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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

Restablecer la igualdad constitucional

Antonio Pérez Henares
Redacción
sábado, 5 de agosto de 2006, 10:53 h (CET)
Es probable que la esperanza sea tan sólo un producto de la insolación. Una calentura, vamos. Pero si la flauta constitucional sonara creo que los políticos, esa profesión con creciente sentimiento de clase, podrían pasarlas muy mal, y los ciudadanos, al menos los que creemos en la igualdad de todos los españoles, tendríamos momentos de regocijo.

El PP ha presentado un recurso al Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. El PSOE viene a decir que si le dan la razón eso será como un boomerang porque afectará también a estatutos, como el valenciano, que ellos han teledirigido y que incurren en las mismas causas.

Tienen mucha razón. Pero que bien. Y al balear, y al andaluz, y al gallego y a todos los disparates de reino de taifas con que el cáncer autonómico (metástasis inflacionaria de presidentes, ministrillos, cargos, asesores y funcionarios dediles) está invadiendo los derechos ciudadanos igualitarios de los españoles.

Si el Tribunal Constitucional, en una mínima expresión de sentido común, pusiera mesura en este trocear la soberanía nacional, la del conjunto del pueblo español, embridara esa siembra a voleo de nacionejas, nacionetas y nacioncillas y restituyera la igualdad de derechos y deberes ciudadanos en todo el territorio del Estado, habría cumplido con su deber y hecho un inmenso favor a la población española. Claro, que les daría el más tremendo disgusto a nuestra clase política, a todos, del PP al PSOE, transitando por la pleyade nacionalista.

Pero es que eso que están haciendo a quienes les beneficia, a quienes les interesa, con intereses de poder y de "clase social" es a lo políticos. Y lo están haciendo de espaldas, con soterramiento y ocultación a la voluntad popular a la que se le entrega un hecho consumado que afectara sus vidas y que nadie en absoluto reclamaba. ¿O es que esta fiebre estatutaria y de crear realidades nacionales desde Vigo a Granada es algo que reclame la sociedad? ¿Es que existe la más mínima demanda sobre el asunto mas allá de las ejecutivas de los partidos políticos? ¿Es que había algún problema donde ahora se están creando a cerros?.

Será producto de la calorina, me temo, pero qué alivio si en otoño nos encontráramos con que, por ejemplo, el idioma castellano, el común a toda España y que hablan 450 millones de personas en el mundo, nos fuera suficiente para hablar, escribir, hacernos entender y aspirar a un puesto de trabajo, al menos en la totalidad de nuestro propio territorio. Y que esto nos parezca una insensata ilusión me parece la mejor prueba de la insensatez a que hemos llegado.

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