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Etiquetas:   Crítica de música   -   Sección:   Música

Un año de libros viejos y los restos de un incendio de Skimo

Almudena Zazo
Redacción
viernes, 6 de abril de 2007, 13:33 h (CET)
Cualquiera que hubiese prestado un mínimo de atención al heterogéneo “Singles inéditos” editado por Rhonda records (hermana pequeña de la relevante Houston Party) hace ya algunos meses recordará el buen sabor de boca que los madrileños Skimo dejaron con su breve adelanto de este recién y notable estrenado “Un año de libros viejos y los restos de un incendio''.

Este ecléctico recopilatorio creado en su totalidad por las más destacables bandas alternativas maqueteras de nuestro país incluía una joya disfrazada de canción que sobresalía entre todas esas nuevas bandas que luchaban por hacerse un hueco en el superpoblado y poco grato panorama español independiente. Esta no era otra que “Mis Historias”, un más que interesante tema de melodías pegajosamente pop que no hizo más que consolidar al grupo como la mayor apuesta y prioridad de la recién fundada discográfica.

Su primer disco termino viendo la luz, después de sus relevantes coqueteos musicales con sus dos anteriores maquetas: “Identikit” (finalista del Villa de Madrid en 2004) y “Canciones Recortables”, a finales del mes de abril. Siendo desde entonces posible considerarlos como la apuesta más plausible frente a artistas internacionales de tal calibre como Postal Service o Lali Puna y en la senda de los tan aclamados Maga o Mercromina a nivel nacional.

“Un año de libros viejos y los restos de un incendio” es por tanto una colección de sofisticadas melodías pop pasadas por un delicado filtro de experimentación electrónica que le confiere un acabado extremadamente absorbente, dejando claro que “Mis Historias” se trataba de la excepción (maravillosa excepción) de un trabajo mucho más oscuro y complejo.

Conjugando los sonidos más innovadores de la electrónica junto al poder de sus guitarras y la desgarradora simplista sinceridad de sus letras Skimo logran algo casi imposible en estos días que corren: emocionar de forma automática al oyente durante los escasos treinta minutos del álbum y plasmar un gran cúmulo de sensaciones puras y naturistas dentro de un sonido marcadamente antinatural dado su alto importe de experimentación, en el que si algo hay que condenar es la excesiva ornamentación de la producción que en ocasiones la induce a pecar de omnipresente.
Un simple “pero” en un debut más que reseñable y recomendable que convierte piezas como “Fotos al Sol”, “Déjame” o la sobresaliente “Hombre Menguante” en imprescindibles y muy probables ejemplos de la música que escucharemos en los próximos años, porque Skimo acaba de escribir el primero de sus futuros libros viejos refrescando el incendiado panorama independiente actual.

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