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Una lección de humanidad

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 24 de julio de 2006, 04:08 h (CET)
Era el viernes 14 de Julio y mientras por los bulevares de París los franceses celebraban su día nacional a los acordes de La Marsellesa y por aquí algunos ya iniciaban la cuenta atrás para salir de vacaciones los marineros del “Francisco y Catalina”- cinco gallegos y cinco valencianos- curtidos todos ellos por años de trabajo en alta mar avistaban al Sur de Malta una lancha a la deriva en la que viajaban cincuenta y una personas, entre ellos una niña de tan sólo dos años, que llevaban varios días sin comida ni bebida y perdidos en alta mar a merced de las olas. Pepe Durá, patrón de la embarcación, ordenó lanzarles unos bidones con agua y comenzó a pedir auxilio a diversos servicios de salvamento. Un silencio sepulcral fue la única respuesta a sus continuos S.O.S.

Finalmente los tripulantes del pesquero, sin pensar en las consecuencias que les podía acarrear lo que iban a hacer, cumplieron con una ley no escrita pero sagrada entre las gentes de la mar: “Ayuda al que lo necesita”. Y subieron a bordo a cincuenta y un desconocidos que navegaban con el rumbo puesto hacia la muerte. A partir de ahí comenzaron los problemas. Las autoridades maltesas se negaron a que atracaran en el puerto de La Valetta con aquel cargamento humano y a las peticiones de provisiones contestaron enviando a la embarcación diez bolsas de pan de molde y diez paquetes de botellas de agua. Así que el cocinero, acostumbrado a guisar para diez, tuvo que multiplicar los panes y los peces para dar a comer a todas estas personas aprovechando los víveres de su propia despensa y los que les fueron enviados por la diplomacia española. Las autoridades de Malta si que estuvieron prestas para enviar patrulleras que, con las metralletas montadas, rodeaban a la embarcación impidiéndole entrar en el perímetro de las doce millas de este pequeño país miembro, también, de la Unión Europea.

Una vez más se ha demostrado que la política de inmigración de la Unión Europea o no existe o es simple papel mojado. Se han necesitado ocho días para que este acto humanitario de unos pescadores fuera solucionado por los políticos europeos. El final no va a ser feliz para todos aquellos que en un momento pasaron de naugrafos a inmigrantes sin papeles. Ningún país europeo parecía tener interés en repartirse el cargamento de vida y esperanzas que viajaba en el “Francisco y Catalina”. Finalmente han sido países ribereños como España, Italia y Andorra los que se han quedado con un cupo de emigrantes que, en muchos casos, verán truncadas sus esperanzas de vida en Europa ya que algunos, una vez atendidos médicamente e identificados, van a ser devueltos a sus países de origen.

Los pescadores después de ocho días de convivencia se despedían con lágrimas en los ojos de sus huéspedes ocasionales y volvían a la pesca de esas gambas que, cualquier día, tendremos frente a nosotros en cualquier restaurante costero. El Gobierno les ha otorgado la Medalla al Mérito Civil y la Unión Europea ha dicho que su acción “fue un gran gesto de cooperación”. Ahora además de todos estos reconocimientos honoríficos es de esperar que, con la mayor brevedad, les lleguen las ayudas económicas que, tanto el Gobierno Central como el de la Comunitat Valenciana, les han prometido. Una semana sin faenar en el mar supone una gran perdida de ingresos para todos estos trabajadores que suelen percibir sus salarios de acuerdo con las capturas hechas.

Esto volverá a pasar, el hambre y la miseria empujan cada día a cientos de personas hacia Europa, y es de esperar que la próxima vez las entidades correspondientes de la Unión Europea sean más rápidas en solucionar el conflicto. Otros que han estado callados durante todos estos días son los miembros de la “Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y Malta”, más conocida como Orden de Malta. Sus nobles caballeros gustan de aparecer vestidos con sus flamantes uniformes en las procesiones pero esta vez han estado callados y eso que son una de las ordenes religiosas más antiguas y también se les reconoce como un ente independiente de Derecho Internacional. Se ve que “Tuitie Fidei et Obsequium Pauperum” lema que determina su misión esta vez no tenía sentido, no había que defender la fe, y eso que la mayoría eran infieles, y el servicio a los pobres lo dejaron en manos de otros. A estas horas en su página web no hay ninguna referencia a este hecho, eso si se informa que su Gran Maestre ha sido recibido en audiencia por SS Benedicto XVI.

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