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Guerra según las reglas y sin éstas

Victor Litovkin
Redacción
jueves, 27 de julio de 2006, 20:40 h (CET)
Las Fuerzas Armadas de Israel desarrollan su operación militar contra Hezbolá en el Líbano del Sur durante más de una semana.

Ya lograron penetrar en el territorio libanés hasta la ciudad de Binat Jabil, conocida como la capital de esa organización religiosa paramilitar. Durante un combate lograron apresar a dos extremistas, son los primeros presos árabes capturados por los israelíes en 12 días.

Mientras tanto, la aviación de Israel ya destruyó los distritos Sur de Beirut, su artillería sigue asestando golpes contra la infraestructura de Hezbolá.

El daño material ocasionado a Israel ronda aproximadamente mil millones de dólares, y al Líbano, cuatro mil millones. Por parte del primero perecieron 36 personas, incluidos 12 militares, recibieron lesiones más de 350 habitantes pacíficos y 9 soldados. En el Líbano, se dio muerte a 377 personas, hay varios millares de heridos.

Nadie puede decir cuánto tiempo van a durar los combates. Pero ya se puede hace ciertas conclusiones. El Ejército de Israel, pese a su superioridad combativa, hasta el momento está demostrando su ineficacia en la lucha contra los grupos irregulares y semi guerrilleros de Hezbolá.
Verdad que no se trata de un problema del Ejército israelí solamente. Lo mismo les sucede a las tropas de coalición en Irak.

Es que los grupos en cuestión, de 6 a 9 personas, son más móviles que las tropas regulares. Provistos de armas portátiles y minas, ellos pueden tender emboscadas, minar carreteras, asestar golpes por sorpresa y esconderse. Debido a esa táctica, Israel ya perdió en el Líbano cinco carros blindados y tres helicópteros. Aunque en Tel Aviv afirman que esta última pérdida se debió a fallos técnicos y errores de pilotos.
Hezbolá asesta golpes de artillería contra las ciudades y poblados de la parte Norte de Israel. Sólo contra Haifa, la ciudad más cercana al territorio libanés, se lanzaron unos 1500 cohetes.

¿Por qué Hezbolá logra hacerlo, a pesar de que el Ejército israelí ya controla la mayor parte de las zonas Sur del Líbano? Será porque los guerrilleros utilizan sistemas coheteriles portátiles. Ellos realizan una acción con mucha rapidez y luego se esconden. Resulta muy difícil localizar una “mini batería” así y destruirla. Lo viene a confirmar la experiencia afgana del Ejército soviético.

Por otra parte, si los cohetes de Hezbolá alcanzan Haifa, ello significa que al Ejército de Israel le falla su sistema de defensa antiaérea.
Esta será la razón por la que la aviación israelí bombardea con tanta furia Beirut y otros centros poblados del Líbano, en los que, según se cree, se ubican bases, campamentos de entrenamiento y arsenales de Hezbolá, sin importarle que pueden perecer niños, mujeres y ancianos.

(Tel Aviv advirtió que hacía falta evacuarse al Norte, pero no todos lo hicieron). Israel intenta infligirle al adversario un daño irreparable, que lo haría deponer armas y aceptar el cese del fuego y el sostenimiento de negociaciones en condiciones que va a dictar el vencedor.

Los generales y políticos de Israel no reaccionan de ningún modo a las palabras sobre la “respuesta no adecuada” y “desequilibrio en el empleo de la fuerza” que inserta la prensa europea. La guerra sólo puede tener un único objetivo, el de hacer al adversario deponer armas y entregarse al vencedor. Con qué medios se consigue ello, es una cuestión secundaria.

Lo principal consiste en que se emplean armas convencionales, no prohibidas por ningunos convenios internacionales. La intensidad de su empleo ni se debate. Los ataques siempre son insuficientes mientras que el adversario opone resistencia.

¿Logrará Israel hacer capitular a Hezbolá en los próximos días? ¿Aceptará que la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, asuma el papel de mediadora, cesando el fuego? Ello dependerá del grado de resistencia que opongan los radicales musulmanes. El problema de Hezbolá no puede resolverse por vía militar solamente. Las embestidas guerrilleras y ataques con cohetes a ciudades israelíes continuarán si en la franja de 20 kilómetros a lo largo de la frontera del Líbano no entra un contingente de paz de la ONU. La procedencia de sus efectivos no importa, pueden ser de la OTAN, Rusa o la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. Lo que importa es que tengan el respectivo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU. Sólo en este caso la parte Norte de Israel podrá volver a una vida de paz por un tiempo indefinido.

Pero en todo caso el problema de Oriente Próximo tendrá que decidirse en la mesa de negociaciones, considerando los intereses de todas las partes en conflicto. Cuanto antes se celebren tales negociaciones, mayor número de vidas humanas se salvará.
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Victor Litovkin es miembro de RIA Novista

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