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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Yo puedo casarme con mi padre

José Luis Palomera
Redacción
viernes, 14 de julio de 2006, 02:17 h (CET)
Pero bueno, faltaría más. Hoy día en España, teniendo el estatus de pareja, te puedes casar y ser “Matrimonio” con el que desees.

¿Quién se atreve a decirme que no, que no es legal lo que yo demando? Nadie en absoluto, puesto que si yo deseo casarme con mi padre poseo todos los requisitos exigidos para ser denominado matrimonio. Y vuelvo a lo mismo, que alguno, como siempre, me llama descerebrado.

Reto a Justicia a que se me pueda negar tal menester por ser contrario a ley... Pues no, señores, no lo es, me explico. A saber, primer requisito, ser pareja, mi padre y yo somos dos, sin duda. Segundo: mi padre y yo nos queremos, también sin duda. Tercero: el incesto en este caso no se puede dar y damos fe de ello. Tanto mi padre, como yo, lo que es parir, parir, no vamos a parir. Cuarto: Si hay que renunciar a todo fuero legal se renuncia. Es decir, él de ser mi padre y yo de ser su hijo...

En el supuesto de que padre e hijo deseasen vivir juntos como pareja de hecho. ¿Qué problema puede haber?

Lo que solicita la nueva ley para casarse y otorgar matrimonio es el de ser pareja, si a la ley la añaden no tener los mismos apellidos, se reniega de ellos, o es que acaso el vínculo familiar va a frustrar y dejar sin derecho alguno a un supuesto amor entre personas...

Lo único que se podría alegar es el incesto; Incesto que siglos atrás era una costumbre común incluso bien visto por determinadas culturas, no así la homosexualidad.

Pero es que aún así, para incurrir y juzgar en incesto debe de concurrir obligatoriamente un hecho probado, no se puede juzgar sin pruebas aunque se conviva en el mismo hogar.

Resumiendo, el incesto es un hecho en sí que no tiene por qué llevar consigo la convivencia con determinadas personas, sean familiares o no.

Al igual que el matrimonio no implica, aunque se suponga, que deban existir relaciones sexuales entre los contrayentes...

Si ser matrimonio hoy sólo conlleva ser pareja, da igual la condición sexual, cultural, étnica etc. Yo me puedo casar con mi padre.

No hay que ser muy inteligente para saber el enorme escándalo mediático y demás que tal desmán llevaría consigo... Sin embargo, ¿Acaso puede haber mayor escándalo que la bochornosa ley, para mí, que aprueba y da la legalidad de MATRIMONIO a la unión de parejas del mismo sexo?

¿El zapatero tiene cerebro o es el mismo que el de Rubalcaba?
Estos y otros llamados políticos verdaderamente tienen grandes dificultades para discernir entre; parecer y ser, entre historia y evolución, y entre progreso, y progresismo absurdo.

Para este Gobierno, “el término medio” entre millones de años, y determinadas formas de ser, vivir, y pensar, no tiene más validez que la axiomática perogrullada de sus conceptos políticos. Conceptos de gobernabilidad que aunque se otorgue “la máxima del diálogo” padecen sordera de lógica. ¿Acaso, señores diputados y diputadas del PSOE, piensan ustedes que los anteriores gobiernos habidos y por haber en este orgasmos Terreno, eran analfabetos e incultos?

¿Entienden vuestras señorías del gobierno, el de tres días después del luctuoso 11-M, ser los salvadores, los referentes de toda humanidad, los progresistas dialogantes?

Bien, no voy a usurpar la insolencia de que ustedes se definan como solidarios y progresistas. Pero ustedes tampoco me usurparán el total convencimiento de que su aprobada ley también permite el matrimonio entre padres e hijos. Es decir, pareja.

Eso y no otra cosa han aprobado ustedes. Y que me den ley que diga en contra. Si la hay, que lo dudo, estoy seguro que otras instancias europeas me darán la razón.

Luego afirmo que me puedo casar con mi padre. De no ser, entre otras cosas, que mi padre, mi viejo amigo, honrado trabajador y valiente. Como digo, a mi padre se lo llevó una terrible enfermedad y hoy está muerto.

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