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Etiquetas:   Música / Reportaje   -   Sección:   Música

El FIB arrasa de nuevo

Guillem Salvador y Pau Paredes
Redacción
viernes, 6 de abril de 2007, 13:33 h (CET)
Año tras año la expectación creada en torno al FIB es superior, y es que ha llegado un punto en el que toque quien toque, lo más probable es que se acabe llenando el recinto ya que existe un público fiel que tiene claro que una de las cosas que hará durante el verano será pasar unos días en el festival. Si a esto le añadimos que el cartel es bueno, nos encontramos con un llenazo hasta la bandera superior a cualquier expectativa depositada.

El FIB 2006 será recordado por la tremenda cantidad de público que asistió (es importante destacar que dos meses antes del evento ya se habían acabado los bonos de tres días), pero, francamente, no lo será por sus inolvidables conciertos, pues la mayoría de cabezas de cartel que se subieron al escenario verde no hicieron, por decirlo de alguna forma, los mejores shows de su carrera. De hecho, como casi siempre, lo más interesante fue acercarse a las carpas pequeñas con la ilusión de descubrir alguna propuesta distinta.

Tras la clásica fiesta de presentación para los más ansiosos, en la que destacaron sobre todo Scissor Sisters y Sunday Drivers, el viernes arrancó con interesantes actuaciones de grupos nacionales como 12twelve o Corazón, que no se parecen en nada salvo en que son buenísimos, para dar paso a las siete al primer chasco de la tarde, Babyshambles. El impresentable grupo inglés trató de rescatar su penoso directo destrozando un tema de los añorados Libertines, pero aún así no consiguieron enmendar aquel despropósito continuo. Lo malo es que los platos fuertes tampoco lo hicieron mucho mejor. A las 22:25, los míticos Pixies escogieron un set list lleno de éxitos para mansamente, y con la ayuda de un parón causado como consecuencia de las incontrolables avalanchas de las primeras filas, ir dejándolos caer sin gracia delante de una extensión mareante de cabezas que pedía más fuerza. Los Strokes un rato después vinieron a hacer lo mismo, un concierto lento y descafeinado, con la diferencia de que esta vez, para colmo, la elección de canciones fue muchísimo peor, dejando en la nevera, como mínimo, seis o siete de sus mejores cortes que fueron sustituidos por piezas de su triste último LP. Manta Ray y la fiesta interminable de las carpas consiguieron hacernos olvidar en parte la sosez que aquella noche impregnó a dos de nuestras bandas favoritas.

El sábado todo el mundo esperaba mucho de Franz Ferdinand y Morrisey, y nada de The Kooks en el escenario verde, pero a la hora de la verdad, la lógica se impone y los jóvenes Kooks dejaron claro que son algo más que un simple hype con una actuación perfecta en cuanto a técnica y actitud que rompió los esquemas de los que dudaban de la calidad de su repertorio. Morrisey y Franz Ferdinand hicieron bien su trabajo, no decepcionaron como los grandes de la noche anterior, pero tampoco se lucieron excesivamente. Como todos imaginábamos, durante la actuación de los Ferdinand la gente bailó enloquecida, pero eso ya lo sabíamos antes de que subieran a tocar. En las carpas, 2manydj’s, Soulwax y Justice se apoderaron del escenario electrónico, y Nadadora, The Organ y Rufus Wainwright destacaron sobre los demás a lo largo de la tarde.

La última noche del festival, si no tenemos en cuenta la fiesta del lunes en la playa, quedó reservada a tres formaciones de mucho peso. Madness lo dio todo, un gran repertorio y un comportamiento ejemplar, pero aún así, allí no estaban todos sus fans. Se vio claro que estaban fuera de lugar cuando se dieron cuenta de que pese a haber bastante expectación, la gente apenas conocía alguno de sus populares estribillos. Ellos se lo tomaron con madurez y acabaron bromeando al respecto. Depeche Mode probablemente eran los más esperados, rememoraron sus mejores melodías y superaron con creces el aprobado gracias a un sonido contundente, aunque no fue lo mismo que verlos en solitario como cuando visitaron el Paláu Sant Jordi hace pocos meses. Los que a rachas rescataron el espíritu soso del viernes fueron Placebo, que intercalaban momentos buenos con partes menos enérgicas que podrían haber superado sólo con que el batería hubiera cenado bien esa noche. Del resto de bandas, sin duda hay que destacar a zZz y a We Are Scientists, que pese a sus nombres, en un futuro aspiran a estar codo con codo al lado de los grandes.

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