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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   Zapatero  

Precuelas, culmen y secuelas de la investidura de Sánchez

La representación concluye y los actores reciben los aplausos serviles de sus seguidores
Miguel Massanet
lunes, 22 de julio de 2019, 15:33 h (CET)

Y todo este espectáculo, con tanto retraso y semejante final, evidentemente pre-acordado entre las partes ¿para qué, con qué fin y a dónde nos va a llevar, a los españoles, cuando tenga efecto la constitución del nuevo gobierno que se nos anuncia? Esta simbiosis que los hados nos vaticinan para dentro de poco, entre socialistas y comunistas de Podemos, nos parece un engendro político que amenaza con convertir a España en un remedo de la Venezuela del señor Maduro y su guardia de corps, que lo mantiene al frente de una nación comunista y, como tal, sujeta a la miseria, la coacción y la pobreza, pese a ser una de las naciones más favorecidas por riquezas naturales.

Tenemos esta sensación poco gratificante de que, otra vez, este manipulador de masas que es Pedro Sánchez, ha vuelto a utilizar todos los medios a su alcance ( su posición privilegiada, sus colaboradores en los medios de difusión, sus ministros ‘especialmente la vicepresidenta en funciones, señora Carmen Calvo’, el perrito faldero del presidente en funciones) utilizados para todos los trabajos sucios de los que precisa el señor Sánchez para lavar el cerebro de los electores, especialista en presentar a toda la oposición, que no parece dispuesta de plegarse a sus designios, como si fueran una peligrosa especie de políticos, corruptos y enemigos públicos de la ciudadanía, que todo lo han hecho mal, que no son de fiar y que se niegan, tozudamente, a colaborar con un posible gobierno socialista, con la voluntad “malévola” de impedir que la nación “disfrute” de un gobierno socialista de izquierdas. Ciudadanos y el PP, según Celáa y Carmen Calvo, van difundiendo desde la pequeña pantalla y en todas sus comparecencias públicas y ruedas de prensa que tanto prodigan , advirtiendo a todos los que quieran escucharlas de que: si no hay gobierno socialista sin necesidad de apoyos de izquierdas o separatistas, será debido a que los partidos de la “derechona” les han abocado a tener que buscar el apoyo de Podemos y de los separatistas vascos y catalanes; y todo será porque, naturalmente según su particular forma de ver el problema, “el bien de la nación”, consiste en que haya un gobierno socialista, sean cuales fueren los apoyos y las cesiones que deban hacer para conseguirlos y fueran cuales fueran la ideas políticas, las intenciones, el concepto que tengan de la Constitución y los resultados , tanto económicos, como, internacionales, financieros e incluso sociales o las limitaciones de las libertades individuales que puedan derivarse de semejante unión con aquellos partidos de izquierdas o separatistas con los que se apresten a gobernar.

No se les puede negar habilidad en presentar al PP y Ciudadanos como los malos de la película, achacándoles haberse visto obligados, a desgana, a pactar con la extrema izquierda, los separatistas vascos y catalanes junto a la aprobación de todos aquellos partidos que prefieren que España sea gobernada desde las ideas socialistas de una España federada, que no desde las personas que sostienen que España es indivisible y que, de acuerdo con la Constitución, bajo la cual se rige el Estado de derecho, la unidad de la nación es algo especialmente intocable y que, en consecuencia, es misión de todos los españoles, desde los ciudadanos de a pie hasta las más altas autoridades e instituciones del Estado español, sin olvidarnos de nuestro ejército, la de defender que el mandato constitucional sea respetado, cumplido y defendido por encima de cualquier otro interés particular ,autonómico o local que, como es evidente, siempre se han de limitar a sostener y hacer cumplir cualquiera de los mandatos derivados de nuestra Carta Magna. Todos aquellos actos que no busquen más que obtener el poder para luego eternizarse en él, e ir acabando, poco a poco, con todas las libertades y ventajas que la ciudadanía ha ido consiguiendo durante los años que llevamos en democracia; sean quienes sean aquellos que intenten que este tipo de contubernios o alianza de izquierdas progresen y consigan sus objetivos de acabar con nuestra nación, deberían saber que, como ya sucedió una vez en el siglo pasado, gobierne quien gobierne, siempre habrá españoles dispuestos a evitar que tengan éxito.

Su objetivo, como es fácil de deducir (desde su punto de vista), es vender a la ciudadanía que si van a parar a alianzas con Podemos y los separatistas, no va a ser porque ellos lo desearan, sino porque los partidos de derechas no han colaborado y les han obligado, “a disgusto y sin desearlo” a buscar apoyo en los comunistas y secesionistas. La trampa, como se puede ver, ya está preparada y los resultados, después de tantas entrevistas, distracciones, acusaciones, remoloneos y aparentes contradicciones, los tendremos pronto a la vista después de la escena final, oportunamente representada por un, aparentemente decepcionado, señor Pablo Iglesias que de repente renuncia, en un gesto grandilocuente, a ser vicepresidente del nuevo gobierno, para conformarse con ser sustituido por la señora Montero ( qué curioso: su esposa), con la condición de que ocupe un alto cargo el en nuevo gobierno de ¿coalición? y, de paso, conseguir algún que otro ministerio ¿vivienda, interior, trabajo o justicia?, que ya se vería en su momento.

Consumatum est. Basta ver el optimismo que reina en las filas socialistas, las caras de alegría que sus dirigentes se esfuerzan en disimular, sin éxito alguno. El sainete parece haber terminado y al caer el telón, después de la última escena, todos los actores se sienten reconfortados porque el público, aunque no sea muy inteligente y no sea capaz de leer adecuadamente el mensaje que se deriva del contenido de la obra que se ha representado, es evidente que, una mayoría representativa de los españoles que ha asistido al drama, están convencidos y así creemos que se deriva de las últimas encuestas que los medios de comunicación nos han dado a conocer, de que el cambio aparente de la personalidad del señor Pablo Iglesias de Podemos, su humildad al apartarse de la primera fila para dejar pasar a otras figuras de su equipo; el hecho de que, al fin y al cabo, haya conseguido su objetivo de entrar en el nuevo Gobierno, en el que, posiblemente, llegue a tener algún ministerio; junto a la moderación de su agresividad, su cambio en la forma de expresarse parece que son las garantías para el PSOE de que, la incorporación al gobierno de Sánchez de algunos de los militantes de Podemos, va a significar que están dispuestos a someterse a la Constitución, mantenerse en una segunda fila dependiendo de la mayoría socialista, o siguiendo como perros falderos las directrices del PSOE; demostrando con ello que siguen estando en la Babia política y que, desgraciadamente para el futuro de nuestra patria, estamos dispuestos, una vez más, a volver a aquella época de nuestra Historia en la que, los desmanes de la II República nos llevaron a un enfrentamiento de tres años y cientos de miles de víctimas que, por añadidura, supusieron más de diez años de penurias económicas y la falta de aquellos artículos de primera necesidad que tantos problemas trajeron a quienes tuvieron que enfrentarse a aquellos años, tan duros, de la posguerra.

Hasta ahora hemos hablado de los precedentes y de la evidencia de que, salvo que haya un terremoto político, la semana que viene o en un plazo de unos meses, el señor Pedro Sánchez va a ser nombrado presidente del gobierno de España. A partir de dicho momento ya se habrán acabado las palabras que alimentaron las promesas, las ilusiones o las esperanzas de aquellos ciudadanos que, ilusoriamente, se llegaron a creer que un gobierno de izquierdas sería capaz del milagro de que, saltándose las normas de toda economía, los nuevos gobernantes van a conseguir el que, trabajando menos, aumentando los salarios, incluido el salario mínimo; aumentando las cargas fiscales ( siempre acaban perjudicando a las clases medias de un país); estableciendo un salario básico para todas las personas que habiten nuestra nación; reduciendo las diferencias salariales; interviniendo en la economía de la nación; limitando las libertades y atacando la propiedad privada, coartando la libertad de los ciudadanos de disponer a su antojo de lo que les queda después de haber sido esquilmados por Hacienda; interviniendo a través de los organismos locales en la libertad de los propietarios de viviendas para alquilarlas a quién quieran o por el precio que la oferta y la demanda le permita o procediendo a proteger a los okupas o abusando de las facultades de expropiación que les otorga la Constitución, algo que por sentido común debiera ser en casos excepcionales porque, a quien le corresponde el cumplir con el deber de que cada ciudadano pueda disponer de una vivienda ( no necesariamente en propiedad) le corresponde al Estado a través de sus instituciones, sea el Gobierno, las autoridades autonómicas o, en su caso, los Ayuntamientos de cada localidad.

A partir de la constitución del nuevo Gobierno, la normalidad deberá regresar a todas las instituciones, momentáneamente alteradas como consecuencia de las sucesivas campañas electorales y la celebración de los distintos comicios. Ahora será cuando los ciudadanos deberemos tomar nota de todas las decisiones que vaya tomando el nuevo gobierno y, en cada autonomía, las que las respectiva autoridades autonómicas o municipales, en función de sus respectiva competencias, decidan poner en práctica. Veremos, seguramente sin tardar mucho, si los criterios que debieran regir para todos los españoles resulta que vayan a ser distintos según sean los gobernantes en cada una de las distintas instituciones nacionales, autonómicas o locales. Sin duda, tendremos ocasión de comprobar si, lo que va a ser la convalidación de aquellas tandas de decretos leyes emanados de los consejos de ministros socialistas, celebrados cada viernes durante el periodo de interinidad del gobierno en funciones, va a tener la repercusión en nuestro endeudamiento que muchos economistas nos anticiparon. Por otro lado, no vamos a tener que esperar mucho antes de que la fiscalidad, que ya es una de las más altas de toda Europa si tenemos en cuenta la relación ingresos percibidos/ impuestos aplicados, de la que poco nos han hablado durante la campaña electoral, vaya a dar el salto que va a ser necesario para que, todos los compromisos sociales que han anunciado y aprobado los socialistas mediante decretos-Ley, puedan cubrirse sin que, nuestra deuda pública ponga en guardia a los señores de Bruselas y a los bancos europeos, o los excesos del gasto público afecten, como ha venido ocurriendo hasta ahora, al déficit público de nuestras autonomías o al del mismo Gobierno de la nación.O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos vemos venir ahora en que, precisamente, se acabaron todos los prolegómenos a la formación del gobierno; se han determinado mediante las urnas quienes van a ser y con quien van a poder hacerlo, los próximos gobernantes de la nación española los cambios que pueden llegar afectar a nuestras economías, modus vivendi y libertades ciudadanas; y vamos a tener ocasión de comprobar si, los que han venido advirtiendo de que con el nuevo gobierno vamos a volver a la situación en la que dejó el señor Rodríguez Zapatero a la nación española a finales del 2011 o, por el contrario, el nuevo Gobierno y sus apoyos comunistas y separatistas, serán capaces de hacer que la nación española recobre su pasado esplendor de modo que nuestra economía crezca, se acabe con el desempleo, los salarios aumenten y los beneficios de las sociedades mejores. A algunos, esta última posibilidad, nos parece poco menos que alcanzar la cuadratura del círculo.

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