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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

Adiós a julio

Fermín Bocos
Redacción
martes, 1 de agosto de 2006, 09:02 h (CET)
Se fue julio dejándonos buenas y malas noticias. Mala es la subida del Euribor -hasta el 3,546%- y buena la puesta en marcha en Zaragoza de la cadena de producción del nuevo modelo de Opel Corsa. Bueno es, también, que se haya reducido algo el número de víctimas en los accidentes de tráfico y malo es que para esta tragedia silenciosa no se avizore el final; en los últimos treinta años, más de cien mil personas han perdido la vida en España en accidentes relacionados con el tráfico.

Malo es que Gobierno y oposición se despidan, hasta septiembre, prometiéndonos cada uno por su parte, más de lo mismo. El Gobierno proyectos de Ley que nadie añora y tienen la rara virtud de sublevar a propios y extraños y la oposición llamando por todo -por lo grande y por lo pequeño-, a la puerta de los tribunales como ha hecho con el Estatut de Cataluña y la Ley del matrimonio 'gay'.

El mes se va dejándonos un conflicto que ha dejado tirados, nunca mejor dicho, a miles de viajeros, en su mayoría turistas, que durante tres días se han visto atrapados por la huelga salvaje de los irresponsables trabajadores que la compañía Iberia tiene empleados en el aeropuerto de Barcelona. Miles de personas que iniciaban sus vacaciones, realizaban una escala entre dos vuelos o terminaban su tiempo de ocio anual, fueron abandonadas a su suerte por la compañía a la que habían contratado sus servicios. Iberia no les dio ni agua. Del agua quien se ocupó fue la Cruz Roja. El Gobierno intervino tarde y la señora Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, como ocurrió cuando la huelga de los pilotos del SEPLA, ha vuelto a sembrar la semilla de un mensaje inquietante: en España, quien organiza la gorda, tiene todas las de ganar.

Pero no acaba aquí la cosa; el conflicto del Aeropuerto de Barcelona también ha dado pie a una situación digna de una antología del surrealismo. Preguntado el señor José Montilla por el conflicto, respondió el caballero que lo que estaba sucediendo en El Prat "era un problema del Gobierno". Como suena. Palabra de ministro de Industria, Comercio y Turismo, que es lo que todavía es el mencionado señor Montilla -y por lo que no les queda duda que cobrará su nómina durante los meses de julio y septiembre-. Aplomo, desde luego, no le falta. En fin, a la vista de las fechas en las que estamos, lo mejor será tomar las cosas con calma. Nada mejor que seguir el consejo de Omar Jayyam, aquel poeta persa que hace ahora mil años dejó escrito que hay que vivir con alegría, porque la vida es un instante. Pues eso: felices vacaciones.

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