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Etiquetas:   La tercera puerta  

La historia se repite

Jabier López de Armentia
Opinión
martes, 18 de julio de 2006, 01:18 h (CET)
Llamada legítima defensa por algunos, más bien parece esta historia un ataque preventivo. Miles de balas contra miles de piedras, miles de muertos como resultado de esta, al igual que tantas historias. La historia se repite una y otra vez en estas alejadas orillas del mediterráneo, una zona rebosante de recursos naturales en mitad de un enorme desierto. Palestina contra Israel; Israel contra Líbano; Siria contra Israel, todo esto sin olvidar las consecuencias de una guerra en el vecinos iraqí. El día a día en Oriente Medio se esta volviendo una tortura permanente, una historia que no hace más que repetirse una y otra vez, cambiando ligeramente algunos matices, tornándose cada vez más sangrienta.

Un tierra tremendamente militarizada, contando por miles los soldados por kilómetro cuadrado; una zona privada de su normal y adecuado crecimiento económico por guerras y ambientes bélico-terroristas en cada momento de su historia. La Guerra de la Independencia, la Guerra del Canal de Suez, la Guerra de los Seis días, la Guerra del Yom Kipur... sin duda hablamos de la zona con más guerras en la última mitad del siglo XX.

Desde el 15 de mayo de 1948 hemos asistido a un despropósito de acciones por parte del Estado de Israel impropias de cualquier Estado democrático. Poco tiempo les ha costado olvidar su pasado perseguido y torturado por el III Reich de Adolf Hitler, emprendiendo si cabe una campaña idéntica, basada en el “ojo por ojo y diente por diente”, cambiando esta vez los actores y los destinatarios de las acciones.

Hace apenas un par de días el conflicto se ha instalado en una situación alarmante e incontrolable, con la invasión de territorio libanés por parte del ejercito israelí. Desde la esfera internacional se interpreta este gesto como una guerra no declarada. Sin poder todavía alcanzarnos la mente a poder imaginar cuál puede ser el camino que seguirá la situación en Oriente Medio, las diferentes conjeturas empiezan a sembrar de incertidumbre a la población. Se habla de Irán, de Siria, de Líbano, de Palestina, de Irak... muchos Estados salen a la palestra y todos ellos en los ojos de Estados Unidos e Israel.

Para terminar solamente decir que el pueblo judío es un pueblo que no se merece el respeto que pide. ¿Cómo es posible que después de sufrir en sus carnes el horror del nazismo, se dedique a practicar acciones semejantes con los palestinos, árabes y etnias de alrededores?. ¿Acaso no siguen recibiendo dinero y subvenciones por el holocausto nazi de la segunda guerra mundial? ¿Acaso no siguen viendo día si y día también el perdón y el arrepentimiento del pueblo alemán? ¿Cuándo pedirá el pueblo judío perdón a todos esos pobres niños que han crecido con tanques en sus ventanas, a todos esos muertos por la intransigencia de Ariel Sharon, a todos esos árabes despojados de sus tierras?

El pueblo judío es una amenaza para la democracia, el pueblo judío es el lobo vestido de cordero, el torturado que tortura. Si me preguntan qué me da miedo en este mundo no dudaría en contestar que sería la terrible alianza entre Estados Unidos e Israel, dos suicidas corrompidos por el poder y el control a sus semejantes. Ni la Biblia citaría con tanta precisión lo que esto puede significar... o quizás si. El Apocalipsis.

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