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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Los campos de algodón

Se ha cambiado un incipiente Estado del Bienestar que al parecer de forma virtual veníamos disfrutando, por una calamitosa entrada en el Estado del Malestar
Pascual Mogica
jueves, 25 de abril de 2013, 07:47 h (CET)
Decía Mariano Rajoy, en su comparecencia ante los medios de comunicación el pasado día 2 de febrero con motivo de la reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular convocado para tratar sobre el escándalo del caso Bárcenas que presuntamente viene a poner de manifiesto la financiación ilegal de la formación política que él preside: “Estoy en política porque quiero cambiar las cosas, porque me he propuesto alcanzar unos resultados, no para mi, ni siquiera para mi partido: para los españoles”. Más adelante decía: “Si alguien piensa que vamos a malversar todo ese capital que los españoles han acumulado para construirse el futuro, que no se canse porque no lo verán”. En dicha comparecencia lo único que Rajoy dejó claro es que hace la declaración de la renta. Estaría bueno que un presidente del Gobierno no la hiciera ni antes de serlo ni siéndolo.

Hablaba Rajoy de “alcanzar unos resultados” y “ese capital que los españoles han acumulado para construirse el futuro” y creo que se corresponde hacer mención a lo que los españoles han “acumulado” y cuáles son los “resultados alcanzados”. En estos últimos tiempos los trabajadores españoles han visto sus salarios rebajados en más de un 4% en los dos últimos años. Otro tanto ocurre con los pensionistas que también han perdido poder adquisitivo. Han visto como se ha abaratado el despido reduciendo los días de indemnización. Han visto como les han subido los impuestos y los medicamentos. Han visto como les han retirado las subvenciones para el comedor y el transporte escolar de sus hijos. Han visto como han recortado sensiblemente las becas de estudios y han visto como han subido las tasas universitarias, lo que supone un serio hándicap para que los hijos de los trabajadores puedan acceder a los estudios universitarios. Han visto como les han recortado los días de permanencia en situación de paro y como les han rebajado las prestaciones por desempleo. Han visto como les han subido la edad de jubilación. Han visto como les han aumentado los años de cotización para el cálculo de la base del importe de la pensión. Han visto como les han aumentado el mínimo de años para tener derecho a una pensión. Y más que verán. Esto aún no se ha acabado.

Yo no veo que se haya “acumulado” progreso, mejoras, sí veo “resultados”, “resultados” que no son otros que los de que se ha dado un gran paso hacia el precipicio en lo que atañe a los trabajadores para ir situando la legislación laboral y los derechos de los trabajadores en el lugar que siempre ha deseado la patronal, por un lado se dan los convenios a nivel de empresa en los que los trabajadores están perdiendo mucho, social y económicamente.

Leía hace unos días que el 80% de los empleados trabajan dos horas más al día sin cobrarlos por miedo al despido y que el “presentismo” había sustituido al absentismo hasta el punto de que muchos trabajadores acuden al trabajo estando enfermos para evitar el que no les renueven el contrato. En lo que afecta a la provincia de Alicante es el sector del calzado, sus trabajadores, son los que más están sufriendo este daño “colateral” de la crisis. También he leído que 236.000 trabajadores de los grandes almacenes verán congelados sus sueldos hasta 2016 y trabajarán domingos y festivos sin cobrarlos. Esto es lo que se ha “acumulado” para construir el futuro y por tanto los “resultados” alcanzados, a los que Rajoy se refería: Un desastroso futuro para los españoles. Se ha cambiado un incipiente Estado del Bienestar que al parecer de forma virtual veníamos disfrutando, por una calamitosa entrada en el Estado del Malestar. Eso es evidente. Pero fue bonito y esperanzador mientras duró. Eso es innegable. Todo lo bueno suele durar poco y como dijo Calderón: “La vida es sueño y los sueños, sueños son”.

A la vista de lo “acumulado” y de los “resultados”, me viene a la mente la imagen de unos inmensos campos de cultivo y veo en ellos a muchas personas, en este caso de raza blanca, trabajando en los sureños campos de algodón.
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