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Opinión

Etiquetas:   El mundo al revés   -   Sección:   Opinión

Justicia

José David Gálvez
Redacción
martes, 4 de julio de 2006, 01:23 h (CET)
Esta misma tarde, mientras charlaba con algunos de mis amigos, ha salido a colación un tema sobre el que hacía tiempo deseaba escribir. Es un tema que parece ya olvidado, pero que trae consigo unas grandes implicaciones políticas y sociales: Las diferentes formas de aplicar la ley.

Ha habido, hace relativamente poco tiempo, una serie de sentencias en las que los jueces, a falta de poder decir otro tipo de palabras, han sido excesivamente benévolos con los acusados. No digo con ésto que la justicia funcione del todo mal, pero hay casos que considero intolerables.

Por comenzar con el que creo más famoso, hablemos del caso de Farruquito. Seguramente muchos de ustedes conocen la historia, pero quiero recordarla por si alguien no la tiene en mente. Los hechos comienzan así:

Farruquito, famoso "bailaor", conducía un vehículo no poseedor de seguro por una vía urbana. Sin mencionar que el artista, si es que se le puede llamar así, carecía del correspondiente carné de conducir, dirigía el vehículo a velocidad excesiva. Si empezamos a contar, ya llevamos tres delitos: conducción sin seguro y sin carné, y exceso de velocidad.

Llegado el momento, Farruquito, atropella a un peatón que cruzaba por un paso de cebra. No contento con esto, sale del coche y, al ver que éste está malherido, se mete de nuevo en el vehículo y huye del lugar. Contamos otros dos delitos: homicidio involuntario, ya que el hombre al que atropelló falleció en el hospital, y deniego de auxilio.

Después de la huida, lleva el coche a un taller y repara los desperfectos. Aparte, inculpa al propietario del coche de haber cometido el crimen. Podemos enumerar tres delitos más: destrucción de pruebas, obstrucción a la justicia e "inculpación fraudulenta".

Todos estos delitos, amén de otros que no conoceremos, quedan reducidos a la nada al pronunciarse el juez a favor del acusado, argumentando que Farruquito mantiene a toda su familia. Ya me gustaría saber a mí qué hubiese dicho el juez si en lugar de Farruquito, hubiera sido Pepito Pérez, padre de tres hijos y casado con un ama de casa. ¿Creen ustedes que hubiese sido igual de magnánimo?

Ésta es sólo una de las varias sentencias vergonzosas de las que tengo conocimiento, como por ejemplo la de la exculpación de un violador, en la que el juez argumentó que si la chica llevaba pantalones vaqueros, ella debería habérselos quitado dada la dificultad que eso conlleva para el violador. O aquella famosa en la que "tropecientas" puñaladas no eran ensañamiento.

¿Alguien puede dar explicación a éstos sucesos? ¿Por qué Farruquito sigue libre, mientras la viuda de aquel hombre ha quedado sola, olvidada y esperando a que se haga justicia?

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