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Rusia en el camino de ingresar en el club financiero del G-8

Nina Kulikova
Redacción
lunes, 10 de julio de 2006, 01:08 h (CET)
La liquidación de la deuda contraída ante el Club de París y la liberalización de la legislación monetaria, realizadas por las autoridades de Rusia, han fortalecido las posiciones de Moscú en los mercados financieros internacionales.

Aunque Rusia preside en 2006 el G-8, cuya reunión en la cumbre debe celebrarse en San Petersburgo dentro de menos de una semana, a ciertos analistas occidentales les quedan dudas respecto a si Rusia es o no miembro con pleno derecho del Club, o la habrán invitado sólo porque la mayoría de los países de los “siete” dependen de la exportación por Rusia de sus agentes energéticos.

Rusia es miembro con plenitud de derechos del G-8 y uno de los líderes del sistema económico mundial, afirma Arkady Dvorkovich, jefe del Departamento de Exportaciones del Gabinete Presidencial de Rusia.

Pero al propio tiempo Rusia no forma parte del Club Financiero del G-8, lo que parece ser un hecho bastante raro, porque sin Rusia es imposible resolver muchos problemas del sistema financiero internacional, tales como los precios mundiales del petróleo, sin lo cual no se podrá alcanzar estabilización. La economía rusa es una de las más importantes en el mundo. Sin considerar la opinión del país que se encuentra en el empalme de Europa y Asia no se puede encontrar una solución eficaz y duradera a los problemas pendientes, sostiene Dvorkovich.

Hasta ahora han existido diferencias bastante obvias entre Rusia y otros miembros del G-8. Rusia es el único país de los ocho cuya moneda no es totalmente convertible. Por otra parte, hasta hace poco su economía tenía que cargar con el fardo pesado de la deuda externa. Pero las tendencias positivas que se observan en la economía rusa y los esfuerzos que están desarrollando las autoridades rusas permiten ir fortaleciendo la presencia de Rusia en los mercados financieros. A finales del mes de junio, la parte rusa y el Club de Acreedores de París firmaron un protocolo sobre la amortización de 21,3 mil millones de dólares de la deuda rusa. A partir de 1 de julio, en el país se suspendieron las últimas restricciones que seguían existiendo en materia de divisas, lo que forma parte de la estratégica tarea de los dirigentes de Rusia de garantizar la convertibilidad del rublo. Las dos decisiones tienen mucha importancia para Moscú, pues les restan argumentos a quienes critican la membrecía de Rusia en el G-8.

La amortización antes del plazo de la deuda contraída ante el Club de París es un acontecimiento muy significativo para la economía rusa. En 1993, Moscú manifestó que reconocía las deudas exteriores de la ex URSS y estaba dispuesto a liquidarlas en pleno volumen. A lo largo de 13 años, Moscú intervenía a un mismo tiempo como acreedor y deudor del Club, y actualmente está pasando a la categoría de los donantes. Según datos del Secretariado General del Club de París, la operación en cuestión presenta en sí la amortización más grande de la deuda que conoce la Historia. Rusia dejará de ser un estado deudor, y permanecerá en el Club como acreedor con plenitud de derechos.

La amortización anticipada de cuanto se debe al Club de París contribuirá a que Rusia siga ascendiendo en ratings. El dinámico crecimiento que acusa la economía del país durante los últimos años se debe en gran medida a que la deuda se venía liquidando antes del plazo, dice Andrey Kostin, presidente del banco Vneshtorgbank de Rusia.

En su condición de donante Rusia quiere unirse este año a la iniciativa del G-8 de dar de baja las deudas de los países más pobres. Hace unos años todavía, Rusia no podía tomar parte en la actividad donante del G-8. Pero en la medida en que se fortalece la economía del país aumentan sus posibilidades en esta materia. Este año Rusia prevé dar de baja 700 millones de dólares. “Los pasos que da Rusia hacia la anulación de la deuda que los países africanos contrajeron ante la URSS son muy importantes y atestiguan que Rusia empieza a actuar como donante, y yo hasta preferiría decir como un nuevo partenaire, señaló el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz.

La suspensión de las últimas restricciones monetarias también cambia la calidad de la economía rusa, porque se trata de una seria medida orientada a hacer libremente convertible el rublo. Según el vicepresidente del Banco Central de la Federación de Rusia, Konstantin Korischenko, a partir de 1 de julio Rusia pasa a un nuevo estado, a una nueva categoría, la de un país en el que no hay restricciones para la circulación de los capitales.

Para garantizar la plena convertibilidad de la moneda nacional es imprescindible eliminar las restricciones tanto en las operaciones corrientes como en las capitales. Las primeras se suspendieron en Rusia hace mucho ya, mientras que las segundas siguieron existiendo hasta los últimos tiempos. Actualmente, las autoridades han decidido eliminarlas también. La eliminación de las restricciones, por una parte, actuará como un argumento a favor de que los inversores extranjeros opten por hacer negocios en Rusia, y por la otra, les permitirá a los empresarios rusos hacer inversiones en otros países sin experimentar complicaciones complementarias, afirma el Gobierno.

Tras la eliminación de las últimas restricciones aumentará la confianza hacia la moneda rusa. Los consocios de Rusia tendrán que notar que el rublo se fortalece realmente, adquiriendo estabilidad, y que su tipo de cambio es predecible. Hoy día el rublo puede cambiarse libremente fuera de Rusia, pero no más allá de los países de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y del mar Báltico. Para lograr la auténtica convertibilidad tiene que pasar bastante tiempo, así como deben formarse unas condiciones económicas necesarias, las que dependerán, en primer lugar, del deseo de otros países de admitir el rublo en los pagos internacionales, del estado y el ritmo de crecimiento de la economía rusa y el desarrollo del mercado financiero en el país. Hoy día Rusia ya ha hecho todo lo que tenía que hacer para garantizar la convertibilidad de su moneda nacional. Y ahora le corresponde a Occidente reconocer esa convertibilidad o no.

Las medidas adoptadas recientemente por el Gobierno de Rusia son un paso más que se da para pasar de la economía de transición hacia la participación del país en la economía mundial en pie de igualdad. Rusia está demostrando que realmente forma parte de los países en los que se utilizan las normas vigentes en el sistema financiero mundial. Ello debe contribuir a una más rápida integración de Rusia en la economía mundial y a su ingreso en el club financiero del G-8.

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Nina Kulikova, para RIA Novosti.
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