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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Homenaje a Antonio Fernández Grilo

Francisco Arias Solís
Redacción
lunes, 24 de julio de 2006, 04:08 h (CET)
“Hay en mi alegre sierra
sobre las lomas,
unas casitas blancas como palomas.
Le dan dulces esencias
los limoneros,
los verdes naranjales
y los romeros.”


Antonio Fernández Grilo

El próximo lunes, día 24, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21, Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra de la poeta cordobés Antonio Fernández Grilo (1845-1906), con motivo del centenario de su muerte.

El poeta de las Ermitas tuvo una aureola de atracción extraordinaria, misteriosa, verdaderamente mágica, en vida, cautivando a las muchedumbres con la recitación de sus poesías –hecha por el autor de un modo tan magistral que sólo Zorrilla le igualó- y consiguiendo a la vez, lo que parecería más difícil, el fervor de los aristócratas, y hasta Isabel II, que le publicó un libro, Ideales, y de Alfonso XII, que sabía de memoria muchas de las estrofas de Grilo.

Sus composiciones casi siempre retóricas le valieron el sobrenombre de “Castelar de la poesía”. Vicente Aleixandre evoca en el balneario de Mondariz al “poeta cortesano, Grilo, delicia de los salones, cuya mano siempre amable mostraba ya una cierta fatiga, la justamente elegante, de firmar, de “repentizar” sobre la páginas crema de tantos y tantos aristocráticos álbumes”.

Grilo es un poeta que si no hubiera compuesto más que Las Ermitas de C´órdoba, tendría suficiente bagaje para traspasar los umbrales de la inmortalidad. Conocidísima es esta bella composición suya, de estrofas inspiradas y ágiles, henchida de ternura, cuajada de elegantes imágenes, que se adhiere a la memoria en virtud de su espontaneidad y maravillosa sencillez, y no se olvida jamás. En buena lid ha ganado la popularidad de que goza.

Transcurrido un siglo desde la muerte de Grilo (falleció en Madrid el 9 de julio de 1906, sin tomar posesión del sillón de la Academia de la Lengua, que se le había otorgado meses antes), con más dilatada perspectiva para contemplar su personalidad literaria y su obra poética, podemos decir que Grilo es todavía un poeta actual que ha prestado un indiscutible servicio a la cultura española y a las letras en particular.

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