Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Al margen   -   Sección:   Opinión

La Pantoja

Rafael Torres
Redacción
sábado, 5 de agosto de 2006, 15:51 h (CET)
Si en las sociedades capitalistas no hay necesidad que carezca de un producto que la satisfaga, podría considerarse que la de complacerse con el dolor ajeno es común en España a millones de consumidores, toda vez que la producción de la industria del ramo ni mengua ni descansa. El mercado de la maledicencia, la murmuración y el cotilleo vive su edad de oro en nuestro país desde hace un par de décadas, siendo incontables las vidas que en ese tiempo han sido manipuladas y trituradas en sus factorías hasta salir de ellas, para su comercialización y consumo, enristradas como la morcilla o el chorizo parrillero, pero en pocas ocasiones se ha dado el caso de que todas las marcas sacaran el mismo producto con idéntico nombre: Isabel Pantoja.

El linchamiento moral a que está siendo sometida esa mujer, esto es, la persona real que habita dentro del cromo, no tiene precedentes, o si los tiene, empalidecen ante el pim-pam-pum en que han convertido a la tonadillera, como si los santones del género la hubieran designado chivo expiatorio o víctima propiciatoria. Pero hay, según parece, quien consume y demanda esa agresión constante que se ampara en el extraño sofisma de que hay personas que merecen el maltrato.

Lógicamente, ese gusto por las desventuras de la cantante sevillana no se compadece con el legítimo deseo de que la Justicia castigue las conductas delincuentes, pues la Pantoja no está imputada por la comisión de delito ninguno, sino que emparenta con el triste género de hacer leña del árbol caído. Al novio de la Pantoja le han metido en la cárcel por bandido, y el machismo reaccionario que impregna los fondos de la sociedad la señala a ella, a la novia, como cerebro gris, en definitiva, de la trama. La mala es ella.

Lo terrible es que fuera de esas fábricas del descrédito no se halla, por lo visto, un paisaje mejor: por todas partes deambulan, bien que como espectros, los consumidores de esa clase de embutido.

Noticias relacionadas

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris