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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

El más cruel de los códigos

Paco Milla
Paco Milla
sábado, 8 de julio de 2006, 01:44 h (CET)
Hay quien piensa que el Código más de moda, o el más actual (sobre todo si es católico practicante) es el del Maestro Da Vinci, escrito o desarrollado por un yanqui, que solo pretendió hacer una novela y al que se le ha hecho un gran favor convirtiéndola en un gran problema.

Ataque contra el catolicismo, dicen algunos, ofensa al Opus Dei y otras tantas tonterías que más parecen sistemas de márketing creados por la propia editorial, que intentos de defensa de los supuestos “ofendidos”. Si no quieres dar publicidad a algo no hables de ello ¿o no? Pero hasta aquí con el Dan Brown, famoso, al que de paso diré que ¡envidio profundamente!

Pues no, no es este el código más cruel. No podría ser de otra forma. El más duro, implacable asesino y causante de muerte prematura (sin duda mas que el tabaco) es el código genético.

Yo creo que cuando los abuelos hablan del destino realmente están hablando de él en una jerga popular, pero el fantasma de la genética, a veces de forma clara y a veces soterrada, es extremadamente aniquilador. Si aún tenemos a nuestros padres a golpe de teléfono (después del entierro ya comunican de forma constante o no lo cogen) podemos consultarles sobre la causa del fallecimiento de nuestros abuelos, para al menos tener una idea de por dónde tenemos que cubrirnos los posibles golpes que vendrán. Hemos de estar muy atentos, más que a nuestras posibles adicciones o vicios arrastrados de por vida (la enfermedad entra por la boca, dicen) a los padecimientos o achaques de aquellos y aquellas que mediante un orgasmo (perdón, quiero decir que mediante un coito en la oscuridad) nos trajeron al mundo en el que hoy nos encontramos.

La verdad, la auténtica verdad, es que tenemos enormes posibilidades de morir exactamente por la misma causa y a una edad similar a la que murieron los que nos dieron la vida… casi parecen matemáticas, pero escuchen esto que comentaban hoy en el bar: una cantante española murió a la edad de 60 mas-menos a causa de la misma enfermedad que falleció su madre a una edad exactamente igual .

Ya de por sí nacer con color blanco o rojo en las micro fibras musculares, supondrá ser un deportista estrella o un negado para el ejercicio físico, pies deformes, valgos, escasa flexibilidad o por el contrario laxos, un esqueleto pesado en exceso, una corpulencia muscular escasa o densa, volumen, definición, ojos verdes o normal, pelo rubio , moreno, pelirrojo, calvo o con pelo “estropajado”, cejas pobladas o dibujadas a lápiz, anchas caderas femeninas o pechos pequeños, tetas florecientes y abundantes , tendencia al exceso de peso, manos embutidas o bellas y estiradas, faz bella o sancho-panzada cara… todo esta escrito en el código de marras (que no de barras), que traemos bajo el brazo cuando nacemos.

Para algunos/as hay una total ausencia de crueldad en este hecho pero, ¿y los demás? Si tus padres son feos, tu serás feo, tus hijos serán feos y toda tu estirpe serán feos ¿Acaso no es cruel el código del destino? Pues consuélense y demos al Código da Vinci el valor, como digo al principio, de una novela, exactamente igual que la que usted está leyendo este verano en la playa, sin más historias.

Que dicen que está muy mal escrita, pero que tiene lo principal para tener éxito.. morbazo. En fin, que a mi me da envidia del yanqui este de marras. ¿Qué quieren que les diga?

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