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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

El oro emigra

Paco Milla
Paco Milla
miércoles, 26 de julio de 2006, 20:14 h (CET)
Cuando era niño, jamás vi a nadie lavarse las manos mas pulcramente que a Pablito González… era igual si habíamos venido de jugar al fútbol, al ajedrez o de tocar el acordeón… pero antes de sentarse, ante su majestuosa chimenea, que dejaba escapar olores de la campiña, al quemar los troncos, se sometía al ritual del lavado perfecto.

Yo, sufría pensando en el enorme desgaste de piel que aquello podía ocasionar.

Sin duda era un aventajado, un adelantado a su época ya que en nuestros días el lavado de manos es fundamental. Aquello me quedó grabado.

Por aquellas fechas oí hablar de un tal Pilatos… e inmediatamente me dije… coño…Pablito es como Pilatos.. no hay mas que hablar ni pensar… si en la historia y después de tantos años, lo que mas se recuerda de Pilatos, es su lavado de manos, posiblemente el Pablito es su reencarnación… y al día siguiente queramos o no debo decir que, yo le miraba con otros ojos…¿será este o no el de la Biblia?

Pues derivando, derivando que es gerundio, aun en estos tiempos, veo gente que “a pesar de o debido a”…se lava las manos…ahora se dice…no quieren mojarse.

Digo esto porque nos hemos desayunado el domingo con la noticia de que la mina de oro cierra y marchan a un país del Este…de cuyo nombre no es que no quiera, es que no me acuerdo.

Atrás quedan las subvenciones cuantiosas por parte del Gobierno Regional, las alfombras que se tendieron a sus pies cuando aterrizaron por estos lares y los agradecimientos en forma de sabrosos embutidos, por parte de los trabajadores por haber sido admitidos.

Pero no quiero olvidarme de los numerosos Pilatos… me cuenta, quien allí estuvo diez años, que cuando fue al medico a consultarle sobre la profundísima depresión en la que estaba sumido, la doctora, al saber donde había trabajado y que había sido palista, moviendo todo el día mineral de aquí para allá y mineral recién extraído de las entrañas, simplemente miró a su colega.

Aquella mirada parece ser que fue larguísima y sumamente aclaratoria… momentos después la doctora le dijo…”pues le diré que debe usted estar contento, ya que le puedo casi asegurar que está jubilado definitivamente”.
Y así fue.
Lo curioso es que sus otros dos compañeros que hacían el mismo trabajo, también unos meses después pasaron por el psiquiátrico con el mismo diagnostico y posterior jubilación, sin preguntas ni dudas por parte de los médicos ni del Tribunal… (los tres con 40 años recién cumplidos) y este amigo me preguntaba hace unos días…¿qué habremos estado sacando o moviendo?¿que tipo de mineral maldito hace que, nuestros cerebros se deterioren tan rápidamente? A mi, jamás me dieron una mascarilla –apuntaba-.

Siendo testigo también de esta conversación el geólogo Antunez, compañero nuestro de fatigas y sudores (deportivos) aportó: “ya hace muchos años que mi padre era el medico de NIRVANIA y él sostenía que era imposible que en el triangulo formado por Moscony, Candelari y Allandis hubiera tantos casos de depresión profunda, tanto de adultos, como de jóvenes adolescentes…él se inclinaba por los minerales que abundan en esa zona, como el motivo de dicha enfermedad, pero claro, se jubiló sin haber identificado exactamente el detonante, no sin antes enviar su estudio a Ovetum, donde seguramente fue debidamente guardado en el fondo de algún cajón.

Sea como sea, ahora se tarda mas en identificar a un Pilatos, pero haberlos… haylos…¡eso es seguro y además …en cadena!

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