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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

La culpa fue del muerto

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 14 de julio de 2006, 02:17 h (CET)
Poco a poco esta ciudad, que pasó del llanto a la alegría, va recuperando la normalidad. El trafico vuelve a ser caótico, “kikos”, legionarios de Cristo y familias numerosas opusdeistas ya no ponen ese punto de colorido vaticanista, cual un helado de nata-limón, por las calles valencianas y en los balcones vuelven a reinar los geranios una vez descolgadas las banderas papales y las banderolas de los que no le esperábamos. Pero en nuestro interior todos los valencianos seguimos llevando clavada una espina, la de nuestros cuarenta y dos convecinos que dejaron su vida entre las vías del metro un fatídico 3-J.

Ahora, una vez honrados los muertos, llega el momento de pedir las responsabilidades políticas que correspondan y de poner los medios necesarios para que un suceso tan luctuoso como éste no vuelva a ocurrir. Pero parece ser que las autoridades valencianas no están por la labor. Desde el primer instante gestionaron la crisis de la peor manera posible. Mientras todas las televisiones se dedicaban a informar sobre el accidente Canal 9, la televisión del PP que pagamos todos los valencianos, emitía un concurso y después un culebrón. Y todo ello porque estaban esperando órdenes y no emitieron imágenes hasta que el President de la Generalitat, Francisco Camps, no acudió al lugar del accidente.

A las pocas horas del accidente ya tenían un culpable y una causa. Culpable el maquinista muerto en el accidente y que nunca podrá desmentirles y la causa el exceso de velocidad. Demasiado pronto y demasiadas prisas tratando con ello de tapar su ineficacia. A las cuarenta y ocho horas del luctuoso suceso los trenes volvían a circular con las mismas medidas de seguridad que antes, es decir, ninguna. Mientras desde diversos sindicatos se hablaba de varias denuncias y los usuarios denunciaban las pésimas condiciones de la línea 1 los miembros del Gobierno valenciano seguían lanzando balones fuera pidiendo calma a los sindicalistas e induciendo a salir en su defensa ante la prensa a un maquinista cuya esposa, oh casualidad, es concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de L’ Eliana.

Este martes tuvo lugar en sede parlamentaria la comparecencia del Conseller de Infraestructuras, García Antón. Nada nuevo bajo el Sol. La culpa seguía siendo del conductor, un error humano dijo. Pero lo que calló fue que existen dispositivos para enmendar estos fallos humanos y que el convoy siniestrado no los tenía instalados. También culpó al PSOE ya que la línea fue inaugurada bajo mandato socialista, pero calló que ellos llevan once años dirigiendo la política de la Comunitat y durante ese tiempo tan sólo se han dedicado a Terra Mítica- hoy en quiebra y bajo investigación judicial- y a obras de cartón-piedra.

“De dimitir nada”. Eso dijo García Antón y es que el verbo dimitir no está en el vocabulario popular. Ellos detentan la razón y los demás estamos equivocados. Eso sí, por primera vez, han accedido a crear una comisión de investigación de la que ya les adelanto no sacaremos nada en claro. Lo que no les interese no se sabrá pues para eso cuentan con mayoría en el Parlament. Los demás seguiremos viajando en unos vagones sin seguridad y cada vez que nos apeemos y veamos el azul del cielo daremos gracias al ver que, una vez más, hemos sorteado a la muerte viajando en unos convoyes donde los técnicos de señalización llevan haciendo huelga todos los fines de semana desde hace cuatro años en protesta por las malas condiciones en que se les entrega el material y por la falta de plantilla.

Cuando le preguntaron a Rita Barberá, Alcaldesa de Valencia, cuanto dinero se iban a gastar en la venida del Papa su respuesta fue rotunda “Todo el que haga falta”. Ahora ya no queda nada en las arcas municipales y autonómicas para mejorar la calidad de vida de los valencianos. Pero ellos, los que mandan, ya tienen otra foto para su colección.

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