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¿Por qué EEUU obstaculiza el ingreso de Rusia en la OMC?

Nina Kulikova
Redacción
martes, 25 de julio de 2006, 22:27 h (CET)
Pese a las declaraciones optimistas de los negociadores rusos y norteamericanos sobre los planes de firmar en la Cumbre G-8 el protocolo con EEUU sobre el ingreso de Rusia en la Organización Mundial de Comercio, no se logró hacerlo. El G-8 se limitó a emitir una declaración elogiando el progreso alcanzado en las negociaciones al respecto y se manifestó a favor del ingreso lo más pronto posible de Rusia en la OMC.

Con anterioridad a la Cumbre, Rusia. que desde hace 12 años está negociando el ingreso en ese organismo internacional, tenía varios problemas pendientes con EEUU, relativos a la apertura de mercados financieros (creación de filiales de bancos extranjeros en el territorio de Rusia y participación de los no residentes en la actividad de las compañías de seguro), del mercado aerotécnico civil, de agricultura (cuotas de importaciones agropecuarias y subsidios al sector agrario), control fitosanitario y defensa de los derechos de propiedad intelectual.

En vísperas del G-8 algunos de ellos fueron concordados entre Rusia y
EEUU. La víspera de su apertura el ministro de Finanzas de Rusia se refirió al logro de un acuerdo preliminar en materia de los servicios financieros. Según él, EEUU denegó las exigencias de abrir filiales de bancos extranjeros en la Federación Rusa. Por parte, Rusia aceptó la propuesta de abrir filiales de las compañías de seguro extranjeras. Momentos después el jefe del Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio, Guerman Gref, dijo que el punto relativo a la defensa de los derechos de propiedad intelectual también fue retirado de la agenda del dialogo ruso-nortesamericano sobre la OMC. Luego apareció la declaración de que durante la Cumbre G-8 Rusia y EE UU no firmarían el protocolo de ingreso de Rusia en la OMC a causa de las divergencias respecto a varias cuestiones.

Al decir de Gref, no fue posible acordar un problema poco importante relativo al control veterinario de la carne de cerdo y de res que EEUU exporta a Rusia. La parte norteamericana insistía en que Rusia expidiera el certificado sobre el suministro de esas mercancías sin recibir garantías adecuadas del sistema norteamericano de control veterinario. Rusia se negó a importar la carne en esas condiciones.

El que el cese de las negociaciones en la etapa final fuera motivado por un problema secundario, mientras que había sido logrado compromiso en problemas más importantes, sugiere la idea de si están dispuestos los partenaires de Rusia a abrir, por fin, las puertas de la OMC a Rusia.

Pese a su comercio exterior bastante activo, hasta ahora Rusia tenía que aceptar las reglas internacionales elaboradas sin su participación que a veces le surten efecto contraproducente. El ingreso de Rusia en la OMC podría darle la posibilidad de sentarse como igual a la mesa de negociaciones con los miembros de esa organización y participar en la elaboración y modificación de esas reglas en el sentido de que correspondan a sus intereses. En realidad, el ingreso de Rusia en la OMC la convertirá en participante con derechos plenos de los procesos que se operan en el comercio mundial. En vista de que Rusia está al margen de la OMC, sus críticos le niegan el derecho a desempeñar papel rector en la economía mundial, pese a que últimamente se están fortaleciendo sus posiciones en los mercados mundiales. Ejemplo elocuente son el incremento de la economía rusa, la cancelación anticipada de la deuda al Club de París y al FMI, el paso a la categoría de acreedores de derechos plenos y la eliminación de las últimas restricciones en materia de la regulación monetaria.

La abolición de las medidas discriminatorias en el comercio con Rusia contribuirá en grado sumo a su desarrollo. Pero, según todas las evidencias, los partenaires de Moscú no se proponen renunciar a esa discriminación ni considerar a Rusia como partenaire económico de iguales derechos. Ante todo, por razones políticas. Y no se trata sólo de la actitud asumida por la oposición norteamericana hacia este problema. Aunque no pasó desapercibido el llamamiento del grupo de senadores- demócratas en el Congreso de EEUU dirigido a George Bush de dar largas a las negociaciones bilaterales con Moscú sobre la OMC, máxime sobre el telón de fondo de la activa campaña antirrusa que se desarrolla en la prensa norteamericana. Al parecer, en primer lugar esto se debe a las tendencias de utilizar el ingreso de Rusia en la OMS como factor de presión política a Moscú. Es uno de pocos métodos de que se vale aún el Occidente para ejercer influencia sobre Rusia (a la par con la crítica de los “defectos de la democracia”) después de cancelada por Moscú la mayor parte de sus deudas.

Por otro lado, la capacidad de Rusia de defender sus intereses la convierte en una de las principales figuras en el ámbito mundial. Desde el comienzo de las negociaciones sobre la OMC en los años 90, cuando los países occidentales ejercían apreciable influjo sobre las reformas de mercado en Rusia, la situación ha cambiado cardinalmente. Desde entonces Rusia fortaleció a fondo sus posiciones. Ahora está interesada en incorporarse a la OMC, pero solamente en las condiciones que correspondan a sus intereses. Las autoridades rusas lo han declarado más de una vez. Todo ese tiempo no eran nada fáciles sus conversaciones con los países miembros de la OMC. A Rusia se le presentaban muchas exigencias con que sus autores no habían tropezado siendo aspirantes a miembros de esa organización. Sin embargo, Rusia se atenía firmemente a su política subrayando que insistirá en las condiciones aceptables para ella. En la Cumbre el presidente Putin dijo que Rusia continuaría el diálogo “defendiendo sus intereses nacionales concretos”.

Además, a condición de que Rusia se adhiera a la OMC, podrán surgir ciertos problemas, ya que no todos los sectores de su economía nacional podrán resistir en plena medida la competitividad. De ahí se deduce que no sirve a los intereses de Rusia asumir compormisos complementarios. Lo confirmó también el jefe de Exteriores, Serguei Lavrov, al recalcar que “Rusia tiene también otras posibilidades de desarrollo de su economía al margen de la OMC”.

Por último, no se debe olvidar que Rusia ofrece un importante mercado en proceso de desarrollo, atractivo para muchos países incluido EEUU cuyas compañías podrían desplazar las rusas en algunos sectores. Los partenaires de Rusia no pueden dejar de comprender que con su ingreso en la OMC se convertirá en país más presagiable, ya que se someterá a las mismas reglas que los demás países.

En resumidas cuentas, el plazo de la firma de los documentos definitivos con EEUU se ve postergado de nuevo. Esta vez, hasta noviembre, cuando se celebrará la entrevista entre Putin y Bush en la Cumbre de la APEC en Hanoi.

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Nina Kulikova, para RIA Novosti.


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