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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Bombazos en Bombay

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 14 de julio de 2006, 21:59 h (CET)
En un lapso de 15 minutos siete bombazos sincronizados ocasionaron casi un millar de heridos y muertos en Mumbai (Bombay) el 11 de julio. El macro-atentado del 11-7 guarda relación con otros perpetrados por Al Qaeda en fechas similares: 11-S en EEUU, 11-M en Madrid y 7-7 en Londres. También se repite el mismo método de atacar pasajeros de manera sorpresiva e inesperada en el principal centro urbano y financiero de un país al cual los integristas islámicos consideran como ‘enemigo’.

En estas tres últimas metrópolis, al igual que en Bali, Casablanca y Estambul, el blanco de los binladenistas eran civiles ‘occidentales’, como turistas o diplomáticos provenientes de las potencias ‘cruzadas’. Sin embargo, en Mumbay el objetivo no ha sido gente blanca sino de piel oscura cuyo presidente es un musulmán. Esta vez los atacados no son cristianos, sino inocentes que profesan en su mayoría al hinduísmo y en su minoría al Islam.

India se declara la mayor democracia del mundo y Bush, cuando la visitó, le saludó por que, pese a tener a la más grande minoría mahometana del mundo, había sido capaz de respetar ésta y evitar que algún líder de Al Qaeda provenga de allí, cosa que este atentado bien pudiese haber querido negar.

India es vista con mucha animosidad por muchos ‘jihadistas’ que antes concentraban sus fuegos contra ‘cruzados’ y ‘judíos’. En el subcontinente indio vive la tercera o cuarta parte de los más de mil millones de musulmanes que hay en el mundo. Tras la independencia del Reino Unido este subcontinente fue dividido de acuerdo a líneas religiosas. Mientras Gandhi y Nehru hicieron lo posible por hacer una república multi-étnica, la Liga Musulmana planteó la separación de las zonas mahometanas. De esta manera Punjab, Bengala y Cachemira se repartieron y millones de personas fueron forzados a desplazarse. Pese a ello en la India quedaron muchos musulmanes, quienes hoy suman unos 150 millones, una cifra mayor a la de todos los árabes de Asia.

Pakistán nació como una entidad totalmente artificial que ni si quiera tenía un nombre o existencia previa. Se juntaron los pedazos mayoritariamente mahometanos al oeste y este del norte del subcontinente y se fabricó un país dividido por miles de kilómetros indios.

Cachemira, la Suiza del Himalaya, fue despedazada entre India, Pakistán y China. La zona ocupada por India tiene una amplia mayoría mahometana, a la que nunca se le ha permitido decidir su futuro y se le ha impuesto la presencia de cientos de miles de tropas indias.

La cuestión de Cachemira desató dos guerras entre India y Pakistán. En diciembre 2001 cuando separatistas de Cachemira asaltaron el parlamento indio casi se produce un nuevo conflicto, esta vez con la posibilidad de transformarse en nuclear, pues en el bienio anterior ambos países se habían dotado de armas atómicas.

Mientras Pakistán ha alentado a grupos armados que piden el derecho de Cachemira a su autodeterminación, India logró a inicios de los 1970s que Pakistán oriental se independice y se constituya como Bangla Desh.

La cuestión musulmana en la India se ha acrecentado a medida que la tensión militar en torno a Cachemira no se resuelve y a que el nacionalismo religioso hindú fue creciendo proclamando una demagogia comunalista, la misma que ha desencadenado batallas por templos y matanzas inter-étnicas.

El atentado de Mumbai del 11-7 ha sido atribuido a separatistas cachemirenses como Lashkar e Taiba (soldados de la pureza), una organización fundada a fines de los 1980’s para luchar contra la ocupación india de Cachemira. Esta ha operado legalmente en Pakistán hasta poco después del 11-S-2001, cuando EEUU presionó para proscibirla, y luego tras el terremoto de octubre 2005 en el norte de Pakistán y Cachemira donde ésta volvió a abrir oficinas para captar fondos.

Estos separatistas rechazan atacar civiles y estar vinculados a Bin Laden, pero ha tenido varias esciciones y su nombre es usado por diversos grupos pro-secesión de Cachemira, algunos de los cuales pueden haber estado tras otros bombazos (Mumbai Agosto 2003, Delhi Octubre 2005y Varasani 2006) o tras el ataque al parlamento indio en el 2001.

Sin embargo, LeT y otras organizaciones separatistas de Cachemira habría declarado su rechazo al atentado, de la misma manera que antes el ETA vasco y el IRA irlandés condenaron los asesinatos en los trenes de Madrid y Londres.
Para una organización que busca ganar apoyo popular y diplomático para la independencia o autonomía de un determinado país, el lanzar atentados indiscriminados contra civiles es algo que les resulta contraproducente pues les quita aliados internacionales así como el apoyo de fuerzas que en el país ocupante estén de acuerdo con que éste les conceda la independencia.

Quien haya estado tras los atentados del 11-J debe ser una organización fundamentalista interesada en atizar una guerra religiosa internacional que una a los musulmanes como una nación en todos los rincones del planeta. Los atacantes de Bombay han mostrado gran sofisticación y quizá no hayan requerido usar bombas humanas sino maletines con explosives RDX.

Si se prueba que Al Qaeda ha animado dicho atentado, se trataría de una variación en la estrategia de Bin laden quien, hasta el momento, solo habló de atacar a los cruzados y judíos, pero que no ha atacado aún a las dos mayors religions orientales: budismo e hinduismo. Aunque, no obstante, Zarqawi (el recientemente asesinado jefe de Al Qaeda en Iraq) abiertamente atacaba civiles de la rama chiíta del Islam, incitando una Guerra comunalista.

De otro lado una forma de frenar el crecimiento del fundamentalismo islámico es permitiendo que zonas musulmanas ocupadas, como Cachemira, Palestina o Chechenia, tengan derecho a la autodeterminación, y que se trate a los mahometanos por igual en todas partes, especialmente en las grandes metropolis occidentales.

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