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Etiquetas:   Mundial / Final   -   Sección:   Deportes

Italia, campeona del mundo


Redacción
miércoles, 12 de julio de 2006, 09:01 h (CET)

Las fuertes emociones marcaron la final de la Copa del Mundo de Alemania. Zizou y Materrazzi fueron los protagonistas. El mariscal francés marcó de penalti en los primeros minutos de partido, y el central italiano empató de cabeza a la salida de un corner. El empaté campeó en el marcador de un partido en el que Francia fue mucho mejor, con Henry y Zidane como puntales. La prórroga nos dejaría la trise expulsión del Zidane tras una agresión al propio Materazzi, y el partido murió. La lotería de los penaltis dictaminaría que sería Italia quien se proclamaría con campeón con su cuarto Mundial.

Luciano Sabatini / Siglo XXI
Si pensamos cómo debería ser una final de la Copa del Mundo, se nos ocurrirían todos los ingredientes que esta final tuvo. Desde el primer minuto se notó la tensión y lo que estaba en juego en el Olimpiastadion. A penas unos segundos después de que el árbitro diera comienzo al encuentro, cada selección iba a dejar claras sus intenciones. El central italiano Cannavaro, uno de los mejores del Mundial, se iba a medir en un duelo personal en la marca de Henry, y desde el primer minuto estaba dispuesto a marcar su territorio; así, golpeó en una carrera sin balón al francés al que dejó conmocionado. Mal gesto de Cannavaro, y los franceses temieron por perder a su delantero estrella desde tan pronto, pero era una final de la Copa del Mundo, y Henry, algo mareado, consiguió reincorporarse al juego.

Sin tiempo para la relajación llegarían las primeras emociones. Malouda iba a provocar un penalti en un balón largo que se llevó con velocidad, y al que Materazzi solo pudo parar en falta, pues ya encaraba a Buffon. Helizondo no lo dudó, y señaló la pena máxima. El encargado de lanzarlo, como ya fuera ante Portugal, Zinedine Zidane colocó con mimo el balón y se midió a su antiguo compañero en la Juventus, Buffon; Zizou amago con tirar fuerte y tocó despacito al lado derecho imitando aquel mítico penalti de Paanenka, el balón tocó en el larguero y botó dentro. Vaya momento para semejante delicatesen del mariscal, que quiso despedirse a lo grande del fútbol, pues este era su último partido como profesional. No había habido tiempo para caolocarse en el asiento y Francia ya se adelantaba.

Pero Italia no iba a amedrentarse, y obligados por la desventaja comenzó a tocar y en el medio, buscando la movilidad en los desmarques de Toni arriba. Apoyado en el buen hacer del medio centro del Milán Pirlo, Italia se hizo con el balón, y Francia, como viene siendo habitual cerró sus líneas para defenderse. Los de Domenech, con Mekelele y Vieira, dos auténticos obreros en el medio se sienten cómodos en esperando al rival, pero esta vez la jugada no les saldría bien. Como ante Alemania, Italia comenzó a trenzar su mejor fútbol, con Grosso, muy incisivo por la izquierda aunque algo impreciso, y Zambrotta por la derecha.

Empate de Materazzi
Tanto va el cántaro a la fuente, que acaba rebosándose. Italia, que había monopolizado el balón y atacaba sin descanso encontraría su recompensa en un corner lanzado por Pirlo y que Materazzi remataría de cabeza saltando por encima del muro de Vieira, dando con el balón en el fondo de las mallas. La contienda estaba empatada con el gol de Materazzi, que se resarcía así del penalti que cometió y que adelantara a los franceses. Se había especulado con mucho con una final de pocos goles, pero las evidencias dirían lo contrario, veinte minutos, dos goles, y a partir de aquí comenzaba un nuevo partido.

La remontada había dado más y mejor ánimo a los azurri, que con el juego girando en torno a Pirlo encontrarían sus mejor maneras como ante Alemania. A pesar de la superioridad, Italia no iba a gozar de demasiadas ocasiones, quizás algo conformista tras el empate no se decidió a apretar a los galos cuando peor lo estaban pasando, y así les perdonarían la vida. Henry buscaba la pelota más atrás, como suele hacer en el Arsenal y se mostraba mucho más participativo y desequilibrante que en otros partidos.

El choque era en el medio, donde Tutti era contenido por la pareja Vieira y Makelele, y Zidane por su parte se las tenía que ver con Gattuso y Camoranesi. El goleador Luca Toni tendría la última gran oportunidad de la primera parte, en otro corner sacado por Pirlo, que tiene un guante en la bota, que remataría al larguero. Con esta gran ocasión se llegaría al final de la primera parte.

Francia arrolla tras la reanudación
El descanso fue bueno para Francia y para el fútbol. Los galos salieron mucho más enchufados que su rival. Zidane mandó, ordenó y pidió la pelota más que nunca, y Henry se deshizo de la apatía que había mostrado en los últimos partidos, y destapó el tarro de las esencias. Una y otra vez rompió la defensa italiana con su arrancadas que parecen de otro mundo. En el área se encontró con Cannavaro con el que mantendría uno de los duelos más bonitos del Mundial. El central juventino era el único que parecía capaz de parar las galopadas de Henry, que superaba a los demás rivales como si fueran juveniles.

Italia estaba noqueada y no era capaz de salir de su campo, pero cuando mejor estaba Francia, y el gol parecía que iba a caer de su lado, Vieira caía lesionado, y tenía que ser sustituido. El cambio obligado de Doménech y el tiempo que en ello se perdió dio el respiro necesario a los italianos. Lippi daría entonces entrada a De Rossi y a Iaquinta, y el medio del campo mejoraría de sobremanera. Luca Toni marcaría su gol, como buen rondador del área en un balón botado de falta, pero sería anulado por fuera de juego, y de ahí al final, Italia no se volvería a acercar con peligro.

Zidane quería despedirse a lo grande del fútbol y no paraba de pedir la pelota para asistir a su compañero de batalla, Henry. En una de esas jugadas el del Arsenal se plantaría ante Cannavaro, al que superaría en el amague, pero Buffon consiguió blocar su tiro. Era la primera vez que podíamos ver al central italiano mostrar verdaderos síntomas de cansancio. Francia no pararía en su empeño, Malouda primero, y Ribery después lo intentarían desde lejos, pero el balón no quiso entrar. Pirlo, por su parte daría alas a las esperanzas de los transalpinos con un tiro de falta que rozó el palo y salió fuera. Italia solo era capaz de acercarse a balón parado, ya que estaba siendo claramente superado por el toque de los galos. El gol no llegaría para ninguno de los dos, y visto lo visto, la prórroga era un buen negocio para los italianos, así que dejaron pasar los minutos hasta llegar a la prolongación.

Prórroga y trágica expulsión de Zizou
La tónica no cambiaría demasiado en los minutos de la prórroga. Italia agazapado atrás, no tenía fuerzas ni ideas para salir al ataque, y Francia seguía teniendo a Zidane y a Henry, que marcaban las diferencias.

Ribery tuvo la victoria en sus botas, tras una preciosa pared con Malouda, pero Buffon atajó su disparo. Dos minutos después Zizou tomó el balón en el medio, lo pisó marchandose de su par y lo abrió a la derecha para que Sagnol esperara lo justo en la incorporación de su compañero y centrara a la cabeza del capitán que a punto estuvo de marcar, sino no hubiera sido por la buena mano que sacó el portero italiano. Última jugada del mariscal francés antes de la tragedia. Segunda parte de la prolongación, altura a la que Zizou ya había demostrado su genialidad, e iba a mostrar otra cara mucho más amarga de su personalidad, al responder a las provocaciones de Materazzi tras un corner intrascendente, con un cabezazo en el pecho, cuando el balón estaba lejos. Zidane le había pegado a Materazzi, en una desafortunada acción, el mundo al revés, y sería expulsado tras la consulta de Elizondo con su linier. Así de amarga iba que ser la más que probable despedida del fútbol de este mago del balón, que se retiró del terreno consciente de lo que había hecho entre lágrimas inconsolables. Injustificable la acción de Zizou, por ser el capitán. Y por que él era la pólvora que su equipo necesitaba para levantar su segunda Copa del Mundo. Pero ni las cámaras ni los aficionados pudieron verlo y hay que preguntarse, ¿Qué había hecho Materrazzi antes?

La expulsión cambió todo el panorama. El partido murió por mucho que los galos intentaran apretar e Italia se defendiera arcanamente a pesar de contar con un jugador más. Pero sin Vieira, Zizou ni Henry, que había sido sustituido, Francia es un equipo menor. No había otra forma de resolver el partido y el campeonato que la lotería de los penaltis, donde Italia tenía las de ganar por moral y por portero.

Por el bando galo, Wiltord, Abidal y Sagnol convirtieron, mientras que Trezeguet encontraba el larguero en su intentona. En los italianos ni Pirlo, Materazzi, De Rossi, ni Del Piero erraron sus lanzamientos y la copa del Mundo quedó en las botas de Grosso. El lateral del Palermo tocaría la gloria y le concedería a su país su cuarto mundial, al pegarle fuerte al medio y transformar. Italia entera saltó con el gol que daba el título de campeón del Mundo a los azurri.

Los italianos cierran un mes de competición en el que ha ido de menos a más, mientras que los franceses acabaron entre lágrimas y llantos, por la derrota, por la ocasión perdida, y por la expulsión de su gran mariscal, Zinedine Zidane.

FICHA TÉCNICA:
Italia:
Buffon; Zambrotta, Cannavaro, Materazzi, Grosso; Pirlo, Gattuso, Camoranesi (Del Piero 85’), Perrotta (Iaquinta 60’), Totti (De Rossi 60’); Toni.
Francia:
Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal; Makelele, Vieira (Alou Diarra 56’), Zidane, Malouda, Ribery (Trezeguet 99’); Henry (Wiltord 106’).
Goles:
1-0, Zidane (penalti) (7’).
1-1, Materazzi (19’).
Penaltis:
Pirlo (gol), Wiltord (gol), Materazzi (gol), Trezeguet (fallo), De Rossi (gol), Abidal (gol), Del Piero (gol), Sagnol (gol), Grosso (gol).
Incidencias:
69.000 espectadores en el Olimpiastadion de Berlín. 24 grados de temperatura al comienzo del encuentro. Il Divo y Toni Braxton, y Shakira amenizaron los prolegómenos del encuentro con la interpretación de los himnos oficiales de la Copa del Mundo 2006.
Árbitro:
Horacio Elizondo (Argentina). Mostró cartulina amarilla a Zambrotta (4’), Sagnol (11’), A. Diarra (75’), Malouda (111’), (’), (’), (’), (’), y expulsó por roja directa a Zidane (109’).


DATOS DESTACABLES:

El Bueno: Thierry Henry.
El delantero fue desequilibrante con sus continuas arrancadas desde atrás a las que tanto acostumbra en el Arsenal y no hubo rival capaz de pararle, ni siquiera cuando Cannavaro salió a su encuentro. Cuajó su mejor actuación en el Mundial, y solo le faltó la guinda que le coronara como campeón.
El Feo: Zinedine Zidane.
Fue el de siempre, para lo mejor, para mandar, para tocar con elegancia y marcharse siempre de su par, y para lo peor. A Zizou le perdieron las provocaciones de duro de Materazzi al que acabó contestando. Con su expulsión, quizás Francia perdió la final.
El Malo: Mauro Camoranesi.
Absolutamente intrascendente en el juego de su selección. Ni robó atrás, ni participó en el ataque de Italia, y mostró un nivel bajísimo, que hace dudar de la internacionalidad de jugadores de su talla.
El Dato:
Segunda final de la historia que se decide en la tanda de penaltis, tras la del Mundial del 94, en la que justamente Italia fuera derrotada. A Zidane se le echó de menos en la entrega de trofeos, ya que no recogió su medalla como segundo clasificado debido a su expulsión.

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