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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Rajoy debería reflexionar sobre las palabras de Aznar

“Los consejos rara vez son bien recibidos y quienes más los necesitan, menos gustan de ellos”, Lord Cresterfield
Miguel Massanet
miércoles, 12 de junio de 2013, 07:31 h (CET)
Verán ustedes, así como existen los llamados “raulistas” acérrimos partidarios del crak del fútbol Raúl, que tantos triunfos le proporcionó al R. Madrid; existen, en el campo de la política, los “aznaristas” aquellos que recordamos con nostalgia la forma de gobernar del ex presidente, señor José María Aznar. El que pretenda afirmar que, el señor Aznar, no se equivocó en los ocho años que estuvo al frente del Ejecutivo, con toda seguridad se equivocaría porque, señores, el estar al frente del timón de una nación no es fácil y, en ocasiones, las tempestades requieren que se hagan maniobras que no siempre salen bien y en ocasiones pueden causar alguna que otra avería a la embarcación.

En todo caso, siguiendo con el símil marítimo, se puede decir que el balance general de los años que el señor Aznar estuvo al frente de España, que permitieron salir al país de su pasmo político y económico, con la particularidad de que, el capitán del barco, había recibido una nave cascada, a punto de naufragar y necesitada de una revisión en profundidad en dique seco, lo que, por imposible que pudiera padecer, consiguió llevar a cabo, mejorándola y reorientándola con tanto tino que la elevó a la categoría de buque insignia, convertido en la envidia y el espejo en el que se miraban muchas naciones de primera categoría. La entrada, con notable, en Europa no fue el menor de los logros, juntamente con la milagrosa recuperación económica que, en unos pocos años, con la reducción de los impuestos y la liberalización de la economía, consiguió que España se situase a la cabeza, junto a las naciones que, como Alemania, Francia o Inglaterra, partían el bacalao en la UE.

Es por eso, precisamente, que uno se admira cuando algunos insensatos de los que, durante la pasada legislatura formaran parte del gobierno del señor Rodríguez Zapatero, se hayan mostrado tan crítico con las palabras del señor Aznar y, de paso, hayan dado la sensación de sentir el tembleque sólo de pensar en la remota posibilidad de que regresara a la política activa. Lo cierto es que, los continuos errores cometidos por un Ejecutivo falto de ideas, nostálgico de la II República; incompetente en materia económica y convencido que, gastándose el dinero de los españoles en subvenciones, ayudas a los sindicatos y obras sociales, algo que se sabía que era insostenible; serían capaces de sacar adelante a la nación española, cuando la amenaza de la gran crisis se cernía sobre toda Europa y parte del resto del Mundo.

Ahora, cuando las sensatas palabras del señor Aznar nos hacen reflexionar sobre lo que necesita nuestra nación y el camino que se debe seguir para sacarla del impasse en el que se encuentra, los hay que se muestran escépticos, que se lo reprochan y que hubieran preferido que permaneciera mudo ante la evidencia de que, ninguno de los dos partidos mayoritarios, parece en condiciones de superar, con claridad, los tiempos que se nos avecinan. Lo curioso es que, en el seno del propio PP y, en especial, entre los actuales dirigentes de dicha formación política; en lugar de tomar nota, de intentar sacar de ellas provecho y buscar la manera de utilizarlas para el bien de los españoles, da la sensación de que se las han tomado como una injerencia en la labor del Gobierno, un deseo de alcanzar notoriedad del ex presidente y una forma inoportuna de intervenir para enmendarle la plana al señor Rajoy.

Espero que el gobierno del señor Rajoy sea capaz de reflexionar, de rectificar en su actitud de avestruz, que se niega a admitir la realidad de una España que está pasando por sus peores momentos y comprenda que, en estos momentos, nos encontramos ante una encrucijada en la que desde los nacionalismos excluyentes se está intentando minar la unidad del Estado de una forma agresiva y retadora y, por otra parte, parece una misión imposible el sacar adelante a nuestra nación si no se prescinde de tantos recortes, no nos enfrentamos a la propia Alemania y a la política de su Bundesbank de seguir presionando con más y profundos recortes, cuando se viene demostrando que, si no se ayuda a las empresas, especialmente a las pequeñas y medianas; si no se disminuye la carga impositiva que sufren los ciudadanos y no se les abren horizontes claros a los industriales, para que se animen a actualizar sus medios de producción, a mejorar la productividad y a conseguir créditos que les permitan reiniciar sus actividades, ahora paralizadas por falta de financiación; mucho nos tememos que, sólo con recortes y aumentos de impuestos, va a ser imposible que se anime la demanda, se aumente el consumo y se restablezca el libre juego de la oferta y la demanda en un mercado libre.

La asistencia de la señora vicepresidenta del Gobierno, señora Sáez de Santamaría y del ministro Soria a la conferencia del señor Aznar en el Club Siglo XXI, puede ser un signo de que se intenta lograr la unidad necesaria dentro del PP. Desde luego sería una buena noticia para las derechas y el centro de este país, decepcionados por lo que ha sido una política aparentemente continuista de la llevada a cabo por el señor Zapatero, durante los años en que estuvo al frente del gobierno de la nación. Lo cierto es que, el señor Rajoy, por las causas que fueren, ha dejado aparcadas todas aquellas promesas que se nos hicieron cuando se postulaba el PP para conseguir los votos de miembros y simpatizantes de su partido. No queremos decir que la situación del país, que recibió el nuevo Gobierno, no condicionara sus primeras decisiones e impidiera que, la bajada de impuestos que se esperaba para reanimar nuestra economía quedara en suspenso. No obstante, la decepción ha llegado en lo que ha sido el incumplimiento del adelgazamiento del aparato del Estado y autonómico, en lo referente a la anunciada reducción del gasto público, la falta de firmeza ante las desorbitadas pretensiones de los nacionalistas y el retraso en la promulgación de algunas leyes, inaplazables, como la de modificar sustancialmente la ley del aborto y la de los matrimonios gay.

No es que las palabras de Aznar hayan surgido en un momento inoportuno, en el que España no tuviera problemas con los separatistas y la situación económica no pusiera en peligro el pago de las pensiones y amenazara con nuevos impuestos que, sin duda, es innegable que los ciudadanos españoles no están en condiciones de soportar; todo lo contrario, a pesar de los ajustes draconianos que se han puesto en práctica no se advierte el menor asomo de reactivación económica ni los bancos facilitan créditos a los empresarios a un interés razonable ni se notan signos de que nuestra actividad industrial vaya mejorando, antes al contrario. Si hay algunos datos tranquilizadores, siguen siendo tan débiles que no bastan para que el Gobierno piense que ya tiene el trabajo hecho y puede seguir apretando los tornillos a unos ciudadanos que ven como, el desempleo, ya duplica al del resto de Europa, sin que se vea cerca un futuro más esperanzador.

Nos encontramos ante una tesitura política que amenaza a la propia unidad del Estado; que pone en cuestión el propio sistema de gobierno, con una Monarquía que parece que va de tropiezo en tropiezo y con el peligro de que, si no se toman medidas estabilizadora de nuestra economía y sigue aumentando la tasa de desempleo, se llegue a un momento involucionista provocado por una juventud que ve como pasan los años sin que se pueda integrar en el mundo del trabajo que le permita atender a sus necesidades y formar su propia familia. Una situación, a todas luces peligrosa, que no es conveniente arriesgarse a prolongar. O esta es, señores, mi manera de ver la actualidad de España.
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