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Etiquetas:   Analista Internacional   -   Sección:   Opinión

¿Israel bombardea para retirarse?

Isaac Bigio
Isaac Bigio
jueves, 20 de julio de 2006, 03:35 h (CET)
Desde el 12 de Julio Líbano sufre un severo bombardeo por parte de Israel. Muchos líderes de Europa y Rusia sostiene que ésta es una ‘respuesta desproporcionada’. Otros analistas creen que Israel está cometiendo un error pues está empujando a la opinion pública libanesa a irse a los brazos de Hizbola. Sin embargo, como veremos en este artículo, la rápida y agresiva ola de ataques hebreos podría eventualmente servir como antesala a un repliegue de zonas de la Franja Occidental.

Dos tipos de ‘procesos de paz’
Antes de retirarse de Gaza, Sharon lanzó una fuerte ofensiva sobre Gaza. En ésta fueron abatidos el jefe histórico del Hamas, el jeque Yassin, y unos días después su sucesor. Parecía una contradicción el hecho que Israel preparase salirse de Gaza mientras paralelamente potenciaba al Hamas, transformando a sus jerarcas en mártires y levantando su imagen ante los palestinos. Gracias a ello Hamas lograría ganar las elecciones legislativas palestinas de Marzo 2006.

Hamas ha llegado al premierato palestino es gracias a la dureza de Sharon-Olmert. También gracias a la existencia de un gobienro palestino liderado por Hamas Olmert puede consolidarse.

La lógica normal de los procesos de paz consiste en que los dos bandos que han estado en disputa, tienen gobiernos que se acercan, se van haciendo concesiones mutuas y que, finalmente, preparan juntos los nuevos límites y tratados que habrá entre las dos naciones que se divorcian. Esta fue la mecánica que tenían las aproximaciones entre los laboristas y Arafat en los noventas.

Sin embargo, el sharonismo tiene otra visión. Por un lado cree que ya no es posible mantener los territorios palestinos ocupados en la guerra de 1967 pues éstos son muy levantiscos. Además, al anexarlos habría que transformar a sus habitantes en ciudadanos con lo cual Israel se quedaría étnicamente muy fragil y con una población judía que apenas bordease o superase la mayoría absoluta. Por otro, cree que no existe un campo palestino serio con quien dialogar. Su solución es retirarse según sus propios términos y condiciones. Israel aceptará un Estado palestino pero reducido, sin poder y restringido a areas que estén bordeadas por un atrincherado muro delineado por Israel.

La lógica sharonista es, por ello, distinta. Cuando se van a retirar de una zona deben previamente mostrar mucha fuerza y castigo militar. Así logran dos objetivos:

Pretenden desmoralizar a las poblaciones desde donde se han replegado mostrándoles que no les permitirán tener un aparato militar significativo y que, en cualquier momento, podrán volver a bombardearles.
Demostrar a los halcones hebreos (gran parte de su anterior o actual base electoral) que su gobierno sigue siendo duro y que el repliegue es la mejor manera de asegurar fronteras seguras que no alteren la composición étnica del Estado judío pero que tampoco le pongan en una situación de inferioridad.

Mientras los sionistas ‘moderados’ buscan que crezca el ala ‘moderada’ de los palestinos a fin de crear dos sectores pro-paz en ambos bandos, los sharonistas lo que quieren es generar la mayor confusión y crisis en el campo árabe y palestino.

El sharonismo ante Hamas e Hizbola
Por ello para Olmert no le preocupa el provocar al Hamas (o a Hizbola) logrando que la autoridad de éstos crezca en sus respectivos pueblos. Es mas, en cierto modo ello le crea una ventaja.

Hamas y Hizbola son nacionalistas islámicos radicales que quieren destruir a Israel y remplazarlo por una república dominada por musulmanes, y que lanzan atacantes suicidas con bombas contra civiles hebreos de todas las edades. El hecho que el primero tenga el gobierno palestino y el segundo tengan ministros y poder paralelo en Líbano es algo de lo cual los sharonistas pueden sacar ventaja en los siguientes sentidos:

Israel quiere demostrar al mundo que ellos están cercados por ‘terroristas’ que no escatiman en explotar bombas humanas contra sus civiles. Así se justifica una política de fuertes represalias en Gaza o Líbano contra éstos.
El hecho que los palestinos tengan un gobierno ‘intransigente’ que no quiere reconocer a Israel le puede ayudar a Olmert a plantear la necesidad de coartar sus fondos y reprimirles selectivamente, así como decir que, a falta de un socio con quien hacer la paz, la paz solo puede ser hecha en torno a los linderos que Israel trace y que se fortifique con un alto y costoso muro.
Al confrontarse con un bando árabe ‘intransigente’ y acusado de ‘terrorista’, los sharonistas pueden lanzar incursiones militares contando con el amplio apoyo d ela población. Logran que la izquierda y la derecha sionistas les apoyan. A la primera la minan diciéndole que no hay interlocutores pro-paz en el campo palestino y a la segunda la arrinconan mostrando que ellos pueden combinar la dureza que reclaman con pragmatismo.
Cuando el otro lado tiene ‘duros’ en el poder, Olmert apunta a crear una fractura interna.

A algunos sectores palestinos y libaneses les dice ‘mientras no controlen a los terroristas les seguiremos golpeando’. Con ello crean un sector de ‘moderados’ que quiere negociar, pero que no tiene la suficiente fuerza. De otro lado, cuando Hamas llega a encabezar el gabinete palestino este movimiento debe dar un giro. Ya no es una oposición sino un gobierno que debe buscar un sitio dentro de la diplomacia internacional y adoptar políticas ‘realistas’ para su población. Es allí donde Hamas se ve obligado a suspender sus bombas humanas contra Israel y buscar ‘moderarse’ llegando a una formula que le permita sentarse en la misma mesa con éste.

Cuando un movimiento armado llega a ocupar posiciones en el ejecutivo existe siempre la tentación para que éste abandone anteriores radicalismos y se adapte pragmáticamente al sistema. Así el Mandelismo surafricano, los republicanos irlandeses y muchos ex guerrilleros colombianos fueron integrándose al orden que antes llamaron a derrocar. Hizbola se fue ‘moderando’ al entrar a co-gobernar con el resto de partidos libaneses y Hamas ha iniciado dicha ruta cuando llegan en marzo al premierato palestino.

Al final los sharonistas buscan que sean los propios palestinos ‘intransigentes’ (los mismos que se niegan a reconocer a Israel) quienes firmen el acuerdo. De esta última forma, se evita la situación que tenía Arafat quien era constantemente jaqueado por ‘radicales’ y se obliga a los ‘radicales’ a que suscriban una tregua o pacto que, incluso, puede darle a los palestinos inferiores condiciones que las que antes los ‘moderados’ pudieron conseguir.

Algo que a muchos periodistas les llama la atención es que, si bien el ataque de Israel es lanzado supuestamente contra Hizbola, la mayoría de los muertos han sido civiles (hay más menores de edad muertos y mutilados que ‘terroristas’) y el grueso de los blancos son plantas de luz, agua y servicios, puentes, caminos, puertos y el aeropuerto internacional. A lo que apunta Israel es a atemorizar a todo el Líbano para que este restrinja a Hizbola y busque evitar que éste más tarde les ataque (ya sea cuando se retiren de partes de Cisjordania o en un posible ataque contra Siria o Irán, algo que EEUU viene planeando, aunque no es seguro que lo hagan).

Israel requiere mostrar mucha contundencia antes que la presión externa obligue a una forma de alto al fuego. En ese interín debe tartar de minar lo más posible a Hizbola. Mientras tanto, los radicals antisionistas buscarán producir la mayor cantidad de bajas en el propio Israel. Si Olmert logra arrinconar a Hizbola y evitar que éste pueda volver a bombardearle habr’a logrado un avance que luego implicará una mayor confianza en irse retirando de zonas de Cisjordania. Si, por el contrario, Hizbola vuelve a mostrar una actitud desafiante, esto podría ir minando al plan regional de Bush y Olmert.

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