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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Darse de baja de la religión

Antonio Cánaves (Mallorca)
Redacción
viernes, 4 de agosto de 2006, 15:53 h (CET)
Resulta sospechoso, cuando no un fraude, que la Agencia de Protección de Datos no actúe cuando una entidad privada como la iglesia católica, teniendo información particular privada, y a petición del interesado, ésta no quiera anular dicha información, en este caso la partida de bautismo. A lo máximo que llega la iglesia católica es a poner una nota marginal en el libro de bautismo, pues argumentan que es un libro histórico. En este caso, el libro de bautismo es la documentación histórica de una conversión forzada practicada a bebes, no a personas mayores de edad con libertad de pensamiento y elección para hacerlo.

No hablemos ya de los inconvenientes que pone la propia iglesia católica cuando acudes al obispado a darte de baja, en muchas provincias ni siquiera te quieren atender (un comportamiento nada cristiano) ¿El Papa no debería excomulgar a los curas que no quieren dar de baja a sus feligreses?

La impostura de la iglesia católica se hace más evidente cuando leemos el evangelio donde dice “El que creyere y fuere bautizado se salvara, mas el que no creyere se condenara: Marcos 16-16” es decir, que para ser bautizado, primero hay que ser adulto para creer. No sirve de nada pues, bautizar a un niño o bebe que no tiene uso de razón.

La justificación a esto, es pura estrategia política: se trata de buscar afiliados antes de que tengan uso de razón, amenazando a los padres con la condenación del recién nacido si no es bautizado. La jugada por parte de la iglesia ha sido magistral, pues de este modo, hace católicos a todos aquellos que todavía no tienen uso de razón

Así, a la hora de recibir su porción de dinero de los Presupuestos Generales del Estado, documentan su numero de fieles según los bautizados, es decir, el gobierno “traga” con un procedimiento de cuantificar católicos, sin que estos sean conscientes de ello, sin tener mayoría de edad. Es como si los partidos políticos, durante las elecciones, aplicaran una nueva ley que les permitiese apropiarse del voto de los niños desde que nacen.

Los niños, o mejor dicho los bebes, son eso, bebes, no son ni católicos, ni ateos, ni protestantes. De modo, que va siendo hora que el Departamento de Protección del Menor ponga manos a la obra y dejen de utilizar a los infantes para los intereses partidistas de los grupos religiosos.

Por otro lado, llama la atención que otras religiones y sectas con solera, como los Testigos de Jehová, Evangélicos o mormones (beligerantes normalmente con la iglesia católica), sean tan condescendientes al no darse de baja de esta. Si fueran en masa a darse de baja, probablemente sentarían un precedente de enorme repercusión internacional. Imaginemos a miles de Testigos de Jehová u otras confesiones religiosas haciendo cola ante el obispado de cada provincia para darse de baja.

Desde un punto de vista religioso, no entiendo que se bauticen en una nueva religión, sin antes haberse borrado y desvinculado de la otra. Sospecho, que esta situación se debe a que estas otras organizaciones religiosas o sectas, no son más que sucursales disfrazadas del Vaticano, para abarcar toda la diversidad del mercado espiritual mundial. De lo contrario, sus dirigentes son de una inocencia pasmosa.

Como cristiano de Cristo entiendo que Dios hace sagrados a los niños por el hecho de nacer, no por el bautismo o cualquier otro ritual de iniciación. Si no los considerase sagrados, simplemente no los dejaría nacer.

Contrasta el interés de la iglesia católica por la observancia del ritual del bautismo y la comunión en los niños, como si fuera cuestión de vida o muerte. Y sin embargo, se los deja a su suerte y no excomulgan a los padres que los conciben y utilizan, sabiendo que serán carne de cañón, pasto de la miseria y la enfermedad o mano de obra barata para los ricos. No se considera una herejía traer niños al mundo para ser explotados.

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