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Opinión
Etiquetas:   Columna de opinión  

Pobrecitos, sí

Consuelo Sánchez-Vicente
Redacción
miércoles, 26 de julio de 2006, 10:46 h (CET)
En respuesta a las declaraciones del ex presidente José María Aznar abogando porque la OTAN bombardee "si es necesario" el Líbano para poner fin a la amenaza que sin duda representa el terrorismo islamista de Hezbolá para la seguridad de Israel --que personalmente considero disparatadas-- el ex presidente Felipe González ha articulado una letanía casi poética que, en mi opinión, resume perfectamente lo que sienten la inmensa mayoría de los ciudadanos ante la tragedia que estamos presenciando. "No se me ocurre decir que la OTAN tiene que ir para allá más que para crear una zona de seguridad, y no para bombardear a los libaneses, ¡pobrecitos! (...). Pero bueno, ¿por qué?, por qué sin puertos, por qué sin puentes, por qué sin aeropuertos, por qué sin agua, y por qué sin salida a los refugiados", ha dicho González. Amen.

Nadie con dos gramos de cerebro puede negar el derecho de Israel a defenderse de una banda terrorista como Hezbolá que persigue "arrojarlos al mar". Pero, nadie con una pizca de corazón o un mínimo conocimiento del Derecho Internacional puede admitir que, para intentar derrotar a los terroristas de Hezbolá, Israel tenga derecho a masacrar a la población civil del Líbano ni a destruir el país. La mayoría de los libaneses, como ha recordado González, no apoyan a Hezbolá. Tampoco el Gobierno libanés, que no para de hacer llamamientos a la Comunidad Internacional para que le ayude a erradicar a Hezbolá, y reconoce abiertamente que es incapaz de controlar por sí mismo a esta milicia terrorista de signo islamista. La desproporción de la respuesta israelí, no el "antisemitismo", es lo que está volviendo a la opinión pública contra Israel

No ya el Derecho Humanitario, que si estuviéramos medio civilizados debería bastar, sino la propia Convención de Ginebra, que regula las leyes de la guerra, prohíbe expresamente y proscribe sin matices bombardear ciudades y núcleos de población y destruir deliberada y sistemáticamente las infraestructuras civiles de un país, sea cual sea el fin, incluso en caso de guerra. Pero, la Comunidad Internacional parece tan desbordada por los excesos de Israel en el Líbano como el propio Líbano admite estarlo ante a Hezbolá. Por desgracia --hoy para los libaneses, mañana Dios dirá-- me temo que eso que llamamos Comunidad Internacional ha dejado de existir en la práctica tras "perder", frente a Estados Unidos, la Guerra de Irak.

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