Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Crítica literaria   -   Sección:   Libros

'Destino: La morgue', de James Ellroy

Gabriel Ruiz-Ortega
Gabriel Ruiz-Ortega
jueves, 28 de diciembre de 2006, 12:55 h (CET)
Natural de Los Ángeles, lector omnívoro de Chandler y calificado por la crítica norteamericana como “El Demonio de la Literatura”. Y no es para menos puesto que este narrador ha sabido depositar algo más que imaginación en cada una de sus esperadas entregas. Sus novelas han sido llevadas al cine con gran éxito de taquilla, como por ejemplo, la extraordinaria adaptación de L.A. Confidential dirigida por Curtis Hanson.

Ellroy es un narrador que investiga y su punto fuerte radica en el hecho de que casi todas sus novelas están inscritas en los primeros 70 años de la formación y afianzamiento de USA como sociedad, revelando en ellas la oculta doble moral de la que siempre ha hecho gala la actual superpotencia. Este escritor no cree en nadie, no tiene ninguna clase de reparos ni respetos, no cree en la sensibilidades que pueda afectar con sus escritos y el temor a las posibles represalias parece no quitarle el sueño, la amoralidad recorre cada una de sus páginas. Motivos estos más que suficientes para calificarlo como un escritor comprometido con la gran temática por la que ha sabido recorrer exitosamente: el crimen.

El presente libro nos muestra a un Ellroy tal cual, al escritor que habla desde el Yo, el que no duda en vengarse de lo que le atosiga como persona, aquí no hay inspectores o personas que toman la palabra del narrador tras la libreta de apuntes, éste es el Ellroy que todos sus seguidores estábamos esperando y así poder entender al creador de novelas tan memorables como La Dalia Negra o Clandestino.

En Destino: La Morgue, Ellroy sigue recorriendo los conocidos tópicos que podemos notar en casi toda su obra: el racismo, el poder, el reconocimiento, la vacuidad del glamour, y claro, cómo no estar presente, la política. Este libro es una viaje alucinado desde los etéreos años 60 hasta lo que quedó emocionalmente de USA luego del 11 de septiembre. Un plus a este libro de relatos descansa en la sobrecarga autobiográfica con la que desplaza con maestría a través de las historias como Stephanie, Mi vida en golfo y Mis morbos más raros, en los que aborda el divorcio de sus padres, la violación y muerte de su madre, par de razones de peso que lo han tatuado en su condición como individuo y escritor.

Esto no se ha acotado, pero es necesario decirlo. En los otros relatos se deja ver un influjo temático que es heredero de la novela decimonónica puesto que los contenidos tocados están muy emparentados en reflejar a una sociedad marcada por el consumo y la falta de reflexión como lo es la norteamericana, esto puede notarse claramente en los relatos como en El padre, el hijo y el espíritu del hermano y Bill O’ Reilly sintoniza con la gente. Se ha dicho con mucho facilismo, más que nada partiendo del principio nominal más no de una atenta lectura, que el relato, Los líos que monto, obedece a una fascinación que este escritor tiene por Camus, lo cual puede ser cierto, pero es también una necedad aseverar que la atmósfera de este relato obedezca al existencialismo que tanto influyó desde las orillas del Sena. Lo que se ve, es que Ellroy es un gran narrador que ha bebido muy bien de la fuente existencialista que se dio en USA, aunque a muchos hasta el día de hoy, les cueste admitirlo, me refiero a Herman Melville, a Bartleby y compañía, para ser más preciso. Este relato demuestra que Ellroy es un lector muy cuajado que nos brinda la posibilidad de recorrer diferentes crisoles intelectuales por los que ha tenido que pasar y recogiendo, lo que se tiene que recoger, con muy buenos frutos.

Por la furia que se deja sentir cuando de política tiene que hablar, uno trata de rastrear algún tipo de hermandad literaria. Si bien es cierto que Ellroy usa el estilo telegráfico en todos estos relatos, es necesario acotar que el voltaje utilizado lo hermana a este otro corrosivo de la literatura norteamericana, pues quién más, al desaparecido Hunter Thompson. Cuando de política se tiene hablar, Ellroy se lanza hasta la mismas bases en las que descansan tanto el partido Republicano como el partido Demócrata, a ambos los ataca y aguijonea en la misma fuente de la que estas fuerzas se alimentan: la doble moral protestante. En Espectáculo cruento se nos revela el sueño de los boxeadores mexicanos que son sometidos a un sin fin de oprobios con tal de gozar de un reconocimiento y estabilidad negados a causa de la condición de ilegalidad, pero del que este escritor se vale para mostrarnos la fascinación que los norteamericanos tienen por este deporte y por todo el dinero que se despliega en él.

A los que aún no han tenido la suerte de engancharse con la literatura ellroyiana, hay que recomendar este libro fervorosamente. Aunque hay que decir que el apuro de la gente de Ediciones B por publicarlo les ha pasado la factura al dejar ciertos errores de compaginación y páginas en blanco que podría fastidiar a cualquier lector. Aún así, este es el texto más honesto y visceral de Ellroy.

Noticias relacionadas

Facelless, los retratos sin rostro de Coco Dávez

El alter ego de Valeria Palmeiro

Imaginar la historia desde la ciencia ficción

A propósito de la novela “Cuando se extinga la luz” de Dioni Arroyo

Carlos III “el bueno”

Carlos Ortiz de Zárate

Siete de cada diez autores escriben desde antes de los 16 años

Precocidad en las letras españolas

Editorial Kolima publica 'Ser Directivo', un manual sobre liderazgo de Julián Gutiérrez Conde

Un libro para aquellos que quieran ganar algo más que dinero
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris