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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

De Bombay a Bagdad, bombazos y bombardeos

Isaac Bigio
Isaac Bigio
martes, 18 de julio de 2006, 01:18 h (CET)
El 11 de julio casi mil pasajeros en Bombay fueron heridos o muertos por un atentado cuyos autores se mantienen anónimos. Un día después el Estado de Israel inicia bombardeos sobre Líbano y luego Beirut.

Pareciera no haber conexión alguna entre ambos acontecimientos separados por más de 4,000 kilómetros de distancia. Sin embargo, ambos son escenarios de la ‘guerra contra el terrorismo islámico’, la misma que es liderada por el Grupo de los 8 países más ricos que, precisamente, se reune en Rusia al final de la semana donde se han producido esos sucesos.

Entre el mayor centro financiero y urbano de India (Bombay) y la antigua capital financiera del Medio Oriente (Beirut) se encuentran los principales yacimientos de los carburantes que hacen mover a la economía global (los del Golfo Pérsico y los del Asia Central) y también está la zona más convulsiva del planeta, en la cual se desenvuelven los conflictos de Palestina, Líbano, Iraq, Cáucaso, Afganistán y Cachemira.

Estos 6 conflictos tienen muchos elementos diferentes pero tienen en común el que en un lado actúan potencias nucleares que envían soldados desde otros países y regiones reclamando defender sus democracias contra ‘terroristas’ que han empleado bombas humanas o atentados indiscriminados contra civiles; mientras que en el campo opuesto operan movimientos islámicos nacionalistas armados que logran apoyo en sectores populares planteando liberar a sus países de tropas ocupantes y que justifican sus actos de violencia argumentando que es la respuesta de los ‘oprimidos’ frente a matanzas contra civiles hechas por un ‘terrorismo de Estado’.

India e Israel
Ambos reclaman ser víctimas de ‘terroristas islámicos’. Para Israel estos son fundamentalmente Hamas (quien gobierna Palestina) y Hizbola (el partido chiíta que cuenta con dos ministros en el gabinete de Líbano). Para India estos son movimientos que buscan la separación de Cachemira (una provincia mayoritariamente mahometana en la frontera con Pakistán) como Lashkar e Taiba o que buscan islamizar India como Simi.

Sin embargo, todos estos movimientos islámicos han logrado crear una importante base social que les permite mantenerse, reclutar adeptos y fondos y tener un mar de simpatizantes donde cobijarse.

India e Israel tienen en común el que ambas fueron colonias británicas hasta 1947-48, fecha en la cual los dos tuvieron guerras civiles que terminaron en masivas transferencias de poblaciones y en la secesión de la mayoría de las zonas predominantemente musulmanes que estaban en sus antiguos países. Mientras Israel se proclama como la única patria de todos los judíos del mundo, India concentra a la gran mayoría de los hinduístas del planeta. Ambos Estados han mantenido una democracia representativa que no ha conocido ninguna interrupción golpista, pese a que han librado guerras con vecinos mahometanos y a que tienen fuertes minorías musulmanas (más del 15% de sus respectivas poblaciones), donde se han atrincherado partidos comunistas o grupos armados.

Sin embargo, India ha mantenido una relación distinta ante los musulmanes que la que ha entablado Israel. Gandhi siempre quizo que la India fuese una república multi-étnica y que ésta integrase a los mahometanos, mientras Israel se proclama como el Estado d euna sola religión esparcida por el planeta. Hoy el presidente de India es un musulmán mientras que su primer ministro es un sikh (2% de la población) que obtuvo su puesto luego que una cristiana (otro 2% de la población) no quiso ocupar éste. Israel, en cambio, nunca ha tenido un solo musulmán o cristiano.

India ha mantenido una provincia (Cachemira), pese a que el 70% es mahometana y que ésta nunca ha tenido la posibilidad de decidir si quiere estar o no en dicha república. El separatismo cachemirense ha generado la presencia de cientos de miles de soldados indios estacionados allí, así como un estado de guerra casi permanente y dos guerras con Pakistán, quien fomenta a los nacionalistas mahometanos de dicha provincia.

Mientras Israel se ha enfrentado a todos sus vecinos y al mundo musulmán, India ha rivalizado solamente con Pakistán, quien ha devenido en la única potencia nuclear del Islam. India ha logrado, además, haber patrocinado la división de Pakistán y el nacimiento de Bangla Desh.
Para Osama Bin Laden y el pan-islamismo el gran enemigo son los ‘cruzados’ occidentales e Israel quien ha creado un enclave occidental en medio del mundo árabe y musulmán localizándose en uno de sus lugares más sagrados. Israel es rechazado por todos los nacionalistas islámicos por la forma en la cual no integra a los mahometanos en los puestos claves de su estado, como ha ido desplazando a los palestinos, y como ha librado tantas guerras con sus vecinos árabes.

India, en cambio, no recibe tal rechazo. Sin embargo, se ha convertido en un enemigo para varios movimientos mahometanos debido a la cuestión de Cachemira, a la rivalidad con Pakistán (quien no le perona haberle separado de Bangla Desh y Cachemira) y a que en los últimos años se ha desarrollado un nacionalismo religioso hinduísta que ha llegado a estar en el poder y que ha alentado violencia contra mezquitas y civiles musulmanes.

El bombazo de Bombay y los bombardeos de Beirut marcan una evolución en la ‘guerra contra el terrorismo islámico’. En el caso de la India tenemos la primera vez en que los pan-islamistas lanzan un ataque sicronizado masivo contra civiles que no son de una potencia cristiana o que esté interviniendo en Iraq y Afganistán. La razón por la cual Al Qaeda atacó Madrid el 11-M era para provocar que España se retire de Iraq y Bin Laden salió a decir que dejarían de atacar a cualquier país que les ocupase.

Algo a destacar es que, si bien nadie ha revindicado la matanza de Bombay, luego de ésta ha aparecido una ‘Al Qaeda de Cachemira’, nombre simlar a la Al Qaeda de Iraq, que animaba Zarqawi y que proponía una guerra comunalista entre la rama sunnita del islam contra la chiíta. Es probable que estemos entrando a una nueva fase o desprendimiento del binladenismo que propone ya no solo una guerra entre el Islam y los ‘judeo-cristianos’ sino también contra otras religiones que cohabiten con importantes poblaciones sunnitas (como los chiítas o los hinduístas).

De otro lado, India, si bien no responsabiliza a ningún grupo por el macro-atentado, ha anunciado que los ‘terroristas’ han tenido cobertura dentro de Pakistán. Durante años India ha denunciado a los servicios d einteligencia pakistaníes como alentadores del separatismo cachemirense, así como antes el gobierno izquierdista afgano post-1978 acusaba a éstos de alentar a los ‘mujahedines’. India quiere aprovechar la oportunidad ara debilitar a Pakistán y crear una cuña entre éste y EEUU, mostrando que Pakistán sigue siendo un país donde se cobijan talibanes, binladenistas y terroristas como los de Bombay.

En el caso de Israel se trata de la primera guerra que los sharonistas lanzan contra Gaza y Líbano después de haberse unilaterlamente ‘desconectado’ de ambos lugares. Esta se da, además, luego de las elecciones israelíes que permitieron que Ohmert sea re-electo primer ministro con más fuerza y con un gabinete libre de los sionistas más duros y de los comicios palestinos que llevaron al Hamas al premierato.

Israel no podría volver a producir una ocupación prolongada de Gaza o del sur de Líbano. Ambos hechos les fueron desgastantes y le aislaron internacionalmente, además que irían en contra de la razón por la cual Sharon y Ohlmert se escindieron del Likud. Por el momento, Israel apunta a mostrar fuerza y una advertencia ante Siria e Irán para que se ‘controle’ a Hizbola y para que hamas acepte alguna forma de reconocer a Israel.

La ofensiva israelí reforzará la pretensión de Hizbola de mantener su milicia (que no se desarma precisamente por que se plantea como una de resistencia ante Israel), así como el intento de Siria de volver a incidir indirecta o directamente en Líbano. Irán acentuará sus programas nucleares como precausión.

En el pasado las incursiones de Israel en Gaza o Líbano no han generado una guerra regional, pero esto podría cambiar si Siria entra al conflicto, con lo cual Irán también lo haría.

El Grupo de los Ocho debe buscar tranquilizar las aguas en ambos bandos. Mientras Rusia lidera el campo que plantea que Israel se ha sobrepasado en su defensa, EEUU le hecha la culpa a Hizbola. Para los primeros ministros de Reino Unido y Canadá lo importante es apoyar a los ‘moderados’ de ambos bandos e ir hacia una solución bi-estatal del diferendo hebreo-palestino.

En el G8 mientras EEUU buscará ser el mayor defensor de Israel, Rusia tratará de usar sus buenos nexos con Irán, Siria y Hamas para encontrar un puente. En este conflicto Israel buscará salir airoso si logra derrotar al Hizbola o hacer que el Hamas acepte alguna forma camuflada de reconecerle y un compromiso suyo y de Hizbola para no volver a lanzar cohetes contra su territorio. Hamas y Hizbola buscarán demostrar a sus poblaciones que sus milicias deben manteners ey fortalecerse pues gracias a éstas se podría contener a Israel o conseguir la liberación de muchos presos (algo que de realizarse sería visto como una victoria árabe).

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