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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Asimetrías financieras y laborales

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 24 de julio de 2006, 04:08 h (CET)
Fuente de TENSIONES en todos los tiempos, la relación entre los capitales y los trabajadores provoca muchas aristas, chirridos y chispazos; sobre todo si la desorientación acaba en desencuentros y los abusos proliferan sin medida.

A eso conviene añadir, que la transparencia no era habitual y no lo es ahora tampoco; de tal guisa, los subterfugios y componendas se enseñorean del panorama. Cada factor va por su lado independiente, el capital, el valor del trabajo y los trabajadores. No hay el suficiente ensamblaje que sería menester. A esto se añade la evolución propia de los nuevos tiempos, nuevas influencias ejercen su poderío.
Por motivos obvios, casi una tendencia natural, los dineros no suelen manejarse a la vista general; eso dificultará cualquier aproximación tendente al conocimiento pleno de la financiación y enfoques de sus proyectos. Partimos por lo tanto de una predisposición a la ECONOMÍA SUMERGIDA, o cuando menos, velada. Tampoco es tan sencilla como pudiera parecer la comprensión y la simple definición de estos comportamientos. ¿Cuándo los entendemos como tales? ¿Hasta qué punto pretendemos profundizar en sus detalles?

Son variadas sus manifestaciones y en eso también hay clases que no siempre valoramos de manera adecuada. Como mínimo podremos esquematizar 3 vías distintas: Bien las actuaciones esporádicas, desde la precariedad, subsistiendo como se pueda; o si ya avanzamos en la espiral, se asocian la avaricia y las trampas cuando ya no se da aquella necesidad vital que justificaba el primer comportamiento; y finalmente, mención especial para el desplazamiento financiero hacia zonas ocultas y hasta siniestras.

Aquella imagen directa de un capital invertido en la empresa, trabajo y beneficios, ha quedado descolocada por su simplicidad. Le ha superado la mayor relevancia del entramado financiero, sus ocultaciones y sus peculiares valoraciones, que no suelen tener en cuenta las verdaderas repercusiones de sus conductas sobre diversos sectores sociales. ¿Cómo incidir en estas influencias? ¿Interesa el abordaje de estas cuestiones? Tal pudiera parecer que no, vista la pobre reacción general ante estos hechos reiterados hasta la saciedad. ¿Basta con simples quejas?.

La complejidad se manifiesta a través de sectores y facetas bien diferentes. No se trata solamente de ocultamientos. Las CADENAS ECONÓMICAS, en su desarrollo, han ido sumando eslabones nuevos; lo que fueron unas pocas piezas, se ha convertido en una conjunción de múltiples elementos. Así, en un primer repaso, todos parecen componentes sinérgicos, encaminadas a la mejora final del proceso. Los sistemas de financiación simplifican la búsqueda del dinero y esa prontitud, esa disposición, no podemos considerarla desfavorable. De forma similar, el acceso a la información, un buen sistema informático, buena conexión con determinados núcleos sociales, o procesos publicitarios. Mal asunto si un planteamiento laboral no cuenta hoy en día con estos puntos básicos. Constituyen estructuras favorables y no pocas veces imprescindibles.

¿Cómo distinguir los puntos básicos verdaderamente insustituibles? No resultará nada fácil y en cada caso se deberá hacer una valoración nueva. En ese maremágnum, ¿Cómo organizar correctamente esas funciones? Estos días se publicó un artículo en Le Fígaro, firmado por tres colaboradores, Rebiscoul, Lentschener y Moulier-Boutang, haciendo referencia a estos asuntos. Destacan ese agrandamiento del poder financiero, precisamente porque "ese frenesí arborescente" de tantos participantes en la tarta, no permite a cada persona, a cada sector, entrar en un análisis pormenorizado de los entramados. Digamos que todos vamos a remolque de la servidumbres creadas y se ha convertido al dinero en el dictador más potente.

Uno piensa en su capacidad de influencia para pequeñas cosas, sobre alguno de los eslabones, pero la complejidad nos confunde; y lo que es peor, puede abocarnos a EQUÍVOCOS graves. Vean sino como podemos defender los derechos de unos trabajadores involucrados en el sector del calzado, o de la rama textil; en sí, sin ninguna objeción, incluso se plantea como una meritoria labor. Ahora bien, existen otros mundos políticos -China, Corea, Taiwán-, ¿Cómo están las normativas de importación?, los precios de coste, etc.; entonces, las fuertes defensas del trabajador de aquí, puede conducir al cierre de nuestras fábricas. Cierre o traslado a esos países de referencia, las consecuencias serán malas en ambos casos. Hay muchas más consideraciones a plantear detrás de estos supuestos mencionados.

El egoísmo o el sentido práctico, según como lo precisemos, es muy ciego. Situados en los mercados y a la hora de la elección por parte del consumidor, la decisión dominante gira en torno de lo barato. Con el mismo precio estreno tres, o actitudes parecidas. Es una de las actitudes que entronca con las penurias de gran parte de los sectores sociales. De esa manera puede cerrarse el círculo, dificultando aún más la entrada individual en esos campos decisorios.

Los autores citados expresan en el artículo de Le Fígaro el hecho que traduce todo esto, el desplazamiento notorio del lugar donde se estén formando, creando, cosas de valor. "El centro de gravedad se ubica en campos externos a los de la producción". Convendremos con ellos que se implica con fuerza a terceros y por lo tanto se les inmiscuye en la cadena de producción. Ello " reconfigura el perímetro de la empresa".

Estamos ante un rotundo DESAFÍO de cara al futuro más inmediato, afectados por la complejidad e irregularidades, y superados por los continuos avances tecnológicos de sofisticación progresiva. Eso nos conduce al nuevo reto, exigirá planteamientos imaginativos en lo político y social; de lo contrario el desfase apuntado se acentuará, incrementando la distancia entre los capitales y los ciudadanos.

Suele originarse otro agravante más, estos intermediarios añadidos a las cadenas son tratados con mayores bondades fiscales, a veces ayudas o inusitadas ventajas; frente a los trabajadores que siempre están en la parte más perjudicada de la trama. Da la impresión de que el mundillo político se beneficia de esa trama, mientras uno desearía que ahondara más en esos mecanismos, elaborando mejores soluciones que las actuales.

Me gustan las asimetrías, pero tantas, tan desmesuradas, más que asimetrías se convierten en polos opuestos.

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