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Opinión
Etiquetas:   El crisol  

Su cinismo ya no es crónico

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 25 de junio de 2006, 01:39 h (CET)
El PP, siempre tan "preocupado" por conseguir que las instituciones públicas sean desde su raíz un modelo de democracia, propuso el pasado miércoles que el gobernador del Banco de España sea elegido -ahora que no gobierna la derecha- por los tres quintos del total de diputados en el Congreso. Hasta ahora el Gobierno elegía al gobernador y el grupo mayoritario de la oposición podía proponer al subgobernador. La propuesta fue presentada y defendida en la Cámara Baja por Vicente Martínez Pujalte, ese bufón cortesano que el PP siempre elige, como en esta ocasión, para demostrar su falta de respeto a la institución que representa a todos los españoles. Una vez más este ridículo personaje protagonizó una escena de vodevil al abandonar el hemiciclo sin esperar a escuchar la réplica a la propuesta que el acababa de defender, algo a los que ya nos tiene acostumbrado este pobre diablo que una vez se va porque lo echan y otras veces, como en esta ocasión, se ausenta sin esperar a ver que resultado obtiene su propuesta.

Según Rajoy, esta proposición, que no prosperó y a la que tan poco respeto demostró el PP siendo suya, no tiene otro objeto que el evitar que este cargo lo ostente un político porque al frente del Banco de España nunca lo ha habido, calificando de disparate el que, -ahora que no gobiernan- se siga haciendo así.

Yo se que el presunto líder del PP, está bastante preocupado, confundido y desmemoriado porque sus tres ayos o mentores, Aznar, Acebes y Zaplana, le están agobiando y por ello comprendo que diga, espero que sin darse cuenta, que no debe haber un político al frente del Banco de España. Al parecer quieren dar a entender que el actual gobernador, Jaime Caruana, puesto por Aznar, no ha hecho política, pero nadie puede olvidar, Rajoy por lo visto si, el protagonismo político que tuvo Caruana en sus duras críticas al Estatuto Catalán. No hay más que echar mano de las hemerotecas. Aquello fue una intervención política en toda regla.

Los dirigentes del PP tienen enquistado el cinismo en lo más profundo de su piel hasta el extremo de que ya se ha convertido en una enfermedad crónica.

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