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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Intolerantes y desmemoriados

40 años de orden y mando no se borran de bote pronto aunque hayan transcurrido 38 de la muerte del dictador. Les cuesta soltar sus privilegios
Pascual Mogica
jueves, 13 de junio de 2013, 08:25 h (CET)
A esta gente del Partido Popular comandada por ese mentiroso que es Mariano Rajoy, no hay forma de que se le desprenda esa inclinación a la intimidación, a la amenaza, al insulto y a la falta de respeto a los legítimos derechos de todos los españoles a manifestarse libremente contra todo aquello que estos puedan considerar perjudicial para sus intereses. La verdad es que cuesta mucho quitarse de encima unos hábitos usados durante cuarenta largos años.

Esta derecha montaraz y por ello ruda, insociable y grosera, no admite que los ciudadanos le planten cara y mucho menos que se atrevan a expresar sus quejas públicamente, para ellos son mejores, según Rajoy, esos que se quedan en sus casas y no salen a la calle a protestar. Antes tildaban a la gente que se “movía” de “comunistas” y “rojos” ahora les llaman “terroristas”, “nazis”, “kale borroka”, “proetarras” “violentos” y “antisistema”. Recientemente la Eurocámara ha distinguido a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) concediéndole el premio Ciudadano Europeo 2013, esto le ha sentado a los populares como una patada en sus partes blandas y han reaccionado como es normal en ellos manifestando que “hoy ha sido Ada Colau. Mañana nos pueden traer a Arnaldo Otegui y con el voto de la izquierda darle un premio”.

El eurodiputado del PP, Carlos Iturgaiz, ha sido quien ha pronunciado tan desafortunadas palabras y se ha manifestado en contra de la concesión del premio a una “organización violenta” añadiendo que se trata de “una plataforma que se ha caracterizado por la utilización de la intimidación y la violencia”. Ante esta acusación de intimidación, según el PP, por parte de la PAH, se refieren a los escraches, a esos escraches que el presidente del Tribunal Supremo (TS) y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gonzalo Moliner, ha afirmado que han llevado a cabo algunos ciudadanos junto a viviendas de políticos y cargos públicos sin emplear la violencia y, por tanto, constituyen un ejemplo de la libertad de manifestación. A ese archivo por parte de un juez de Cantabria de una denuncia sobre los escraches y que el juez lo ha hecho en base a que “Todo cargo político en un régimen democrático debe soportar pacientemente las molestas que le puedan causar este tipo de actos, ya que también se aprovecha de las indudables ventajas del cargo”. Esto del “régimen democrático” a que alude el juez cántabro es algo que la derecha no quiere entender, ya digo, cuarenta años de ordeno y mando no se borran de bote pronto aunque hayan transcurrido 38 años de la muerte del dictador. Les cuesta soltar sus privilegios.

Al tachar de “nazis”, “terroristas” y “violentos” a los de la PAH, no se acuerdan, tienen mala memoria para lo que no les interesa que se recuerde, de que la derecha permite la celebración de actos exaltando el franquismo y la figura del dictador y como se le conceden galardones a antiguos falangistas ni de que en este país aún en muchos pueblos y ciudades gobernadas por el PP, existen calles y plazas rotuladas con el nombre de aquellos que dieron el golpe de Estado contra un régimen legalmente establecido ni de que en las manifestaciones que promovía el PP, ahora ya no, han soltado a dos etarras y no han dicho ni “mu”, se mostraban banderas preconstitucionales.

No de eso no se acuerdan, no quieren, esos no son “nazis” ni “terroristas”, los que lo son, según ellos, son esos ciudadanos que ejercen su derecho a manifestarse libremente y que tiene que soportar los insultos y la intolerancia de gente que ni ha sido ni será nunca democrática. La derecha tiene mucho por que callar y le debe una explicación y una disculpa a todos los españoles por haber colaborado durante 40 años con un dictador. Por lo visto para ellos la mejor defensa es un buen ataque.
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