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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Los guanches

Pepe López
Redacción
viernes, 4 de agosto de 2006, 15:52 h (CET)
Desde que se “recuperó” la democracia, algunos cobardones se despojaron de la camisa azul, pisotearon sus juramentos y pretendieron hacerse perdonar del rojerío, rebuscando entre sus ancestros antecedentes democráticos.

Claro que no todos podemos presumir de tener un abuelo republicano fusilado por Franco. Pero si nos remontamos en la Historia, (y perdónenme esta pequeña vanidad personal) yo puedo alardear de que un antepasado mío, luchó contra otra dictadura, la de Espartero, y murió fusilado allá por 1834, en la Puerta de Toledo de Madrid. Era don Diego de León. Por supuesto que no puedo presumir de llevar sangre liberal ni demócrata porque no la tengo.

Yo no he renegado de mis orígenes y jamás he ocultado mi admiración por Franco y su Régimen a quien tantos miles de españoles debemos cuarenta años de paz, de prosperidad y de verdadera libertad.

Ahora se buscan ancestros por todas partes. ¿Queda alguien que no haya luchado contra la dictadura franquista, de tener abuelos socialistas y de ser demócratas “de toda la vida”? Alardean de ello a diario, mintiendo por supuesto.

En este loco empeño por buscar los orígenes, se ha llegado a cometer verdaderos disparates.

Los gallegos se han remontado a sus antepasados ¡los suevos!, olvidando que otras regiones españolas, como Andalucía, tenemos orígenes más antiguos, más ilustres y autóctonos. Cuando los suevos eran absolutamente desconocidos, los andaluces teníamos Reyes, entre ellos ARGANTONIO, cuyos caballos comían ¡en pesebres de plata!

Lo que pasa es que Chaves, al escribir el preámbulo del proyecto de Estatuto –como es un ignorante de tomo y lomo- no ha alegado que los tartesios somos la Nación más antigua de Europa, en cuyos Parlamentos se legislaba ¡en verso!

En castigo por su ignorancia merecía que lo encerraran (¡ojo, con c, no con t!) en uno de los dólmenes de Antequera.

Pero la palma de las necedades se la llevan los canarios en su pretensión de que aquellas islas se conviertan en Nación, para no ser menos.

¿Saben cuál ha sido su ocurrencia? Pues alegar que descienden de los guanches, los cuales, a su vez, tienen sus orígenes en un “pueblo protohistórico procedente de Africa” y que los españoles –los “godos”, como aún nos llaman algunos- los hemos explotado desde que llegaran a aquellas islas las naves de Enrique III el Doliente.

Ahora me explico por qué los subsaharianos, movidos por su querencia, enfilan los cayucos hacia las Islas Afortunadas y llegan allí en oleadas, buscando el amparo de sus hermanos de raza.

Lo malo es que los descendientes de aquel “pueblo protohistórico” los largan a la Península, a tierra de godos.

Tal vez Zapatero se haga solidario con los negritos y los atienda en la Mareta. ¡Que para algo se ha llevado quince cocineros!

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