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Opinión
Etiquetas:   El crisol  

El pueblo contra el pueblo

Pascual Mogica
Pascual Mogica
jueves, 3 de agosto de 2006, 21:02 h (CET)
Lo ocurrido en estos últimos días en el aeropuerto barcelonés de El Prat no hace más que poner de manifiesto, una vez más, la parte del ser humano que al parecer disfruta haciendo daño a sus semejantes.

Respetando el principio de que todo trabajador tiene perfecto derecho a ir a la huelga en defensa de sus intereses, hay que decir que lo ocurrido en El Prat es algo que nos demuestra que las acciones de fuerza o de presión que se adoptan "por que sí" sin tener en cuenta la aplicación de algún mecanismo regulador que las controle, solo conducen a que unos salgan perjudicados y otros beneficiados. Aunque no se hasta que punto ese beneficio colma los deseos de aquellos que han sido protagonistas de una huelga sin control en la que ha privado más lo anárquico que lo reivindicativo. Habría que sopesar si merecía la pena ya que muy posiblemente se haya causado mucho daño a muchas personas sin que los que lo han causado hayan alcanzado plenamente su objetivo.

Los que hemos asistido como meros espectadores a través de la televisión muy posiblemente no hayamos sido capaces de valorar en toda su amplitud el daño causado a unas personas, de todas las edades, que se han visto prácticamente secuestradas dentro de las instalaciones de un aeropuerto, sin los más elementales medios para su aseo personal, alimentándose como podían, durmiendo en los sitios más incómodos, viendo arruinados sus ahorros para poder llevar a cabo sus vacaciones, en algunos momentos sin aire acondicionado y por tanto sufriendo los fuertes rigores del verano y con niños de corta edad expuestos a sufrir cualquier trastorno físico. Pero su calvario no acaba ahí, ahora les queda la ímproba labor de intentar recuperar sus maletas que habrán ido a parar Dios sabe donde.

Mientras todo esto ocurría podíamos ver a los protagonistas de tan singular huelga, al aire libre y caminando libremente por las pistas del aeropuerto entonando cánticos alusivos a no se que de "campeones" mientras daban saltos de alegría luciendo amplias sonrisas.

Hay huelgas que se puede decir que son una especie de lucha del pueblo contra el pueblo. Esta ha sido una de ellas. ¿Que sería de los trabajadores si todas las huelgas fueran en el mismo sentido?

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