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Etiquetas:   Conflictos y dilemas   -   Sección:   Opinión

La República K

Francisco Montesano
Francisco Montesano
viernes, 21 de julio de 2006, 21:47 h (CET)
Platón, filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, quien su influencia como autor y estudioso ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía nos dejo entre sus obras una de las importante, La República, en la cual desarrolla la política de un estado ideal.

En lugar de retórica y persuasión, Platón dice que la razón y la sabiduría son las que deben gobernar. Decía: “Hasta que los filósofos gobiernen o aquellos que ahora son llamados dirigentes o líderes, puedan filosofar debidamente, es decir, hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, mientras que las diferentes naturalezas busquen solo uno solo de estos poderes exclusivamente, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana en general”.

Describe a estos políticos-filósofos como aquellos que “aman ver la verdad” y soporta su idea con la analogía de un capitán y su navío o un médico y su medicina. Gran parte de La República está dedicada a indicar el proceso educacional necesario para producir estos filósofos-políticos.

Entre sus axiomas considera la “justicia” como el bien supremo y final que todo gobierno debe buscar el bienestar de la sociedad. Es importante destacar, que la idea de la ciudad que se describe en La República es la ciudad “verdadera” y “sana”, que se describe en el libro II de La República.

¿Serán tal vez estos los objetivos planteados en la actualidad por el ejecutivo nacional?, el bloque oficialista del Senado advirtió sobre su urgente intención aprobar el dictamen del controvertido proyecto de ley que le otorgará facultades permanentes al jefe de Gabinete para modificar el presupuesto nacional.

La decisión de una ofensiva meteórica parlamentaria fue anticipada por el jefe del bloque oficialista de la Cámara alta, Miguel Pichetto, "Nuestra intención es no negarle al Gobierno esta herramienta para que pueda gobernar", afirmó el mismo en una conferencia de prensa que ofreció junto al titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Jorge Capitanich.

Si bien este proyecto que modifica el artículo 37 de la ley de administración financiera para permitirle al jefe de Gabinete reasignar partidas presupuestarias fue rechazado por todo el arco opositor, la aparición pública de ambos se debió a la necesidad del Gobierno de salir a responderle a la oposición, al igual que lo había hecho el inefable Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y otros funcionarios del Poder Ejecutivo.

El jefe del bloque radical, Ernesto Sanz, calificó como "una barbaridad" todos estos manejos y afirmo que con el proyecto de ley de reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia, que impulsa la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner y que le permite postergar sine die el control parlamentario de los DNU, el oficialismo está formando "un combo de terror en materia institucional".

Todas estas nefastas novedades, junto con la reforma del Consejo de la Magistratura, nos obligan a buscar un acuerdo nacional, frente al fenomenal intento oficial en la búsqueda y acumulación de la suma del poder público, ya que resultan un verdadero cheque en blanco y un certificado de defunción del Congreso nacional.

Es innegable que las políticas aplicadas hasta el presente por nuestros dirigentes gubernamentales, no demuestran que el presidente y sus adeptos tenga intenciones de imitar las máximas expuestas por Platon en su obra La Republica, que tal vez muchos gobernantes deberían releer o leer antes de asumir la responsabilidad de una Nación.

Como curiosidades podemos marcar que la actual senadora y primera dama ha sido una defensora del rol de asignación de partidas presupuestarias por parte del Congreso, como diputada y en cuanto a los DNU, aún cuando las facultades del Ejecutivo se planteaban transitorias, ella misma había propuesto que los decretos presidenciales tuvieran una validez de 60 días y que luego cayeran si el Congreso no los ratificaba. Ahora en cambio, defendió su vigencia permanente, hasta que el Legislativo se oponga.

En la ofensiva contra los medios no afines, planteados como Don Quijote contra los molinos de viento, hay un elemento importante para destacar, la preocupación del poder por las críticas periodísticas trata de cambiar el eje de la discusión, evitar lo importante mostrando lo accesorio, sus discursos basados en descalificaciones al periodismo intentan mostrar la política ante la opinión pública, como si fuera un juego entre “buenos” y “malos”.

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