
*Religiosa actualmente residente en Segovia (España), después de algunos años de su vida transcurridos en colegios de Latinoamérica y USA. Mantiene correspondencia con Efraín Barrios Molino, antiguo luchador por la justicia social en Centroamérica.

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