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Etiquetas:   Mundial / Semifinales   -   Sección:   Deportes

La Francia de Zidane pasa a la final (1-0)

El “10” de los galos marcó de penalti el único gol un partido que se le atragantó a Portugal
Redacción
jueves, 6 de julio de 2006, 16:25 h (CET)
La misma selección francesa que tantas críticas se ganó en la primera fase, la de los jugadores acabados, con una media de edad de las más altas del torneo es gloriosa finalista del Mundial. Portugal no pudo en ningún momento con el entramado defensivo que Doménech dispuso. Zidane volvió a mandar y deslumbrar, y materializó de penalti el gol de la victoria cometido sobre Henry. A partir de ahí con hubo más partido.

Luciano Sabatini / Siglo XXI
Choque de ilusiones, de propósitos y de estilos en el Estadio para el Mundial de Munich. El partido daba para varias reflexiones: penúltimo encuentro en la carrera de Zidane, oportunidad de oro para una Portugal que jamás había estado en una final mundialista, duelo de jóvenes estrellas emergentes en ambas selecciones, Cristiano Ronaldo ante Ribery, en definitiva una cita para ver el mejor fútbol del mundo.

El seleccionador francés, Raymond Domenech entendió que Portugal vive por y para la pelota, y aleccionó más que nunca a los suyos para que lucharan en el medio y robaran el esférico y las esperanzas a los lusos. Así Francia salió más enchufada al partido que su rival, y las primeras ocasiones cayeron de su lado: Malouda disparó raso pero demasiado desviado un pase largo desde la defensa. Francia avisaba. Portugal, por su parte intentaba ser muy vertical, llegar así hasta Cristiano Ronaldo, que siempre encara a su par, o hasta Figo, muy activo en toda la primera parte. Tanto él como Zidane en las filas galas tomaron como grandes capitanes el mando del partido, ordenando a sus compañeros y tejiendo las mejores jugadas de sus equipos.

Una vez más, el centro del campo de Francia sería determinante. Estos hombres, de los que se había asegurado que eran viejos y estaban acabados, están cuajando un excelente Mundial. Makelele y Vieira eran un muro por el que Portugal nunca podría pasar con facilidad. Ambos encontraron una buena ayuda en el trabajo defensivo de Malouda, y juntos acabaron por ahogar a al centro del campo portugués. Maniche y Costinha no eran capaces de sacar el balón con claridad y a Deco le quedaba demasiado campo por delante si bajaba a recibir la pelota. El del Barça, con los espacios cerrados no fue el de siempre, y estuvo bastante flojo.

Siempre Zidane
Poco a poco Francia fue comiéndole el terreno a su rival, y un balón que Malouda recogería en las inmediaciones del área llevaría más peligro del aparente. Malouda inventó y caracoleó para ceder sobre Henry, que volvió a ser mágico y pisando área ofreció el balón por dentro engañó al buen central Carvalho saliendo por fuera con un golpe mágico de su tobillo en el ñultimo momento. El central portugués que ya había ido al suelo derribó al francés. El colegiado uruguayo Jorge Larrionda no o dudó y pitó el penalti. Zidane, no podía ser otro sería el encargado de batirse con el “parapenaltis” Ricardo. Zizou, tranquilo tiraría a la derecha y aunque Ricardo adivinó la dirección nada pudo hacer para llegar al balón. 1-0 para el que había sido mejor hasta el momento, Francia, y rotos los esquemas de Scolari, al que no le gusta jugar en contra en el marcador.

Tras el gol Portugal se vino abajo, y Francia comenzó a gustarse jugando sus mejores minutos de fútbol control. Zidane se hizo amo y señor de la pelota, la pisaba, la mimaba y ofrecía las últimas gotas de fútbol que vamos a poder ver de este astro. En los lusos, sólo Maniche y Cristiano Ronaldo lo intentaban; Maniche probó suerte con un disparó desde fuera del área que salió lamiendo el larguero. El centrocampista luso lo intentó de lejos en varias ocasiones, pero no encontró fortuna. Con la victoria y el control del juego que había caído del lado galo se llegaría al descanso, con la sensación de que iba acostar mucho que se le escapara la victoria a Francia.

Segunda parte y Francia a lo suyo
Portugal reanudó el partido muy timorato, como empezara ya los primeros 45 minutos, y su rival lo aprovecharía para hacer suya la pelota. Henry tuvo el 2-0 en sus botas en una de sus jugadas típicas con las que tanto ha deslumbrado en el Arsenal, amagando hacia dentro y yéndose hacia fuera en una arrancada inalcanzable, para disparar con la zurda, pero esta vez Barthez detuvo la intentona. Ribery no sería menos y lo intentó con otro tiro desde la frontal al que Ricardo respondería bien. Portugal parecía hundido y si tenía que caer un gol este sería para los “bleus”.

Con el encuentro controlado, Francia se confío y dejó que fuera el rival quien manejara la pelota entonces, esperando agazapado sentenciar con una contra del especialista en estas lides, Tierry Henrry. El del Arsenal es de esa clase de jugadores tan inteligentes jugando que nunca gasta un ápice de energía innecesario, y no se desgasta hasta que encuentra su oportunidad para explotar en carrera dejndo a sus rivales humillados como juveniles. Doménech confiaría también en la baza Henrry, por lo que introduciría los cambios esperando cazar una contra. El rápido Wiltord entró por Malouda, y Govou haría lo propio por Ribery, mientras que Scolari quitaba su único delantero para darle la alternativa a Simao. Sin un referente arriba y con el juego luso atascado se antojaba sumamente difícil que Portugal hiciera el empate.

La posesión de balón que estaban gozando los de Scolari estaba siendo demasiado estéril, pues no encontraban ningún hueco para penetrar en la densa telaraña de jugadores que Francia había tendido, sin tirarse demasiado atrás sino achicando los espacios entre la defensa y sus centrocampistas defensivos. Cuando el partido parecía muerto, Portugal gozaría de su mejor y prácticamente única ocasión de empatar el encuentro. Cristiano Ronaldo sería el encargado de lanzar una falta lejana, con un gran disparo directo que Barthez no supo blocar en otra de sus típicas cantadas dejando el balón suelto en área pequeña, pero Figo remachó alto de cabeza y mandó al limbo el balón junto con las esperanzas de los suyos. La cara de Ronaldo era un poema, no podía creer la ocasión que su gran capitán había fallado; el joven del Manchester tiene alma de ganador, y con escasos minutos por delante la derrota se hacía cada vez más real.

En los últimos minutos Doménech dio entrada a Saha en lugar de un fatigado Henry, como premio que acabaría convirtiéndose en el peor de los castigos, pues a los dos minutos de estar en el campo vio una amarilla que le impedirá jugar la final. Los últimos intentos lusos pasaron por colgar balones al área con el central Meira, y Postiga como delanteros. Incluso el portero Ricardo subió a rematar a la heroica un corner cuando el partido expiraba, pero la historia ya estaba escrita y tenía color “bleus”.

Francia queda clasificada para la finalísima de Berlín, en la que espera la Italia de Lippi. Como gesto final, resultó emotivo poder ver a Zidane, que ha encontrado una segunda juventud en este Mundial intercambiando su camiseta con su amigo y ex compañero Luis Figo. Los lusos tendrán que conformarse con jugar la final de consolación por el tercer puesto ante los anfitriones, Alemania.

FICHA TÉCNICA:
Portugal:
Ricardo; Miguel (P. Ferreira 62’), Meira, Carvalho, Nuno Valente, Maniche, Costinha (H. Postiga 74’), C. Ronaldo, Deco, Figo; Pauleta (Simao 67’).
Francia:
Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal; Makelele, Vieira, Zidane, Malouda (Wiltord 68’), Ribery (Govou 71’); Henry (Saha 84’).
Goles:
1-0, Zidane (penalti) (32’).
Incidencias:
66.000 espectadores en el Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Munich. 24 grados de temperatura al comienzo del encuentro. El ex seleccionador francés Aime Jacques, ganador del mundial del 98 con Francia, presenció el partido desde la grada.
Árbitro:
Jorge Larrionda (Uruguay). Mostró cartulina amarilla a Carvalho (82’), Saha (86’).


DATOS DESTACABLES:

El Bueno: Zinedine Zidane.
El mariscal volvió a dar otra lección de fútbol ante los portugueses, espectadores de excepción. Mientras su equipo quiso el balón, lo hizo suyo, lo pisó y siempre distribuyó con clase para sus compañeros. Cuesta creer que la final será el último partido de este crack del fútbol.
El Feo: Carvalho.
Aunque el central del Chelsea estuvo bien en su labor, realizó una entrada espeluznante sobre Wiltord cuando el partido tocaba asu fin, que bien podría haber acabado con el galo en la enfermería. Por ello vio una cartulina amarilla que le privará de jugar la final de consolación.
El Malo: Pauleta.
El delantero portugués estuvo desaparecido durante todo el partido. Corrió y luchó pero estuvo muy marcado y poco asistido, y sólo fue capaz de crear una ocasión de gol que mandó fuera antes de ser sustituido.
El Dato:
Francia revivirá la final de su Mundial en el 98, pero esta vez ante una brillante Italia. Es la segunda final mundialista que Francia juega en su historia.

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