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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El Alzamiento Nacional

Pepe López
Redacción
viernes, 7 de julio de 2006, 01:57 h (CET)
Hay fechas simbólicas en la Historia de cada Nación y, por lo que respecta a España, una de ellas es el 18 de Julio.

Los socialistas españoles, en su afán de remover la memoria histórica, han tratado infructuosamente que el Parlamento europeo, por medio de su Presidente, José Borrell, -aquel fracasado aspirante a gobernar España- condene el franquismo.

Hace ya setenta años de aquella fecha de 1936 y, cuando parecía que habíamos conseguido una reconciliación, los perdedores de la guerra están empeñados desde hace dos años en recordar aquel enfrentamiento, lo que hacen de modo incomprensible pues son quienes debieran estar más interesados en no dar ocasión a que se recordara su culpabilidad.

Desde que el Frente popular, creado por Azaña y Prieto, ganó, no muy limpiamente, las elecciones de Febrero de 1936, España fue una orgía de huelgas, incendios y crímenes, estando las vidas y las haciendas a merced de lo que se ordenaba en las logias masónicas, en los partidos izquierdistas o en la mente de cualquier malvado.

En aquella primavera trágica se vivía en España en un estado de verdadera subversión. Y bien lo declaró Gil Robles en su discurso ante el Parlamento el 17 de Junio –un mes antes del Alzamiento- cuando dijo que desde el 16 de Febrero había habido 269 asesinatos, ardido totalmente 160 templos y 251 seriamente dañados, 113 huelgas generales, 158 atracos,812 viviendas asaltadas,10 periódicos totalmente destruidos y 38 asaltados, censura continua, incendio de cosechas y aparte otras tropelías que culminaron con el asesinato de Calvo Sotelo.

Personalmente recuerdo que, cuando yo tenía doce años y me encontraba en el internado del Colegio de los Hermanos Maristas de Lucena, tuvimos que salir apresuradamente a buscar el refugio de nuestras familias porque los extremistas amenazaron con incendiar el Colegio. Al pasar por Doña Mencía, camino de mi pueblo, aún ardía la Parroquia incendiada la noche anterior.

Terribles fueron las consecuencias del Alzamiento, pero de no haber sido porque Franco, con la media España que no se resignaba a morir, se levantó contra aquella anarquía, el preámbulo de aquella primavera trágica era la señal inequívoca de lo que hubiera sido España de haber triunfado el marxismo: Un feudo de la Rusia comunista.

Todo esto lo deben conocer los españoles y, puestos a remover la historia, hagámosla por completo. Sin manipulación.

Zapatero, el promotor de esta vuelta al pasado, se está cubriendo de ignominia al traer a la memoria de los españoles tan tristes recuerdos.

Sin olvidar cómo está desmantelando a España. Todo esto debe conocerlo también el Parlamento europeo.

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