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Educación para la ciudadanía

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
jueves, 29 de junio de 2006, 00:18 h (CET)
La enseñanza de la religión como asignatura, siempre ha sido objeto de polémica y ha contado con la oposición de las personas que no quieren que los alumnos sean adoctrinados en principios y valores que ellos no comparten e incluso combaten. Si la asignatura de religión fuera una catequesis religiosa es lógico que no pudiera ser impartida sino a aquellos alumnos, cuyos representantes legales lo solicitaran expresamente e incluso habría que pensar si tal catequesis debería más bien ser impartida en el ámbito propiamente religioso de las iglesias. Como asignatura general sería perfectamente exigible como estudio del hecho religioso y su influencia social a lo largo de la historia, aunque siempre podría caer bajo la sospecha de que se trata de una catequesis disfrazada.

Como solución se ha venido proponiendo la opción: ética o religión, entendida la ética como una educación en los valores racionales y filosóficos de nuestra cultura. Frente a esta posible solución la nueva Ley Orgánica de Educación ha introducido una nueva asignatura titulada Educación para la Ciudadanía como materia obligatoria y evaluable para toda clase de centros educativos en Primaria, Secundaria y Bachillerato.

Aunque los impulsores de esta nueva asignatura dicen que se trata de un “mínimo común ético” de carácter neutral y asumible por todos, ello no es cierto pues no existe tal neutralidad cuando las entidades y asociaciones que apoyan al gobierno, en su reforma educativa, son en su mayoría las que suscribieron a finales del 2004 el Manifiesto por una Sociedad Laica en el cual se busca la expulsión de la religión de la sociedad y no solo de la escuela. Se trata de imponer la laicidad como una especie de nueva religión y hacer un estado, no aconfesional, como dice la Constitución, pero respetuoso con el hecho religioso, sino un estado “confesional laico” beligerante, que lo quiere es imponer el laicismo como nueva religión social. Entonces la nueva asignatura es un instrumento de adoctrinamiento social desde el Gobierno, absolutamente rechazable, ya que no es del gobierno sino de las familias el derecho a la educación moral de sus miembros.

La Asociación “Profesionales por la Ética” ha elaborado una Guía para padres, poniendo de manifiesto la divergencia entre los valores en los que pretende el gobierno adoctrinar a los alumnos y los valores defendibles desde una ética racional. Esta Guía −6 páginas− puede obtenerse gratuitamente descargándola de la página web de esta Asociación y animo a todos a leerla críticamente y decidir personalmente si apoya la interpretación de los valores que propugna el Gobierno o la que ofrecen los profesionales de la ética.

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