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Etiquetas:   El abanico   -   Sección:   Opinión

El largo calvario de Isabel Pantoja

Rosa Villacastín
Redacción
miércoles, 26 de julio de 2006, 08:32 h (CET)
No, no, yo no creo en el mal fario que algunos le atribuyen a Isabel Pantoja, pero sí, en su dificultad para entablar amistad con gente que le sepa aconsejar bien, que le ayude a solventar no sólo sus muchos problemas económicos sino sus problemas afectivos, que los tiene y graves, pues de otra forma no se comprende como una artista de su talla, como una cantante a la que adora el pueblo llano, logra estar en el ojo del huracán, en el punto de mira del escándalo, cada día, cada hora, desde hace años.

Concretamente desde que pasó de ser "la viuda de España" a convertirse en la amiga inseparable de Encarna Sánchez. Una buena profesional a la que se odiaban u amaban por igual, debido a su fuerte carácter, por su populismo barato, por cómo manipulaba los sentimientos de público, de su público, y de todos aquellos que le rodearon hasta su muerte.

Me consta lo mucho que Encarna quiso a Isabel, a quién acogió en su seno protector, en un intento desesperado por evitarle cualquier disgusto, cualquier contratiempo que pudiera hacerle sufrir, siempre y cuando la entrega fuese total y sin fisuras. No lo consiguió porque ambas jugaron con fuego y se quemaron. De esa relación que el tiempo se encargó de poner fin, ambas salieron muy mal paradas. La locutora porque a partir de que Isabel desapareciera de su vida, empezó su descenso físico y también profesional. La Pantoja porque los rumores sobre esa relación le han perseguido hasta el día de hoy, ya que ni siquiera su relación con Julián Muñoz lograron acallar las voces de quiénes la acusan de egoísta, de acercarse sólo a aquellos que pueden proporcionarle algún beneficio económico.

No voy a entrar a valorar si Isabel está enamorada o no de Julián Muñoz, entre otras razones porque es difícil conocer en profundidad los sentimientos de una persona, de cualquier persona, sea famosa o no. Pero de lo que sí estoy segura, es de que aparte del encantamiento que pudo sentir en un primer momento por el ex alcalde de Marbella, lo que desde un principio buscó Isabel con esa relación, fue lavar su propia imagen y vivir De la sopa boba que le proporcionaba Julián Muñoz. No hay nadie en su sano juicio que se crea aquello de que la Pantoja mantenía a Julián. El dinero para Isabel es fundamental porque son muchas las bocas familiares a las que tiene que dar de comer. Una situación difícil de solventar si tenemos en cuenta que son muy pocos los conciertos que realiza al año, no porque no le salgan contratos sino porque le resulta más cómodo ejercer de señora de que de curranta. Y eso no lo digo, sino aquellos que la conocen bien, que han seguido de cerca sus relaciones sentimentales, y lo sabe el juez del caso 'Malaya', quién posiblemente le llamara a declarar no porque la considere culpable sino por el conocimiento que pueda tener de unos asuntos que han dejado al Ayuntamiento de Marbella en la bancarrota total.

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