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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

El Planeta es más importante que la Bolsa de Wall Street

Día Internacional de Planeta
Vida Universal
lunes, 22 de abril de 2013, 10:04 h (CET)
El Día Internacional de la Madre Tierra que se celebra cada 22 de Abril, nació como resultado de una iniciativa boliviana. Así la resolución de la Asamblea general destaca que “la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar” y acentúa la necesidad de promover “la armonía con la naturaleza y con la Tierra”.

No sin cierta sorpresa, un diario alemán publicó la noticia de que existe una república en el corazón de Sudamérica que posee una “Ley de la Madre Tierra”, cuyo decreto surgió a raíz de la cumbre de Cancún sobre el clima. En la que se comenta que por primera vez se iguala de manera simbólica al ser humano y a la naturaleza en una Constitución, de hecho su presidente declaró: “los derechos de la Madre Tierra son incluso más importantes que los derechos humanos”.

El citado artículo comienza con la constatación de que “los habitantes de los Andes tienen una relación religiosa con la naturaleza, lo que tampoco los conquistadores cristianos pudieron cambiar”. Mas adelante se lee: “Una de las consecuencias más trágicas del cambio climático es que algunas naciones y territorios están condenadas a desaparecer por la elevación del nivel del mar. Todo empezó con la revolución industrial de 1750 que dio inicio al sistema capitalista. En dos siglos y medio, los países llamados ‘desarrollados’ han consumido gran parte de los combustibles fósiles que tardaron cinco millones de siglos en crearse. La competencia y la sed de ganancia sin límites del sistema capitalista están destrozando el planeta. Para el capitalismo no somos seres humanos sino consumidores. Para el capitalismo no existe la madre tierra sino las materias primas.

El capitalismo es la fuente del desequilibrio en el mundo. Genera lujo, ostentación y derroche para unos pocos mientras millones mueren de hambre en el mundo. En manos del capitalismo todo se convierte en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la justicia, la ética, la muerte… la vida misma. Todo, absolutamente todo, se vende y se compra en el capitalismo. Y hasta el propio ‘cambio climático’ se ha convertido en un negocio”.

“El planeta es mucho más importante que la bolsa de Wall Street y las del resto del mundo. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea destinan billones para salvar a los banqueros de una crisis financiera que ellos mismos provocaron, a los programas vinculados al cambio climático les destinan 313 veces menos. “Nuestros abuelos nos enseñaron que pertenecemos a una gran familia de plantas y animales. Por eso los indígenas podemos contribuir a solucionar con nuestros valores las crisis de la energía, el clima, la alimentación y las finanzas”.

El ser humano no puede vivir sin la naturaleza, que hasta ahora él mismo ha destruido ya de forma prácticamente irremediable, así como tampoco es posible anular la globalización que ha impuesto el sistema económico de los países ricos y del que ya no se pueden desprender. Mientras unos en aras de la tradición y en su afán de obtener beneficio de todo, están ocupados en mantener su pompa, prestigio y poder, otros lo están en busca del ocio y de la diversión, aunque nada de eso contribuya a que al mundo le vaya mejor, ya que el egoísmo se extiende por todos los ámbitos de este mundo. Una gran mayoría, no obstante, sigue viviendo impotente la desigualdad, la opresión y la pobreza.

En un programa de televisión en el que se hablaba sobre la pobreza y desigualdad, se lanzaba la siguiente pregunta: ¿no será hora de que Jesús de Nazaret regrese? Hace 2000 años Jesús vino por los pobres, no estando jamás entre los ricos, los sacerdotes o los poderosos de su época. Pero el que “oficialmente” se le siga manteniendo desde hace siglos colgado en la cruz, muerto, mudo e impotente puede ser una explicación de porqué muchos creyentes, hayan perdido la esperanza en esa promesa que él mismo hizo.
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