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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Jerga decadente

Con lo que cuesta la adquisición de un conocimiento fiable, sorprende la profusión de iluminados que asoman en las diferentes facetas de las experiencias vitales
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 19 de abril de 2013, 07:21 h (CET)
Con lo que cuesta la adquisición de un conocimiento fiable, sorprende la profusión de iluminados que asoman en las diferentes facetas de las experiencias vitales. En una primera impresión, pronto superada, la visión es muy optimista; brotan los EXPERTOS en las más recónditas ocupaciones, cada uno con soluciones que parecen poco discutibles, a la vista del número de argumentaciones aducidas en su apoyo. Desde las tendencias económicas a las posturas sexuales, cuentan con notables ejemplos de entendidos. Si no, escojamos áreas políticas o de conductas sociales.

Bien distinto es que semejantes revelaciones, presentadas como iniciáticas, sean verdaderas. Las pretensiones de dichos sujetos discurren muy alejadas de las comprobaciones. Al descubrir patrias y servidumbres, economías a las cuales deben subordinarse la mayor parte de los ciudadanos, las indicaciones concretas de Dios, los planes estratégicos al servicio del pueblo, la cultura uniformista que deba predominar en una comunidad, y así una retahíla interminable; podrán captar la CREDULIDAD de mucha gente, aunque carecerán de los mínimos rasos de una integridad digna.

El paso siguiente tiene su lógica, engreídos por la emisión de tal iluminación propia, no encuentran argumentos opositores válidos contra una proclamación de tanto postín como la suya. La crítica tarda en el encauzamiento de sus razones. Aún así, aparecen los recovecos y no son tan demostrativas las proclamaciones; presionan los orgullos personales, ignorancias disimuladas, repartos de intereses, tergiversaciones de los conocimientos previos y engaños organizados por mentes alienadas. Lejos de una adaptación razonable y correctora de entuertos, es la EXCLUSIÓN de los discordantes, el arma elegida para el mantenimiento de los encumbrados.

Las disensiones son expulsadas de los futuros razonamientos. Mientras les sea posible, recurrirán al apartamiento de quienes piensan de manera distinta y aprecian las incongruencias del mensaje inicial. Baste los ejemplos del pajarito que inspiró al heredero de Chávez en Venezuela para desmerecer a los demás, o el consenso de determinados grupos sociales, para el inicio de encadenamientos como los mencionados, llenos de alucinaciones y exclusiones. Digamos que la pluralidad de las percepciones, con sus inagotables fuentes y matices inverosímiles, fueron CONDENSADAS con procedimientos insalubres; por que no se realizaron a base de razones sometidas a debate, ni tampoco respaldados por evidencias bien contrastadas. Los intereses de los promotores, el engaño y las imposiciones, muestran un bagaje de poco fuste, aunque resultón mientras les duró.

Las mismas manifestaciones diarias en forma de gestos, discursos y, sobre todo, conductas; reflejan la permisividad con que afrontamos los señuelos ofrecidos. Caemos con facilidad en la trampa. Otorgamos un valor que no tienen a los pronunciamientos, vociferantes e interesados, escasos de fundamentos; como si la repetición de unas declaraciones y consignas, o el tono agresivo de las expresiones, les confiriera un valor suplementario. Las argucias de estos falseadores utilizan un LENGUAJE particular cargado de sobreentendidos y seguridades, que apabullan por su insistencia, pero adolecen de poco poder de convicción cuando de razones se trata.

Priman el objetivo maniobrero y los intereses creados a su alrededor. Importan menos los conceptos sometidos al desguace y a la tergiversación. La astucia de estos protagonistas recurre a los ENCUBRIMIENTOS que sean menester, y con el mayor descaro. Tal desfachatez les sirve incluso de refuerzo de cara a la presentación en público. El chantaje, pasa a ser un porcentaje debido y los robos son comisiones. Cómo vamos a discutir la iluminación presentada como divina, aunque sospechemos irregularidades subyacentes. El pueblo, la patria, la justicia, la moral, etc. son de todos, pero suele faltar la aclaración de qué particularidades diferencian a los de arriba de los de abajo.

En la medida de la desfiguración del sentido y la percepción de las cosas irreales como certezas, llegamos a la conclusión de que estamos ante personas ALIENADAS. Hay 3 vías que conducen de manera directa a dicha situación. A. Por prescindir de un gran número de los componentes de una sociedad, al no contar con las peculiaridades que suponen sus diversas formas de pensar y actuar. Alguien decide, por que le dejan, y olvida la dignidad de los individuos discordantes. B. Por la colocación de los iluminados de turno en sitiales indebidos, por sus carencias y por sus actitudes prepotentes. El que a ellos les vaya bien, no justifica su prestigio y su papel gestor con respecto al conjunto. C. Por la distorsión provocada en los procedimientos, de tal manera que con semejante configuración, nunca alcanzaremos el equilibrio necesario para la convivencia y el progreso. Así, pocos logros merecerán la pena.

Las obsesiones constituyen una mala asociación, por que ejercen como orejera de caballería, que sólo permiten la visión en una dirección. Acentúan la degradación que comento, aumentan las tensiones y ofuscan la mente de cara a otras opciones. Si bien, el deterioro viene lastrado por los EXCESOS o por las OMISIONES; representan dos posturas contrapuestas, ambas muy nocivas.

La grandilocuencia contamina las obsesiones y repercuten sobre la estética, ambientes populares, deportes, actitudes religiosas, áreas informativas, políticas u otros sectores; en un alarde conducente a la congestión improcedente de las ideas, alejados progresivamente de la realidad razonable. Apreciamos en esas andanzas los desvaríos del fanatismo o de los fundamentalismos incontrolados. La otra versión, en el extremo opuesto, provoca el aturdimiento, la incertidumbre permanente o la paralización, ceñidos en exclusiva a la materialidad de las experiencias y con el desprecio de otras cualidades. Representan las dos POLARIZACIONES primordiales de la degradación. El vacío entre ambas, atosiga a quienes fueron pillados desprevenidos.

La acumulación de actitudes poco afines a las esencias humanas, con ocultamientos, engaños, excesos y deficiencias de nuevo cuño; descalabra cualquier intento personal de un desarrollo equilibrado. Aquella NARRATIVA con la secuencia entendible de las vivencias propias, queda desfigurada casi antes de los primeros impulsos. El pasado diluído es utilizado de manera caprichosa, los desgarros sociales enturbian el presente y las miradas hacia el futuro, apenas distinguen una serie de obstáculos e impotencias. El halo sombrío ofusca a los más entusiastas. El enlace de los deseos con las actuaciones, chirría por cada uno de los engranajes. La crispación refleja esas confluencias insatisfactorias. Ni con los talantes templados conseguimos una hilación consecuente de los hechos dependientes de cada persona.

En el espacio recóndito de las conciencias debe radicar el posible ENCAUZAMIENTO. Por dejadez de los bien intencionados o por la fuerza de los trapisondistas, perdimos el sentido de los diálogos constructivos. Los numerosos perjuicios derivados, generan un clamor intenso de desdichas. Pese a la intensidad del lamento, aún no vislumbramos una clara respuesta en busca de la coherencia ilusionante.
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