Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

En la guerra de Oriente Próximo sobran emociones

Piotr Nikolski
Redacción
lunes, 24 de julio de 2006, 04:08 h (CET)
Una nueva guerra mesoriental trajo consigo, como siempre, no sólo tragedias, sino también una eclosión de emociones, lo que es comprensible, ya que mueren no sólo soldados israelíes y milicianos de Hezbolá, sino población civil. Como sucede en cualquier otra guerra. Las guerras no admiten calificativos como pulcritud y humanitarismo. No obstante, hay emociones y emociones. Una cosa es cuando las emociones se apoderan de la gente sencilla y otra, cuando comienzan a prevalecer en la actividad de políticos, politólogos o comentaristas de temas políticos. Entonces se pierde la objetividad a la hora de dar a publicidad los sucesos, lo que, ante todo, peca de improfesionalismo.

Por esta razón, precisamente la mayoría de los actuales comentarios sobre el tema mesoriental tienen un matiz marcadamente antiisraelí. Todos ellos ponen acento en el carácter “inadecuado” de la respuesta israelí a la captura de varios soldados judíos por palestinos y milicianos de Hezbolá. Puede ser que sea verdad, pero no está claro qué es lo que consideran “adecuado” los críticos de Israel. ¿En qué balanza se proponen pesarlo?

Muchos reprochan a Israel de que no ha cumplido la resolución de la ONU, pero pasan en silencio que el Líbano tampoco ha cumplido la resolución de desarmar los contingentes armados en su territorio. Al decírselo a los arabistas, en el acto hallarán argumentos para replicar que el Líbano no pudo cumplir esa resolución por varias razones. Está claro. ¿Acaso podrá el Gobierno libanés desarmar a Hezbolá, cuando los miembros de esa organización son muy influyentes en el país e incluso forman parte de su Gobierno? El sentido común sugiere la idea de que eso no es real. En tal caso ¿no parece igualmente demagógica la exigencias que se le presentan a Israel? Este país tiene sobrados argumentos para afirmar que en aras de mantener su seguridad simplemente no podrá volver a las fronteras viejas, ni abrir sus puertas para la afluencia masiva de refugiados palestinos. Por consiguiente, tanto el Líbano como Israel se atienen a su lógica. Para evaluar desde la óptica objetiva la situación en Oriente Proximo hace falta reconocerlo.

Las afirmaciones de que Israel se porta inadecuadamente cobrarían mayor fuerza si un político o politólogo del mundo puediera ofrecer un programa realista de solución negociada del conflicto anquilosado. Si uno quiere ser objetivo, tendrá que reconocer que hoy tales iniciativas simplemente no existen. De tal modo, antes de criticar a cualquiera de los adversarios, hay que ofrecerles una alternativa y, quién sabe, tal vez Israel y Hezbolá hagan las paces.

Dos maneras de conducta de signo contrario: la de Israel, por un lado, y la de Palestina, por el otro, no pueden dejar de ejercer influencia sobre las emociones que sirven de telón de fondo. Esta vez Israel no fue el primero en descargar el golpe; lo hicieron sus vecinos que después del secuestro de los soldados israelíes se volcaron a las calles de Gaza y Beirut para celebrarlo. Israel no apeló a los cielos ni a la comunidad internacional: su respuesta fue golpe con golpe. Hoy también en tierra israelí estallan misiles y mueren habitantes civiles. Pero ¿hay quién ha oído los pedidos de ayuda de Israel? Allí luchan a regañadientes, siendo distinta la reacción del Líbano y Palestina. Tan pronto se produjo la rotunda respuesta, cambiaron en el acto el júbilo por los llantos y comenzaron a implorar ayuda de la comunidad mundial. Estas lamentaciones, activamente divulgadas por TV a escala mundial, no pueden dejar de ejercer influencia psicológica sobre el mundo circundante. Y realmente la ejercen.

Por último, toda vez que se agrave la situación en Oriente Próximo, comienzan las búsquedas de quién fue el primero en tirar la piedra. Y siempre descubren al culpable. Quien simpatiza con Israel, dirá que son los árabes. Quién simpatiza con los árabes, dirá que son los judíos. A ello se reduce la objetividad.

Naturalmente, sólo podemos aplaudir todos los esfuerzos encaminados a dar solución dialogada al antiguo conflicto. La guerra, digan lo que digan los pesimistas, crea un ambiente anormal y perverso para el hombre. Pero el chance de éxito en materia del arreglo negociado lo tendrá solamente aquel mediador que no se rija por las emociones, sino por el sentido común y el enfoque objetivo de los dos bandos en conflicto, y hoy en día no se sabe bien dónde se puede encontrar a ese mediador.

____________________

Piotr Nikolski, para RIA Novosti.


Noticias relacionadas

Médicos, enfermos y políticos

“Ópera magna”: de cómo consiguieron enfrentar a los pacientes y sanitarios, externalizar la sanidad al sector privado, empobrecer la sanidad pública y retroceder más de treinta años en las coberturas básicas

Irrepresentativa

Si en algo coincide nuestra clase política, es que cada vez está más alejada del común de los mortales

Un cráter lunar en la batalla de Nanawa

Por estas fechas del año 1933, seis mil bolivianos atacaban el fortín Nanawa, defendido por unos dos mil quinientos paraguayos

¿Pueden representar a España, en Eurovisión, separatistas catalanes?

“La traición, aun soñada, es detestable” Félix María Samaniego

Regenerarse cada día

A veces se nos olvida defender nuestra propia dignidad y nos la roban
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris