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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

El Hezbolá libanés

Isaac Bigio
Isaac Bigio
martes, 18 de julio de 2006, 21:58 h (CET)
Israel ha invadido Líbano con el objetivo de minar a su enemigo: el Partido de Dios (Hizbola). La guerra puede que dure mucho pues se trata de un oponente dificil de aniquilar. A diferencia de un Estado al que al conquistarle se le puede doblegar, Hizbola se forjó como una guerrilla y puede sacar provecho si su tierra es ocupada para reagruparse y resistir. ¿Cuál es el orígen y la naturaleza de Hizbola, y por qué Israel requiere demolerlo?

Hizbola se ha convertido en el partido más estructurado del Líbano poseyendo una red de hospitales, colegios y gobiernos locales. Tiene su propio canal satelital quien transmitió la guerra iraquí atacando a los anglo-americanos y su prédica tiene particular ascendencia entro de los árabes chiítas de Iraq (un 60% de la población). 

Su historia es poco conocida y muchas otras fuentes, como el conservador The Economist británico, lo han llegado a ver como un modelo de grupo armado que se ve integrando al legalismo parlamentario.

Hizbola nació impulsado por el clero chiíta después de dos importantes acontecimientos que cambiaron al medio oriente: la invasión israelí del Líbano (1978) y la revolución iraní (1979). En 1975 una guerra civil fue provocada por que los mahometanos (incluyendo los refugiados palestinos) se habían convertido en la mayoría y cuestionaban que el poder siga en manos de los cristianos maronitas pro-occidentales. 

Tradicionalmente el partido que había representado a los chiítas en el Líbano era Amal, el mismo que realizaría cruentas batallas contra la OLP de Arafat. En 1984, dos años después de la masacre de Sabra y Shatila y del arribo de 1500 guardias revolucionarios iraníes, el Partido de Dios salió a la luz. Algunos de sus componentes han estado asociados con el mega-atentado de 1983 donde 240 marines estadounidenses perdieron la vida.

La inicial razón de ser del Hizbola es la de luchar contra Israel y contra sus aliados del Ejército del Sur del Líbano, quienes hoy ya no existen. Los combatientes del Hizbola conseguían la protección de la población civil chiíta en emboscadas contra las tropas enemigas llegando a patrocinar el empleo de atacantes suicidas contra blancos militares. El Hamas palestino y los perpetradores del 11 de septiembre retomarían esas acciones ‘kamikazes’ pero empleándolas contra civiles. 

El Partido de Dios libanés reivindica que ha tenido más de 1,300 ‘mártires’ en esa lucha y que es el único movimiento árabe que ha logrado derrotar a los sionistas. En el 2000 las FFAA israelíes se retiraron del Líbano. 

En 1989 Hizbola suscribió junto al resto de los partidos libaneses el acuerdo de Taif con el cual se empezaría a poner fin a la guerra civil. Desde entonces este movimiento se ha ido incorporando al sistema parlamentario. De acuerdo al profesor Norton éste se ha convertido en el ‘más efectivo y eficiente partido en Líbano’ contando con ‘una red social extremadamente impresionante’. Hizbola cuenta con numerosas estaciones de radio, escuelas y centros de salud. Sus hospitales tienen la reputación de ser mejores que los nacionales y estar abiertos a pacientes no chiítas. 

El Partido de Dios ha venido operando una evolución ideológica. Inicialmente no aceptaban al Líbano como una entidad separada pues quería formar una gran república de todo el Islam. Postulaban un gobierno de los juristas religiosos que trascendiese los bordes creados anteriormente por las potencias coloniales. Su emblema son sus siglas en árabe con un puño que agarra un fusil, un libro y una espiga. Tanto su simbología como su discurso anti-imperialista y su base social plebeya hacen que Hizbola pudiese aparentar afinidades con otros movimientos insurgentes tercermundistas. Sin embargo, Hizbola no es ni marxista ni socialista. Combina posiciones anti-colonialistas, proteccionistas y asistencialistas con fundamentalismo religioso y elementos de conservadurismo social.

Su líder es Sheikh Hassan Nasrallah, quien en 1992 remplazó en esa labor a Sheikh Abbas Mussawi, después que éste fue asesinado por las FFAA israelíes. Inicialmente se especulaba que Irán les subvencionaba con $500 millones anuales pero que dicha contribución fue bajando (hasta antes del ascenso del ‘duro’ Mohadinejad a la presidencia) y Hizbola ha empezado a crear otras fuentes de financiamiento. Es posible que sus grupos armadas agrupen a 20 ó 25 mil hombres.

Hizbola ha tratado de ganar aliados dentro de las comunidades cristiana, sunnita o drusa del Líbano, pero no entre los hebreos. Tiende a concebir a Israel como un todo malo en el cual no ve mayor distinción entre los judíos de todas las clases y orígenes étnicos.

La moderación y liberalización del régimen de los ayatolas iraníes influyó sobre sus camaradas del Hizbolah, quienes fueron inclinándose a aceptar al Líbano y plantear que ellos no buscan la islamización forzosa del resto de la población sino el respeto a otros credos y una gradual influencia o conversión. Sin embargo, después que el ala liberalizante fue vencida en las elecciones presidenciales de Irán y que Ahmadinejad ha tomado el poder planteando dotarse de una planta nuclear y prometiendo arrasar Israel, Hizbola ha sufrido el impacto y ha sido envalentonado a incursionar en territorio hebreo para secuestrar uniformados.

Hizbola tiende a ser aceptado por las diversas élites libanesas y por Siria quienes le ven como un movimiento que está contribuyendo al nuevo orden libanés. El Partido de Dios se viene cuidando de no atacar a los EEUU sino únicamente a Israel. Es mas, Hizbola públicamente condenó los actos del 11 de septiembre.

Cambios en el medio oriente
Los recientes cambios en la región han afectado a Hizbola. La ola liberalizante que sacudió al Medio Oriente y al entorno exsoviético tras la caída de los talibanes (2001) y Saddam (2003) conllevó a que en Líbano se potenciase la oposición pro-occidental y anti-siria logrando que Siria abandonase el Líbano.

Hizbola se opuso a tal retirada pero mantuvo sus milicias y dos ministerios. Gradualmente, Hizbola mostraba un camino de adaptación al nuevo orden que iba siendo saludado por varios emdios occidentales. Sin embargo, una serie de hechos cambia la situación del Medio Oriente.

El atascamiento de los anglo-americanos en Iraq y Afganistán genera mayor descrédito interno e internacional para Bush y Blair. Esto, a su vez, incide a que en Irán los duros ‘anti-imperialistas’ derroten a los liberalizantes y pro-apertura a Occidente. Ahmedinejad gana la presidencia iraní planteando reiniciar sus planes pro plantas nucleares y demandando destruir a Israel.

Hamas gana las elecciones palestinas. Rusia les recibe y mantiene buenas relaciones con Irán y Siria. Moscú va yendo cambiando sus relaciones con Washington. Fortalecido por la derrota de los chechenes y su revitalizamiento económico (crece al 6% anual y es el segundo productor de carburantes del mundo), Putin va chocando con Bush al embestir contra aliados de Washington en Rusia y en la periferia ex soviética.

Irán, Siria, Hamas y Hizbola saben que el Grupo de las 8 potencias ya no tiene la misma unanimidad que tuvieron ante la invasión a Afganistán (2001). Si bien el G8 puede suscribir documentos concensuales, Rusia y Francia tienden a querer mantener la spuertas abiertas a Teherán y Damasco.

Cuando EEUU invadió Afganistán e Iraq, Irán buscó llegar a una convivencia con EEUU. Por ello sus aliados chiítas en ambos países participaron en las administraciones post-talibanes y post-Saddam. Sin embargo, la relación entre Teherán y Washington se empezó a deteriorar a raíz de que la presidencia iraní pasó del ala liberal a la dura,.

El agotamiento de EEUU en Iraq y Afganistán, la victoria de Hamas en Palestina , el giro iraní y el hecho que Siria ha logrado un eje con Irán y buenos lazos con Rusia ha cambiado la correlación de fuerzas en la región.

La ofensiva israelí contra Gaza es percibida por Irán y Siria como un intento para revertir la tendencia. La audaz operación de Hizbola en Israel del 12 de julio busó debilitar a Israel y con ello al eje anglo-americano.

Para Israel, un país chico y aislado en un mar árabe hostil, su fortaleza se basa en garantizar su superioridad tecnológica y militar. Hizbola representa para Israel un oponente al que urge coartar. Este ha tenido la osadía de entrar a su propio territorio para matar y secuestrar soldados suyos.

Hizbola ha respondido usando aviones teledirigidos (como el que puso fuera de combate a uno d elos principales buques hebreos) y con cohetes que han golpeado a Haifa (la tercera ciudad isrealí), mostrando una capacidad bélica superior a la de cualquier fracción palestina.

La correlación de fuerzas en la región viene siendo cuestionada tanto por Hizbola como por Israel. La victoria de uno sobre el otro incidirá en el avance o retroceso de Washington en la principal zona petrolera del planeta.

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