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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Debe influir el fiscal jefe de la Audiencia nacional en el caso Faisán?

Es difícil de entender que no se acuse de colaboración con banda armada a los policías que han evitado la detención de unos etarras
Miguel Massanet
lunes, 22 de abril de 2013, 10:08 h (CET)
Si unos policías, encargados de velar por el mantenimiento de la Ley, resulta que no cumplen con su deber y colaboran, aunque sea de forma indirecta, con que unos criminales, en este caso, unos miembros de ETA, para evitar que sean detenidos por las fuerzas del orden, dándoles aviso de que la policía les está preparando una encerrona para atraparlos en un bar, denominado “Faisán”; evitando, con ello, que los criminales sean detenidos y puestos a disposición de los jueces; es difícil entender de que no se les acuse de inmediato de haber colaborado con “banda armada”.

Cuesta admitir cómo es posible que, el fiscal Carlos Bautista, se muestre contrario a hacerlo, haciendo constar por escrito, con el apoyo expreso del fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, señor Javier Zaragoza, , que “sólo lo hace porque así se lo obliga el Estatuto Orgánico”. Al común de los mortales nos resulta imposible entender el que, cuando unos criminales se reúnen en un lugar determinado y los encargados de colaborar con la justicia tienen conocimiento de ello, en lugar de acudir al lugar para detener a los criminales, antes de que se den a la fuga o puedan perpetrar nuevos delitos; sea la propia policía la que les da el aviso para que ahuequen el ala antes de que las fuerzas de seguridad lleguen para detenerlos. Porque, señores, ¡si esto no es colaborar con la banda armada, que baje Dios y lo vea!.

Pero, hete aquí que, la Fiscalía de la Audiencia Nacional, ha montado en cólera porque el fiscal general del Estado, con muy buen criterio y viendo que no se incluían, entre los cargos que se les imputaban a los señores Enrique Pamies y José Mª Ballesteros, los dos policías relacionados con el caso Faisán, el de “colaborar con banda armada”, ha obligado, al fiscal encargado del caso, que se le acumule esta última acusación a la lista de cargos que ya pesan sobre ellos. Si no conociéramos los antecedes del fiscal jefe de la Audiencia, señor Javier Zaragoza, y sus estrecha amistad con el juez Baltasar Garzón y el juez Gómez Bermúdez; tres funcionarios conocidos por sus excentricidades, por sus problemas en cuanto a la forma de interpretar las leyes de un modo sui géneris, al estilo de su colega, el fiscal, ex ministro de Justicia, señor Mariano Bermejo con el que, al parecer, comparten aquella idea de que “las leyes están para ser aplicadas de acuerdo con lo que convenga a cada momento”; un criterio que nos llevaría a una suerte inadmisible de inseguridad jurídica para los ciudadanos, que siempre estarían al albur de que las leyes se aplicasen a criterios de los que imparten la justicia y no de acuerdo con la intención del legislador cuando las promulgó.

Lo que sucede es que, en estos momentos, en España, parece que se está extendiendo una costumbre muy peligrosa, que lleva a una gran inseguridad jurídica para los ciudadanos cuando, el legislador que ha promulgado una ley, corre el riesgo de que, en su aplicación, existan tantas interpretaciones como posibles jueces o fiscales a los que les corresponda aplicarla. Empecemos por el hecho de que, en este país, existen diversas asociaciones de jueces, según lo que son sus tendencias políticas. Existe la de Jueces para la Democracia (progresista de izquierdas), la Asociación Francisco Victoria (escisión de la APM), Asociación Nacional de Jueces (para defender la supresión del traslado forzoso por ascenso); la Asociación Profesional de la Magistratura (está considerada, tradicionalmente, como ideológicamente conservadora) y el Foro judicial independiente (se ocupa de las reivindicaciones estrictamente laborales de los jueces).

Salvo esta última, cuya función se centra en ocuparse de las condiciones de trabajo de los jueces, sus emolumentos y sus problemas económicos, el resto de ellas tiene un marcado carácter político y es evidente que se constituyeron con la única finalidad de burlar la prohibición de los jueces y magistrados de pertenecer a sindicatos. En el caso de los fiscales, también existen varias asociaciones que, emulando a las de sus colegas, los jueces y magistrados, se constituyeron en función de sus distintas tendencia políticas. Entre ellas, tenemos la Asociación de Fiscales; la Unión Progresista de Fiscales y la Asociación Profesional Independiente de Fiscales. Sin embargo, esta diversidad de asociaciones no impide, sino que favorece que, en el momento de aplicar las normas legales, cada fiscal se deje influir por sus ideas políticas, en detrimento de los derechos de quienes están sometidos a la acción de la justicia, en orden a obtener una sentencia justa y adecuada al espíritu y letra de la ley que se le aplica.

El mero hecho de que existan jueces “estrella” ya nos indica que, la Justicia en España necesita ser remozada; de modo que, los criterios que han de regir en la administración de la justicia no dependan de la ideología del juez o magistrado encargado de aplicarla, sino que existan reglas claras, únicas, constatadas y obligatorias, para que no puedan existir diversos criterios para juzgar un mismo caso, sean de los magistrados o jueces de tendencias izquierdistas o conservadoras; porque la ley es la ley y no cabe que sea interpretada a gusto y de acuerdo con la ideología de cada juez, sino que ha de imperar el sentido que el legislador le quiso dar, de conformidad con la hermenéutica y el sentido común, aplicados al texto legal del que se trate.

Es evidente que, en este caso, el del “Chivatazo” o comúnmente conocido como el del Bar Faisán, se han dado una serie de circunstancias que, curiosamente, pudieran lamerle los pies al propio señor Rubalcaba; algo que la izquierda no estaba dispuesta a aceptar y, por ello, se ocuparon de que quedara reducido a las actuaciones de los señores Ballesteros y Enrique Pamies. Un proceso que, inexplicablemente, se ha venido alargando en el tiempo y, durante su tramitación, ha pasado por distintas vicisitudes, en las que se ha intentado darle carpetazo y, de nuevo, cual ave Fénix, ha resurgido de sus cenizas; si bien las responsabilidades se han limitado a los dos encausados, en los que se pretende establecer el tope de responsabilidades; evitando que acaben involucrados en la trama otros personajes de mayor categoría y responsabilidades; de modo que pudiera afectar hasta la misma cúpula del PSOE. El peligro está en que, los chivos expiatorios, decidan que no quieren cargar con el “marrón” y se decidan a involucrar a otros posibles cargos, que pudieran ser los verdaderos responsables del “chivatazo”.

Un modo de obstaculizar que la investigación avance, una manera de impedir que a los encausados les pueda caer una condena superior a la que están dispuestos a asumir, sin “cantar”; es el que la acusación no pase de “revelación de secretos” y no incluya, el “colaborar con banda armada”. Por eso, la airada reacción del fiscal Javier Zaragoza, cortafuegos de los socialistas para que la bola no crezca, involucrando a cargos de mayor graduación; amenazando con no defender, ante los tribunales, esta última imputación incluyendo en el expediente una nota indicando que ha sido por orden superior el que se incluya, ya pone en evidencia la politización del señor Bautista; una postura que deja claro que no van a argumentar a favor de que se les acuse a los encausados de dicho delito y, en consecuencia, van a defender lo contrario de lo que les ha ordenado el fiscal superior, señor Torres Dulce.

En estas circunstancias, creo que lo correcto fuera que se pidiese la recusación del señor Bautista, por evidente parcialidad a favor de quienes deben ser juzgados; teniendo en cuenta que van a actuar en defensa de los imputados y no, como corresponde a sus funciones de representantes del Estado, como fiscales; cuya función es atenerse a los hechos y velar porque, los presuntos culpables, paguen por los delitos que han cometido. O así es, señores, como vemos, con prevención, la marcha de este juicio.
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Casas Viejas 22/abr/13    17:53 h.
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