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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

Un tigre vegetariano

Lorenzo Bernaldo de Quirós
Redacción
lunes, 31 de julio de 2006, 08:54 h (CET)
¿Dónde están los liberales en España? La respuesta la dio el director de la Oficina Económica del presidente hace unos días en los cursos de verano de El Escorial. Aunque ustedes no lo crean, D. Miguel Sebastián sitúa a esa corriente del pensamiento en el PSOE. Sin duda en el Partido Socialista español ha habido personas con una sensibilidad liberal, por ejemplo Miguel Boyer, como también las ha habido en otras formaciones políticas. Sin embargo, eso no es suficiente para considerar al PSOE depositario y/o representante del liberalismo español. El liberalismo y el socialismo son dos idearios absolutamente incompatibles. La visión del mundo, de la economía, del orden social, del individuo de ambas ideologías han sido y son radicalmente opuestas. Hablar de un socialismo liberal es como hablar de un tigre vegetariano.

Por lo que se refiere al PSOE, su historia le sitúa en las antípodas de la tradición liberal. El socialismo español ha sido siempre enemigo del liberalismo. Ni siquiera Prieto y De los Ríos pueden considerarse cercanos a la doctrina formulada por Adam Smith, Hume, Say o los grandes pensadores liberales clásicos. Los orígenes ideológicos del socialismo hispánico son marxistas y se articularon en una teoría y una práctica políticas cuyo objetivo era destruir el orden liberal. Con la democracia, el PSOE se convirtió en una formación socialdemócrata pero nunca en un partido liberal o un grupo en el cual el liberalismo fuese la corriente dominante o tuviese una influencia significativa. Las escasas reformas liberalizadoras de la 'Era González' se hicieron porque no quedaba otro remedio si se quería evitar el colapso de la economía española.

El PSOE de Zapatero es profundamente anti-liberal. Su desprecio de las reglas y de las instituciones, su injerencia en las decisiones de los agentes económicos, su manipulación de los organismos reguladores, sus intentos de control social y sus designios dirigistas le colocan como un Gobierno hostil a los principios básicos del liberalismo. 'Zetapé' no es Tony Blair, que ha convertido, desocializado, el laborismo inglés y le ha convertido en un partido básicamente liberal. En el mejor de los casos, el líder del PSOE es un radical de viejo cuño al estilo del radicalismo francés de entre guerras; en el peor, el representante de la tradición menos moderna del socialismo español.

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