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Etiquetas:   España   Corrupción   -   Sección:   Opinión

Una España de garrapatas y sanguijuelas

Con 1.700 euros de sueldo, Manuel Pastrana no paga la reparación de su frigorífico
Jose Pérez Suria
@jpesu
viernes, 26 de abril de 2013, 08:09 h (CET)
Lamento traer de nuevo un artículo sobre corrupción política, aunque esta vez llega por la izquierda sindical. Ya saben que tampoco confío en los sindicatos, ni como organismos defensores del trabajador, ni como instituciones que participan del poder político que ostentan socialmente como interlocutores de una clase obrera a la que dicen representar y de la que se aprovechan en beneficio propio.

En definitiva, que los sindicatos no son más que empresas privadas que pagan sueldos bajos, aplican despidos, o contratan a jubilados amiguetes para impartir cursos de formación; y cuyos líderes o responsables igual miran hacia la derecha o la izquierda según convenga.


manuelpastranaefe
Lo que no puedo entender es que los máximos responsables sindicales participen de privilegios que a la vez critican y aborrecen como: tener chófer, visa oro a disposición, vivienda pagada, etc. Aunque puedo comprender, que ciertas profesiones o cargos del Estado, servicios públicos o de multinacionales den beneficios y facilidades como ocurre con los jefes de Estado, presidentes, embajadores, cónsules, directivos de empresas, multinacionales, etc.

Si yo fuese afiliado de UGT me habría dado de baja de inmediato ante la declaración de su secretario general en Andalucía, Manuel Pastrana, que afirmó que "no sé si soy yo con mis 1.700 euros de sueldo quien tiene que pagar si se rompe un frigorífico". Hombre señor Pastrana, estoy seguro que muchos de sus afiliados así como de la clase trabajadora votante del PP, del PSOE, de IU, o del BLOC con sueldos que rozan los 1.000 euros, o que, ni los huelen de lejos, pagan su hipoteca, la gasolina, los impuestos, la luz, el agua, el colegio de su hijo, la cuota del partido o del sindicato al que está afiliados y cómo no, la reparación del frigorífico.

Mientras tanto, este señor disfruta de una casa de 228.384 euros que costeó el sindicato, a la vez le paga la luz, el agua y un chófer que se carga sobre la cuota de los afiliados y las subvenciones del Estado.

El caso es despreciable en cualquier bancada política, pero viniendo de un sindicato aun me parece más delictivo, y me preocupa saber cuantos secretarios autonómicos más estarán en la misma situación.

Siento decir, que el señor Pastrana tras 15 años al frente de la UGT en Andalucía, desconoce qué es un trabajador, un obrero o un asalariado, y cómo es la realidad que vive el proletariado español. A perro flaco todo son pulgas y a los españoles nos salen garrapatas y sanguijuelas en cada esquina.
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