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Etiquetas:   Columna de opinión   -   Sección:   Opinión

llegal y salvaje

Victoria Lafora
Redacción
domingo, 30 de julio de 2006, 11:06 h (CET)
La huelga de los trabajadores de tierra de Iberia que paralizó el viernes el aeropuerto del Prat en Barcelona fue ilegal y salvaje. Ilegal porque no se cumplió el plazo previsto por la Ley de Huelga de aviso de conflicto y salvaje porque los trabajadores afectados, en un hecho insólito, tomaron las cabeceras de pista del aeropuerto impidiendo el despegue o aterrizaje de cualquier avión. Esto obligó a otras compañías, que por cierto van a reclamar a Iberia por las perdidas económicas, a desviar sus aviones a otros destinos. El riesgo para los pasajeros que estas maniobras suponen es muy grave ya que las terminales de Valencia, Zaragoza y Alicante se vieron desbordadas por la llegada no prevista de aviones que no podían tomar tierra en el Prat.

Las pistas del aeropuerto de Barcelona son un bien público, propiedad del Estado y su ocupación "espontánea", como la califican los huelguistas, es un delito contra el que debía haber actuado con mayor celeridad la Guardia Civil. No hay conflicto laboral que justifique estos desmanes y más cuando afecta a la seguridad de cientos de pasajeros. Tuvieron que ser representantes de UGT y CCOO los que convencieran a los "asaltantes" de las pistas para que depusieran su actitud, en lugar de haber sido desalojados por la fuerza pública que era lo suyo. La inoportunidad de la compañía Iberia, de enfrentarse a un conflicto laboral con los trabajadores de tierra por la renovación de este servicio en el aeropuerto catalán, justo en las fechas de mayor tráfico aéreo pone en tela de juicio la gestión de personal que están llevando a cabo los directivos de la entidad y que están pagando los usuarios de sus servicios.

Primero fueron los pilotos en julio y ahora esto a comienzos de agosto. Los sufridos pasajeros deberían castigar a una compañía, como esta, que no es capaz de controlar a sus trabajadores y que no ofrece seguridad en temas tan básicos como saber si vas a volar o, incluso, si vas a aterrizar. Las críticas al Ministerio de Fomento (cargadas de razón) no se han hechos esperar y más ahora, en plena precampaña electoral catalana, y cuando CIU y ERC reclaman la trasferencia sobre la titularidad del Prat. Ayer aseguraban, con cierta dosis de oportunismo político, que con ellos esto no habría pasado.

Sería un sarcasmo que las fuerzas políticas se dedicaran a tirarse los trastos a la cabeza por este lamentable incidente en lugar de ponerse a analizar lo sucedido y garantizar a los ciudadanos que no van a consentir que algo así vuelva a suceder.

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