Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Al aire libre   -   Sección:   Opinión

La familia, esencia de la Aldea

Pascual Falces
Pascual Falces
jueves, 6 de julio de 2006, 01:32 h (CET)
La tragedia del metro valenciano ha sumergido en el dolor a unos centenares de familiares de víctimas. Casualmente, cuando Valencia estaba iniciando los acontecimientos preparados para el V Encuentro Mundial de las Familias. Alegría y tragedia de la gran familia humana, puntualmente, se han dado cita en el mismo lugar y con la misma fecha. Aunque pueda parecer improbable esta coincidencia, se ha dado, y el mundo entero –recogido en todos los medios-, vive bajo el pesar ocasionado por un descarrilamiento subterráneo. Seguro que ha sido un imprevisto para quienes habían organizado, con toda clase de detalles, el acontecimiento. Como en cualquier familia, estos sentimientos contrapuestos son los que se viven y, también, a veces, se dan juntos. La vida... diría un resignado acostumbrado al tópico.

La familia es la “célula primaria” de la Aldea, de la sociedad globalizada o no, y, además, es su origen y esencia. Esta unidad de resistencia social, sobre la que la humanidad se ha expandido por todo el globo a lo largo de milenios, con la naturalidad de su origen, y con pequeñas variaciones, se le encuentra en todas las civilizaciones que en la Tierra son y han sido. Filogenéticamente, el hombre es el individuo más débil al nacer, y necesita de largos cuidados maternales hasta que alcanza un grado aceptable de desarrollo, y, con ello, de independencia; no tiene la fortaleza del resto de especies, que, tan pronto nacen son capaces de caminar por su cuenta. Y, la madre que lo alumbró, a su vez, necesita de un entorno “familiar” que le asiste, y donde puede ver crecer a sus vástagos. Desde el punto de vista biológico, esta necesidad es la que sostiene la idea de la familia como célula, origen, y esencia de la especie humana. Creer en que existe otra clase de “familia” es artificial, y por ende, pasajero.

La familia se reproduce en nuevas familias, y quienes, p.e., fueron padres de familia numerosa, con el tiempo, terminan siendo progenitores de madres y padres. Familia habría de escribirse con mayúsculas, y sobre sus espaldas recae el peso del desarrollo humano. Esto es así, aunque, si la voluntad del Creador hubiera sido otra, también sería distinta. Contaba Marañón, un gran médico y escritor, humanista donde los haya, del siglo pasado, que a medida que las especies alcanzaron su desarrollo, surgió con naturalidad la familia, y, a “grosso modo”, partía de la reproducción de las amebas –unicelulares-, en que cada célula lleva consigo lo necesario para multiplicarse por sí misma; otras especies superiores, requieren la conjunción de los dos sexos independientes para dar lugar a un nuevo individuo, y así, se llegaría hasta un antecesor cercano al hombre, el orangután macho, que, se aparea con una hembra y permanece junto a ella hasta que las nuevas criaturas se valen por sí solas. La aparición del hombre trae consigo la necesidad de permanecer agrupados en familias, donde, desde el nacimiento a la muerte, el individuo está “arropado” por el clan familiar, que, a su vez, aliado con otros, forman la tribu, y esta los pueblos, y los pueblos, el mundo. Elemental.

El no olvidado Papa anterior, animó estos “encuentros” de las familias cristianas como símbolo de un estilo de vivir la vida que sólo trae ventajas para el hombre. Benedicto XVI, sucesor suyo, ha respaldado estas convocatorias, y se le espera el próximo sábado para sumarse y bendecir la Clausura. Pero, como se decía al inicio, inesperadamente, se encontrará con lo que es propio de una familia, donde se vive por igual la alegría de un nuevo vástago o la insustituible pérdida de un abuelo. El Papa, hallará en Valencia un “encuentro” que no puede ser más “natural”; junto al bullicio lógico de peregrinos llegados de todo el Mundo, sentirá de cerca el silencio de quienes con dolor reciente tendrán el luto en su expresión. Lo dicho: la vida misma (y una disculpa para el tópico).

Noticias relacionadas

¿Intenta Israel expulsar a los palestinos de Cisjordania y Gaza?

¿Será Jerusalén la capital única e indivisible del Gran Israel?

Cuando la mentira es la norma

Zoido miente en el Senado

El desconcierto de Maroto

Mi entrega a las causas que considero justas han sido a cuenta de mi tiempo y de mi hacienda, sin esperar canongías

¿Quién cree en el acatamiento constitucional del nacionalismo?

“Este país siempre será nuestro” Ernest Maragall

Tozudas incertidumbres

Nos presentan demasiadas soluciones alternativas sin fundamento; es curioso ver sus procedencias, salud, política...
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris