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Etiquetas:   Tiempos modernos   -   Sección:   Opinión

Radical Chic: pijos de última generación

Mar Berenguer
Redacción
martes, 25 de julio de 2006, 22:26 h (CET)
Cuan lejos ha quedado el entrañable binomio Pocholo-Borjamari, con figurillas ecuestres o saurios milenarios flanqueando el área pectoral de la camisa azul; cabeza engominada tal y como rezaba el mariocondismo imperante de un tiempo a esta parte, habituales partidos de tenis, Golf descapotable aparcado ante algún local de culto y novia mona de mechas rubias y moreno de UVA.

Desde los ochenta, los Pijos tal y como los entendemos y satirizamos actualmente, se han consolidado como una tribu inofensiva de personajes que simplemente se limitaban a no disimular ni dinero, ni cuna, pero que se granjearon la antipatía del prójimo a golpe de ostentación tácita; lo cual ha sido determinante en la actual situación - en vías de extinción - a la que hoy, se enfrenta esta especie.

El Neopijismo, es la reacción cobarde y despersonalizada del individuo anteriormente descrito que se camufla en un estamento social, ideológico y económico, inversamente proporcional al que por tradición le correspondería en función de esos orígenes quasiaristocráticos (o, en su caso, mínimamente burgueses) de los que tanto reniega. El impostor, se presenta como socialmente comprometido y se atreve a hacer alarde de pobreza, convirtiéndose así en un insulto andante para el mileurista de a pie, cuyas únicas posesiones suelen ser una hipoteca a perpetuidad y una manada de niños que, en lugar de comer, devoran como hienas y a quien no le queda otra alternativa que levantarse a las siete de la mañana y trabajar sus ocho o nueve horitas de rigor rodeado de compañeros indeseables capitaneados por un jefe energúmeno.

Decálogo del Nuevo Pijo:
1- Viste harapos que le sientan sospechosamente bien. Finalmente, resultan ser la última tendencia en Milán o verdaderas joyas vintage rescatadas de una prohibitiva boutique londinense.

2- Es solidario. Este verano, enseñará a dividir con decimales a unos huerfanitos que viven en la ladera del Machu Pichu o limpiará el petróleo de las alitas de los Cormoranes de Cabo de Hornos, pero jamás se le ocurriría hacer voluntariado en un asilo de ancianos de su ciudad ni mucho menos en la narcosala del barrio marginal.

3- Posee una profunda conciencia ecológica. Este postulado, tiene un antecedente inmediato en una decadente Brigitte Bardot ya entradita en años que cuando le llegó el momento, dejo de vender mito erótico y comenzó a dedicarse a la defensa acérrima de perros, cetáceos, aves, ideólogos fascistas y personas, en este estricto orden de preferencia. El Pijo de los albores del siglo XXI, salva a las ballenas - aunque las medidas para ello, estén arruinando a los pequeños pescadores del litoral japonés - y recoge perros por la calle, a pesar de que puedan tener la rabia y contagiársela a toda su familia y finalmente sea la matriarca la que les de de comer, los pasee y los lleve al veterinario.

4- El mundo es un desastre. Le quitan el sueño las catástrofes naturales, el hambre; el Terrorismo; la guerra de Irak, Guantánamo, el chapapote, las pateras, Bush, el efecto invernadero y los residuos nucleares, entre otros. Pero son incapaces de llamar por teléfono a su madre, que les está esperando angustiada con la cena fría en la mesa desde hace dos horas.

5- Va a cambiar el mundo. “La guerra es el padre de todas las cosas”, dijo Heráclito. Empieza peleándose con sus padres en la adolescencia y no claudica hasta que éstos amenazan muy seriamente con “cerrar el grifo” hacia el final de la treintena.

6- Es auténtico y no traiciona nunca sus principios. Estudia o ha estudiado una carrera rara en una universidad surrealista y, por qué no decirlo, cara. Se empeña en trabajar “de lo suyo”, que muchas veces resulta ser una disciplina oficialmente inexistente. Misteriosamente, nunca encuentra “ese” trabajo. Si le gusta el cine, sólo quiere trabajar con Amenábar – al que probablemente nunca llegue a conocer-. Si toca la guitarra, únicamente podría hacerlo a dúo con Paco de Lucía, que seguramente tampoco esté por la labor; pero lo demás sería “prostituirse”. El es un Purista.

7- Vive en armonía con la naturaleza. Si pudiera, en la jungla (pero siempre con TV de plasma- mínimo cuarenta y dos pulgadas-. Y ADSL).

8- Permanece en contacto con la realidad social. Llama a su madre, para que el fin de semana le mande a la empleada del hogar en el bus de línea a que le limpie el dúplex en el pueblo/loft en la selva o vivienda análoga y lave a mano- no tiene lavadora; no sería “enviromental friendly” - planche y le prepare un arsenal de comida típica sudamericana o filipina, mientras él le recita Marx, Bakunin y le pone la cabeza como un bombo explicándole, con papel y lápiz, la Dictadura del Proletariado y La Revolución Bolchevique, pero... ¡Que haría sin ella y sus horas extras del domingo por la tarde!

9- Necesita ir a la India a ¿pensar? y poner en orden ¿sus ideas? al menos una vez al año. No puede hacerlo espontáneamente en el sillón de su casa o en el andén mientras espera el metro, ni, a lo sumo, paseando por la Barceloneta o a orillas del Retiro, como el resto de los mortales. Es evidente que sus neuronas no tienen cobertura en estas latitudes.

10- Es un idealista y continúa inasequible al desaliento. Por supuesto; tiene el apoyo incondicional y sempiterno de unos padres condenados a patrocinar su caradura de por vida.

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