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Por el buen camino
Antonio Álvarez
La verdad es que tenemos un producto nacional bruto de futbolistas excelente y de ello dan muestra las selecciones nacionales inferiores siempre que tienen ocasión. Esta vez ha sido la sub-19 la que ha demostrado en su Europeo su calidad y potencial. Aún no han ganado el torneo, pero arrollar en semifinales por 5-0 a Austria ya dice mucho de esto jóvenes.
El problema es que luego a la hora de debutar al máximo nivel profesional en sus clubes se encuentran con todo tipo de problemas, y que pocos son capaces de sortear con solvencia. En esta selección, por ejemplo, se encuentra el central Piqué, quien, como ya hiciera Cesc en su día, ha tenido que buscar un futuro mejor en las islas británicas, concretamente en el Manchester United.
Una de las causas por la que nuestra selección nacional absoluta lleve unos 40 años sin comerse ni un torneo puede ser por la dificultad que ponen los equipos de nuestro país a que estas perlas emerjan al exterior y así continuar con su proyección. Por el contrario en Brasil o Argentina hay chicos menores de edad que se entrenan ya con el primer equipo.
Por ello sería bueno que la Federación de Fútbol impusiera una orden por la que todos los equipos de primera debieran tener en la plantilla cuatro o cinco futbolistas españoles sub-21. No digo que sea la fórmula para ganar una Eurocopa o un Mundial, pero sería una forma de abrir un agujero para que esos pequeños grandes futbolistas pudieran salir a la luz y para, quizás en el futuro, contar con una selección nacional más competitiva.
¡Por cierto! no se pierdan la final de estos fenómenos. Será el sábado a las 20 horas frente a Escocia. La intención es revalidar el título conseguido en 1995, 2002 y 2004 ¡Ahí es nada!
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