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Etiquetas:   Sin acritud   -   Sección:   Opinión

¿No a la Guerra?

Cristóbal Villalobos
Cristóbal Villalobos
viernes, 14 de julio de 2006, 21:59 h (CET)
Entre el polvo abrasador afgano un soldado, del Perú, ha dado la vida sirviendo a España.

La muerte del paracaidista ha sido honrada, no con cierto disimulo, por las autoridades competentes. Aunque es triste y trágico decirlo, era bastante probable que cayera algún soldado español en Afganistán. Este país se encuentra sumergido en un espiral de violencia, que aunque no llegue al dramatismo iraquí, no deja de ser un lugar al cual nunca iríamos de vacaciones. En Afganistán la llamada guerra contra el terrorismo es constante, siendo las tropas afganas e internacionales, atacadas con frecuencia por los talibanes.

Mientras, en España, el gobierno ha hecho creer a la opinión pública que la misión en este país es muy diferente a la que llevó Aznar a Irak, y que esta se basa en la reconstrucción y en la ayuda al pueblo afgano, obviando la situación real del país.

Las tropas españolas se encuentran en el país asiático en una situación algo más tranquila que la que se encontraron en Irak, pero que no deja de ser una situación bélica, dónde nuestros hombres se juegan la vida diariamente.

Pero los “gurús” del “No a la Guerra” no dicen nada. No es que no les parezca bien que España esté en esa guerra, si no que lo obvian de forma sistemática. Ese problema no existe. Simplemente por que aquellos que mantienen a esos hombres luchando contra el terrorismo y por la Libertad son socialistas.

De esta forma la progresía española volverá a relucir el pacifismo únicamente cuando el Partido Popular vuelva al poder. Pero de esta repugnante y demagógica actitud se puede obtener un beneficio para todos los ciudadanos: no soportar a la Bardém ni a los demás progres-pijos que abundan entre el famoseo y la intelectualidad. Eso sí, por una vez seamos agradecidos con aquellos que dan la vida por España. Desde este soldado hasta las víctimas del terrorismo que recordamos estos días, ya es hora de que España deje de ser madrastra.

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