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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Marionetizados...

Paco Milla
Paco Milla
jueves, 29 de junio de 2006, 00:18 h (CET)
¿Te acuerdas Maria Purificación? Cuando nos casamos, solo teníamos el piso que me dejaron mis padres, pero claro... nos parecía pequeño para los dos. Cuando nació Maria Ignacia de la Concepción, fue cuando decidimos comprar aquel de noventa metros tan bonito, que vimos en uno de nuestros paseos... porque entonces aún paseábamos, ¿recuerdas?

Pero claro, fue cuando tu hermana se casó con el bancario aquel y nos dijo que teníamos crédito abierto para lo que necesitáramos y tú, amada madre, y a la vez mi amada suegra, ¡que Dios la tenga en su gloría por siempre!, dijo: hay que embargarse, sino uno no es nadie. ¡Fuera miedos!

¿Recuerdas que a raíz de aquello tuviste que empezar tu a trabajar para poder pagar el crédito? Después llegó Ignacito y Ramoncín. ¡Los dos a la vez! ¡Qué gran alegría nos dieron! Y qué gastos imprevistos, ¿verdad? Y todo por no haberte empeñado en que yo no me pusiera uno de aquellos globitos que nos trajo tu cuñado de Alemania. Claro, que el sitio donde había que ponerlos... ¡también se las traía!

Luego llegó el chalet, porque como tú dijiste muy sabiamente que si tu hermana se había comprado uno tú no podías vivir muy lejos de ella, cosa que a mi me pareció estupenda. ¡Claro, toda la vida juntas es lo que tiene... te encariñas!

El coche estaba en bastante buen uso, pero claro, tu padre se empeñó en que en las reuniones familiares quedábamos mal con el nuestro. Y vaya cochazo que nos compró, pagándolo nosotros. ¿Te acuerdas María Purificación? Nunca pudimos acabar de pagarlo y nos lo embargaron, pero vaya tres meses. ¡Cómo lo disfrutamos!

La verdad es que si te paras a pensarlo, hemos ido a más sin descanso. ¡Como hemos ascendido en la vida! Del chalet solo nos faltan 34 años por pagar, aunque está un poco alejado del centro, eso es verdad. ¿Te acuerdas cuando decía la publicidad que estaba a cinco minutos de la calle Uría y cuando fuimos nosotros a verlo tardamos 45? ¡Qué gracia nos hizo aquello! Vamos, que antes de los noventa años, yo creo que lo vamos a conseguir pagar. Y, por otra parte, mi hermana nos ofreció la semana pasada 12 millones de pesetas, por aquella finca que compramos en 180 y que tu prima nos había prometido, que iban a urbanizar en breve plazo. ¿Te acuerdas María Purificación? Pero claro, como cambió el alcalde ¡se fastidió!

Y es lo que yo digo... la gente ya no sabe lo que quiere, con lo bien que lo estaba haciendo don Romualdo. Bueno, casi casi como su padre, que estuvo 40 años como máxima autoridad municipal.

¿Y la bolsa? ¿Te acuerdas? A 35 euros tenemos comprado Telefónicas y Popular. ¡Qué pena que ahora estén a 12, verdad? Menos mal que nos avisó tu hermano de que era muy buena oportunidad de compra. ¡Cómo se lo agradezco! Le deberemos ese favor de por vida.

Y digo yo: Con la vida tan tranquila que llevo, querida María Purificación, ¿cómo es que me ha dado a mi un infarto? Si esto siempre fue cosa de jóvenes agresivos que aspiran a ¡querer y no poder!

Pues eso digo yo, Gervasio, eso digo yo. Bueno ,te dejo que acaba la hora de visitas. Vuelvo al asilo, que ya sabes que cierran a las ocho. A propósito, acuérdate de ir de pagar la mensualidad, que te den el alta si es necesario, no sea que nos echen. ¡No te olvides, que tú siempre te distraes con estas cosas! ¡Es que te pasas el día pensando en tonterías, tienes la cabeza llena de pájaros, y así llevo aguantándote 40 años! Si ya me lo decía mi madre: Hija, ¡o registrador o notario! ¡Los demás son unos fracasados!

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